Architecture

Casa vasca en la Araucanía: presencia de elementos neovascos importados en el proceso de colonización

El análisis de la Casa Vasca ubicada en el fundo Nehuentúe, zona costera de la región de La Araucanía, construida el año 1930, permite demostrar que su arquitectura no corresponde a una construcción artesanal, sino que tiene elementos de los chalés neovascos que aparecen en Euskal Herria, País Vasco, en el primer tercio del siglo XX. En estas construcciones se desarrolla una planta moderna de segunda residencia para la clase media urbana, con todos los estándares de confort doméstico y ninguno de los elementos propios de la casa de un labrador, donde el cuadro costumbrista se reproduce únicamente en los rasgos de las fachadas.

Se compararon los antecedentes de la Casa Vasca sobre el concepto de la arquitectura neovasca y del caserío vasco del siglo XVI, entendiendo el origen arquitectónico y lo que quiso representar el colono a través de su arquitectura, permitiendo la valorización del patrimonio rural de la región. 

INTRODUCCIÓN

 

 

Muchos relatos comentan que el colono europeo replicaba su arquitectura tradicional de forma artesanal, con materia prima del lugar y ayuda de unos pocos carpinteros, pero esto es una idealización romántica y poética respecto al proceso de colonización. Las viviendas que existen actualmente en los campos de La Araucanía, Chile, responden a un modelo residencial propio de una clase media acomodada y con similitudes a los chalés de los diversos países europeos del primer tercio del siglo XX. Si bien estas viviendas no responden a los patrones de tradición vernácula de los países de origen, hay una conexión clara con los chalés regionalistas de cada país, dentro de la corriente cultural de principios del siglo XX de recuperación de los valores tradicionales.

Esta recuperación se limitaba a envolver una planta moderna de segunda residencia para la clase media urbana, con todos los estándares de confort doméstico y ninguno de los elementos propios de la casa de un labrador o de una granja, donde el cuadro costumbrista o de la acuarela pintoresca se reproducía en los rasgos de las fachadas, cubierta, porches, balcones, terrazas, etc. Esta visión ha perdido el sentido funcional de todos estos elementos y los ha convertido en decoración de fachadas. Esta es la moda europea de la que parten los distintos modelos que vemos en la Araucanía.

El análisis de la Casa Vasca ubicada en el fundo Nehuentúe, zona costera de la región de La Araucanía, construida el año 1930, de primer propietario Miguel Larroulet Ribeaud, un emigrante vasco del siglo XX, permite demostrar que no corresponde a un caserío, sino que tiene elementos de los chalés neovascos que aparecen en Euskal Herria en el primer tercio del siglo XX.

ANTECEDENTES

La Araucanía

El pueblo mapuche que habita La Araucanía desde antes del descubrimiento de América, después de la Independencia de Chile, proclamada el 12 de febrero de 1818, tras años de lucha contra la ocupación de sus tierras, durante el período de Conquista y Colonia en Chile, se vio enfrentado al proceso de anexión de su territorio a la zona centro-sur del país, proceso que culminó con una campaña militar denominada Pacificación de La Araucanía entre los años 1881 y 1883. Este proceso se caracterizó por el surgimiento de pueblos colindantes a los fuertes, y por la llegada de las primeras colonias de inmigrantes nacionales y extranjeros a La Araucanía. (Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, 2015).

Luego del proceso de pacificación de La Araucanía, que trajo consigo la pérdida de territorio mapuche como mecanismo de contención de la etnia local, se dio paso a la consolidación de una política de colonización como mecanismo de ampliación de la capacidad productiva, que entre los años 1883 y 1890 entregó unas 60.000 hectáreas de tierras a los colonos, en su mayoría, ingleses, alemanes, daneses, españoles, franceses e italianos. (Keun 1986). Esto permitió la realización de labores agrícolas y de ganadería, lo que impulsó el desarrollo de la zona. (Rodríguez 2010). Esta situación reorganizó al pueblo mapuche, que a pesar de la diferencia cultural se integró a la inmigración europea asentando la identidad del colono. Si bien la mayoría de los autores destacan y relatan un proceso de exclusión territorial, social, político y cultural, el relato humano que ha pasado de generación en generación da cuenta en muchos casos de una relación de negociación y apoyo, producto principalmente de la crudeza del territorio. De esta forma nacen familias constructoras y portadoras de identidad, productores mapuches, comerciantes y hacendados.

