En el Paleolítico Superior se desarrolla una cultura propia con centro en la vieja tierra vasca. El nombre franco-cantábrica es muy equívoco y poco apropiado para una cultura de gran unidad. Es por ese motivo que actualmente ha de comenzarse a llamársele "vasquitana". De todos modos se trata de una cultura autónoma que se distingue fácilmente de las otras que le rodean. Y esa autonomía cultural se ha perpetuado en la misma región a través de las edades y a pesar de los cambios en su contenido y en su área de difusión, hasta los tiempos propiamente históricos en que aparece encarnada en los llamados vascones y en otros grupos vecinos con ellos emparentados. El profesor Bosch y Gimpera dice que no es posible explicarse la presencia del pueblo pirenaico en sus hogares si no es habiendo vivido allí desde tiempo inmemorial y procediendo de los antiguos grupos paleolíticos de la región. Su manifestación más sorprendente son las pinturas rupestres y otros datos arqueológicos que ponen de manifiesto potentísimas expansiones culturales. 1. Expansión desde las cuencas Dordoña-Garona, por la actual tierra vasca hasta los confines gallegos. 2. Expansión levantina por tierra catalana cuya huella más lejana que se conoce es la cueva de la Pileta (Benaojan, cerca de Ronda, Cádiz). 3. Expansión castellana por Guadalajara, vía Tajo, hasta las cuevas de Moura y Ponte de Lage en tierra ya portuguesa. 4. Expansiones intraeuropeas hasta el interior ruso (Malta, cerca de Irkutsk) pasando por Checoslovaquia. Otras, hacia el interior de Suiza y de Alemania. Finalmente, la que bordeando la costa mediterránea baja por Italia hasta perderse en Sicilia (Levanzo). Algunos vestigios se encuentran también en Inglaterra, al norte de Bristol Channel y en Méhaigne.
Bernardo ESTORNÉS LASA
Bernardo ESTORNÉS LASA