La identidad que tiene por ende La Araucanía es intercultural por la convivencia en el territorio, de la cultura mapuche, cultura del pueblo originario más numeroso del país, la de colonos internacionales y la de habitantes provenientes de la zona centro sur del país. Este carácter heterogéneo permite que las interrelaciones sean particulares en La Araucanía, formadas a lo largo de la historia, cruzadas por la integración y la convivencia mapuche y no mapuche, pero también por enfrentamientos entre ambas culturas. Con el pasar de los años esta situación ha conformado un movimiento complejo de transformación intercultural, con dificultades para acercarse a una unidad, pero también con un enriquecimiento cultural. En definitiva, se trata de un desarrollo de la identidad producto de un largo proceso de transformaciones productivas, sociales, políticas e institucionales, no exentas de conflicto, y que, a la fecha, todavía se presenta como uno de los fenómenos sociales y culturales más complejos de nuestro país. (Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, 2015)

METODOLOGÍA

 

Para demostrar los planteamientos de la investigación, fue necesario hacer una reconstrucción histórica detallada, que sirvió de marco de referencia y permitió comprender la importancia territorial de los campos de La Araucanía y el habitar referencial del colono en su país de origen. El análisis de la Casa Vasca, sobre la base de la información de archivos y de terreno, dio cuenta que es representativa de este territorio y de sus raíces.

Se contrastó el caso de la Casa Vasca en La Araucanía con su referente vernáculo, el caserío vasco, y con la arquitectura del chalé neovasco, referente de la arquitectura del primer tercio del siglo XX. Esta metodología de comparación es un aporte hacia la revalorización, protección y rehabilitación del patrimonio arquitectónico producto del proceso de colonización en La Araucanía a través de un proceso claro de análisis de las condiciones y circunstancias que permitieron las distintas tendencias arquitectónicas presentes en el ámbito rural de La Araucanía.

ORIGEN DE LA CASA VASCA

El caserío vasco

El patrimonio arquitectónico de Euskal Herria, País Vasco, España, cuenta con unos 40.000 caseríos surgidos a fines del siglo XV. Éstos son una expresión de la arquitectura vernácula vasca, siendo representativo de toda la región. Aún se conservan ejemplares de ella, donde se puede entender esta habitación familiar y de trabajo agropecuario que le da identidad a su comunidad, de tal importancia que es un bien que tiene nombre propio y que es heredable a un solo miembro de la familia para evitar su división. (Santana 2001) El propietario pasaba a ser más bien el que cuida y resguarda este bien familiar, velando por su mantención para una próxima generación.

Su área de difusión corresponde desde el Pirineo hasta la ribera del Adour y el país de Mixe por el noroeste, a lo largo de la cornisa cantábrica hasta los municipios vizcaínos de Zalla y Güeñes por el oeste, Turcios por el oeste, y se extiende por el resto de Bizkaia y la totalidad de Gipuzkoa, Laburdi y Baja Navarra, en una franja de terreno de 200 kilómetros de longitud y 80 kilómetros de latitud. (Santana 2001)

El caserío vasco, cuyo nacimiento se supone data desde fines del siglo XV hasta el siglo XVI, responde volumétricamente a una casa bloque, compacta y unifamiliar. Es de grandes dimensiones, sin patios ni galerías. Su esencia es el autoabastecimiento, ya que gracias a su tamaño alberga en un único espacio labores de vivienda, bodega, lagar, pajar, entre otras. 

Casa Vasca en la Araucania

La cubierta tiene una pendiente entre 24° y 18°, a dos aguas, con una materialidad de teja de canal. Sus aleros son amplios, sostenidos por jabalcones.

La orientación de su fachada principal responde a aspectos de asoleamiento y topográficos, para mejor aprovechamiento de las horas de sol y la planta se adapta a las curvas de nivel del terreno, en general no es influenciada por la presencia de caminos, vecindad o núcleos urbanos.

Casa Vasca en la Araucania

Los caseríos no forman agrupaciones urbanizadas, su ubicación es espontánea en tramas abiertas, no obstante, se encuentran en grandes grupos de 7 a 20 unidades familiares, principalmente en sectores de terrenos más escarpados. En los valles y colinas hay más dispersión.

La economía de la época implicaba el uso de harina de trigo, que además de la alimentación, era usado como forma de pago y diezmo para la iglesia, esto lo transformaba en uno de los bienes más preciados. El caserío debía considerar el espacio para la Kutxa, caja-granero hermética para guardar la reserva de trigo durante todo el año.  La manzana y su jugo por su parte, era la bebida que se consumía en las casas rurales, y como los manzanos abundaban, se comercializaba la sidra en las tabernas y en los muelles. Esto trajo un nuevo modelo de caserío en Gipuzkoa, que incorporaba un armazón de un gran lagar de viga, que ocupaba la longitud y alto de la vivienda, con espacios destinados especialmente para resguardar las cubas de sidra, aprovechando muchas veces los desniveles de terreno para construir bodegas en semisótano. (Santana 1993)

La arquitectura de los caseríos de Euskal Herria nace de forma espontánea, tiene una fuerte relación con la tierra y responde a las necesidades de sus usuarios, y si bien fueron diseñados y edificados por maestros profesionales de la construcción, auxiliados muchas veces por los criados, corresponde denominarlos arquitectura vernácula.

ARQUITECTURA NEOVASCA

El neoclásico

A partir de la segunda mitad del siglo XIX, producto de las revoluciones políticas, económicas y científicas, la cultura y el arte, surgen numerosos movimientos artísticos que intentan responder a las necesidades de una sociedad en constante proceso de cambio. Los arquitectos y artistas abandonan los lenguajes utilizados hasta el momento y apuestan por crear nuevas formas que expresen la singularidad de cada uno de ellos, liberando la creatividad. El arte y la arquitectura abandonaron las formas recargadas del barroco, apareciendo un nuevo arte más sobrio en el que predominaban las líneas rectas, la sencillez y la ausencia de decoración. (Fernández 2019)

El neoclasicismo se inició en Euskal Herria a fines del siglo XVIII, siendo su momento de mayor esplendor la primera mitad del siglo XIX. Para la arquitectura neoclásica el edificio se definía a partir de volúmenes nítidos, compactos y jerarquizados, y una geometría sencilla y simétrica. Los volúmenes hacia el exterior debían reflejar claramente el interior, y los vanos debían abrirse en los muros sin marcos.

Casa Vasca en la AraucaniaLos cambios sociales derivados de la industrialización provocan que los planes arquitectónicos existentes, dominados por el modelo aristocrático, comiencen a inclinarse hacia el modelo de vivienda utilizado por las clases medias burguesas. La arquitectura rural popular se convierte en un modelo de referencia para el movimiento vernacular revival[2]. Esta tendencia, aparece en Euskal Herria a finales de del siglo XIX, con la construcción de urbanizaciones en la Costa Vasca.

Ese interés por lo regional es, el fundamento estético e ideológico sobre el que surge el movimiento arquitectónico neo regional. Por lo tanto, el estilo neovasco surge de la convergencia de dos componentes: el desarrollo de las actividades turísticas en la Costa Vasca, y las ideas regionalistas a través de sus tradiciones arquitectónicas que representan los caseríos vascos mediante elementos decorativos en las fachadas.

La arquitectura neovasca concibe a pequeña o gran escala, un propósito social de transformación del esquema cultural de origen a uno actual, desarrollando formas arquitectónicas inspiradas en una tipología de vivienda rural, con presencia de entramados en la fachada, voladizos y cubiertas a dos aguas, generalmente asimétricas.

Los ejemplos observados en terreno en el País Vasco cuentan una fachada con grandes vanos con ventanas a cuadros que sustituyen a las discretas aberturas tradicionales. La asimetría de la forma del tejado, que en la vivienda rural tradicional era el resultado de tareas de reacondicionamiento de las viviendas o era producto de bodegas que aprovechaban desniveles topográficos, ahora son parte del nuevo estilo. La puerta principal posee un dintel en el que se reproducen elementos decorativos (Bidart 2019)

CASO DE ESTUDIO: LA CASA VASCA

Origen

Jean Pierre Larroulet Apezteguy, nacido el 11 de abril de 1836 en Urrugne, labrador, vivió en la casa Anderria de Biriatou hasta su muerte el 07 de noviembre de 1906 en Biriatou, Francia. El año 1867 contrae matrimonio con Marie Harismendy Haramboure, con quien tuvo 7 hijos.

Jean Pierre Larroulet Harismendy, nace el 14 de abril de 1890 en Biriatou. Se embarcó el 25 de octubre de 1908 en el puerto de La Pallice-Rochelle a bordo del navío Orita de la PSN Co con destino a Coronel, región del Bío Bío. Trabajó en la firma Harismendy, Larroulet y Cía en Antiquina[3] y fue agricultor en el fundo Antiquina de Cañete. Luego como agricultor en el fundo Nehuentúe en Puerto Saavedra.

Juan Piere Larroulet Harismendy encarga la construcción de una gran casa vasca el año 1930 al arquitecto Armando Coulon. Esta casa es proyectada en una de las lomas del fundo Nehuentúe, propiedad de 538 hectáreas, que limita al noroeste con el río Moncul, al suroriente con el río imperial y al oeste con la localidad urbana de Nehuentúe.

Identificación de patrones importados

Emplazamiento

La zona costera de La Araucanía, caracterizada por suaves lomajes frente al imponente océano Pacífico, se puede comparar claramente con la topografía de la Costa Vasca. La localidad francesa de Biriatou, territorio vascofrancés, se emplaza a corta distancia del golfo de Vizcaya, y tiene características topográficas muy similares a las observadas en la costa chilena de la novena región. No sabemos si el colono que encarga la construcción de su residencia busca un territorio con las mismas características de su lugar de origen, o si fue una coincidencia. Lo que si podemos suponer es que esta situación probablemente lo motivó a replicar los patrones arquitectónicos de su ciudad de origen.

Exterior

Al observar la Casa Vasca, lo primero que llama la atención es su gran volumen a dos aguas asimétricas, de materialidad y colores que reflejan claramente los patrones de la arquitectura de los chalet neovascos de Eukal Herría, modelos residenciales inspirados en las construcciones populares o vernáculas. 

A medida que nos acercamos a la casa, comienzan a aparecer los detalles, elementos decorativos de fachada que son reconocidos por la arquitectura neovasca como representativos del caserío. Al igual que en la totalidad de las construcciones neovascas, la parte inferior de la fachada cuenta con un revestimiento de piedra labrada. En este caso este elemento está presente en las cuatro fachadas, abarcando una altura que coincide con la altura del semisótano interior, a través del cual asoman los vanos de los recintos que alberga el subsuelo. Esta decoración de piedra también la encontramos en los arcos de acceso, cuya forma nos recuerda los pórticos de los caseríos.

En la Casa Vasca, la disposición de la fachada presenta ventanas alineadas, al tono con las reproducciones de entramados de madera de la planta superior, con el color rojizo característico de su arquitectura de origen. Además observamos, al igual que en las casas neovascas del arquitecto Manuel María Smith Ibarra, “impostas en la separación de pisos, imitando vigas carreras sobre ménsulas, de las que arrancan los voladizos”. (Paliza 1985)

Interior

De planta rectangular, la Casa Vasca presenta un frente de 22 metros y 12 metros de fondo, su acceso principal es a través de un pórtico, espacio de paso cubierto desde donde se abre un esquema de planta que denota el confort residencial del colono. Desde acá se accede al vestíbulo, espacio que comunica con el estar principal, el hall de distribución y un estar. 

Casa Vasca en la Araucania

El hall tiene como elemento principal la gran escalera monolítica que conecta con los pisos superiores, y se ubica en el centro de la planta. Hacia el lado norte conecta hacia un estar y una oficina, esta última posiblemente dedicada al pago de los trabajadores del fundo y funciones administrativas, ya que tiene salida direcramente al exterior de la casa. Hacia el sur – sur oriente el hall conecta hacia los dos espacios principales de la casa: el comedor y el estar principal.

Cabe destacar quel estar, en los chalets neovascos, era el lugar de reunión de la familia y los invitados, y su forma era rectangular, y de esta forma está también en la casa de La Araucanía.

La casa tiene dos comedores; un comedor principal conectado directamente con el estar, tal como sucede en las casas neovascas, donde se presentan como habitaciones contiguas e intercomunicadas, y un comedor más pequeño, que se comunica directamente con la cocina. Este último se utilizaba en esa época para albergar a los niños, por el ruido. (Paliza 1985)

Las dependencias de servicio se ubican en el semisótano, a excepción de la cocina, que se encuentra a un costado del comedor secundario, con acceso al vestíbulo posterior que comunica con el exterior y el semisótano. Acá encontramos lavandería, despensa, bodega, leñera y dependencias de la servidumbre.

El segundo piso es el de los dormitorios y baños de los dueños de casa. El dormitorio principal tiene 2 habitaciones, baño privado y acceso a una terraza. También acá se encuentran dormitorios para los niños.

En un tercer piso hay un salón de juegos, y cambia la materialidad de muros y piso a madera.

Simbologías

El elemento que más llama la atención al interior de la Casa Vasca es la chimenea, donde observamos elementos vascos tallados en su ornamento. 

Se replican figuras de la heráldica de Biriatou, como el león y la flor de lis, además de el perfil del vasco y la leyenda hemen odi ethorri, en euskera, que en español significa “Bienvenido a esta casa”. Esto nos demuestra el arraigo cultural del colono que llegó a habitar los campos de La Araucanía, siempre con el recuerdo y memoria de sus orígenes.

Casa Vasca en la Araucania

CONCLUSIONES

 

Al comienzo de la investigación, se tenía la idea de que las casas construidas en el período de colonización de La Araucanía fueron realizadas de forma espontánea, con materiales encontrados en los campos de la región. Si bien en un inicio se construyeron viviendas en madera que respondieron a necesidades de refugio, rápidamente evolucionaron hacia construcciones robustas, edificadas con materiales importados desde el país de origen. El estudio deja en evidencia que la casa construida por el colono en Nuehuentúe responde a patrones de la arquitectura regionalista neovasca, ya sea en organización de los recintos como en la presencia de elementos representativos del caserío en las fachadas.

El estilo neo regional en Europa surge a fines del siglo XIX, donde observamos que muchos de los arquitectos de inicio del siglo XX de Bilbao, España, recibieron encargos de casas por parte de la oligarquía burguesa, que solicitaban una casa inspirada en caseríos vascos. Estas casas tienen la misma organización y diseño que observamos en la Casa Vasca de la Araucanía. Una casa definida a partir de un volumen nítido, compacto, con una geometría sencilla con vanos que se abren en los muros sin marcos. La tendencia elitista de la época fue trasladar el modelo cultural de origen popular hacia su arquitectura residencial.

Por otro lado, la presencia de elementos vascos en la decoración, que observamos desde el diseño arquitectónico hasta la decoración de la chimenea ubicada en el estar principal de la casa, nos muestra la vinculación que quería mantener el colono hacia su lugar de origen.

El poder observar, hacer un levantamiento, clasificar e interpretar una vivienda, analizando a su vez la arquitectura de origen, permite valorizarla de forma completa para que sea preservada. Podemos comprender el territorio de la colonización a través del análisis profundo de su arquitectura. Este conocimiento del pasado nos lleva a un proceso de aprendizaje colmado de simbologías, relatos y memoria.

AGRADECIMIENTOS

 

Se agradece a la Dra. Ana Azpiri Albistegui, directora de mi tesis doctoral en la Universidad del País Vasco, España, por haberme encantado en el tema de los caseríos y el neovasco, además de su inestimable ayuda en mi investigación.

REFERENCIAS CITADAS

 

BIDART, P. 2019. Arquitectura neovasca. Enciclopedia Auñamendi. Recuperado de: http://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/es/arquitectura-neo-vasca/ar-1138/

CONSEJO NACIONAL DE LA CULTURA Y LAS ARTES. 2015. Región De La Araucanía, Síntesis Regional, p. 73.

FERNÁNDEZ, J. 2019. Historia del Arte. Neoclasicismo. Enciclopedia Auñamendi Recuperado de:

http://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/es/historia-del-arte-neoclasicismo/ar-98134/

KEUN, R. 1986 Y así nació La Frontera. (Temuco, Chile) Segunda edición, Ediciones UC Temuco.

PALIZA, T. 1985. Estudios de la obra del arquitecto Manuel Maria Mmith Ibarra: l. Consideraciones en torno la arquitectura neovasca. II. Una primera aproximacion a la arquitectura montañesa. Recuperado de:

https://www.bizkaia.eus/fitxategiak/04/ondarea/Kobie/PDF/4/Kobie_3_Bellas_artes_ESTUDIOS%20DE%20LA%20OBRA%20DEL%20ARQUITECTO%20MANUEL%20MARIA%20SM.pdf?hash=36c75d7f1102b60100cec6ad2c85dc4c

RODRÍGUEZ, C. 2010. El patrimonio de La Araucanía en Chile: Revelando la diversidad cultural. (Chile) Memoria Chilena, 12 mayo 2010, p. 10.

SANTANA, A. 1993. El caserío en Gipuzkoa. Vitoria Gasteiz, España: S. C. de publicaciones del Gobierno Vasco.

SANTANA, A. 2001. La Arquitectura del caserío de Euskal Herria. Historia y tipología. (1° edición). Vitoria Gasteiz, España: S. C. de publicaciones del Gobierno Vasco.

Notas:

[2] renacimiento vernacular

[3] Localidad ubicada al sur de la VIII Región, Chile