Lexique

CABALLERO

La caballería fue ampliamente utilizada como elemento guerrero por los vascos. Ya en la indumentaria descrita por el Astrónomo (a. 840) aparecen bien visibles tanto botas como espuelas. Sánchez Albornoz concede mayor importancia a la caballería vasca de los siglos VII y VIII que a la misma caballería musulmana. Debido a la importancia que cobró la lucha a caballo en la edad media, la posesión de un corcel y la prestación de servicios militares con él dieron lugar a la institución de una clase de élite, más tarde noble, muy apreciada por los monarcas y rico-hombres vascos.

El caballero fue un profesional de la guerra, dueño de sus instrumentos de guerrear y siempre dispuesto a seguir a su señor. Para honrar a estos caballeros, los reyes navarros crearon diversas órdenes de caballería. Así, D. García "el de Nájera" fundó la orden denominada de la Terraza para conmemorar la aparición de la Virgen a orillas del Najerilla, en 1045. A fin de ganarse a los caballeros alaveses, Alfonso XI de Castilla fundó en Vitoria (1332) la Orden de la Banda. En Navarra los caballeros ocupaban el segundo rango en la nobleza, como se ve en las reuniones de Cortes donde se nombran por este orden: Ricos-hombres, caballeros e infanzones. En el año 1365 el rey D. Carlos II hizo caballero a Pedro Martínez de Uriz y otros, al quoal con otros (dice) en semble habemos fecho cabaillero. Y dio a Uriz 60 libras de carlines, en cada año, sobre el almiradío de Lumbier y pecha de Artajo, debiendo estar aparejado de armas y caballo. En el mismo año hizo caballero y ricohombre a D. Juan Martínez de Zuardia y le dio 120 libras al año por 6 caballerías, debiendo estar aparejado de armas y caballo. También hizo caballero a D. García Ramírez de Asiáin, asignándole 60 libras de carlines por tres caballerías sobre las pechas de varios pueblos. con la obligación de estar aparejado de caballero y armas. En 1389 Mosen Ferrando de Ayanz se hizo un manto et opelenda de escarlata bermeilla para el día en que se hiciese caballero. El rey compró 30 codos de dicha tela, los 10 para una hopalanda para él, y dio los 20 restantes a Ferrando para la suya. Al mismo tiempo regaló 52 codos de tela de rojo de Ypre de la grant suert (primera calidad) al vizconde de Baigur, a Martín de Aibar, Gascón de Urroz, Pere Arnaut de Garro, y Juan de Domezain para facer cinco mantos luengos para el día de su caballeria.

Ningún ricohombre, ni caballero, podía hacer caballero a hijo de villano, bajo la pena de quedar reducido a esta clase el mismo caballero [Fuero general, lib. 3, tít. 4, cap. 5]. No podía hacerse ningún caballero en el día de la proclamación del rey [ibid. lib. I, cap. I].

Parece que el rey D. Carlos III instituyó en 1391 una orden de caballería llamada del Collar de Buenafé, puesto que en este año mandaba pagar a Martín de Aldaz, mercadero, " tres painos rojes de bristo, los quoales (decía) Nos habemos dado a nuestros caballeros del orden de nuestro coillar de Buenafé, que costan, uno con otro, a 50 florines pieza ". Creó también otra orden llamada del Lebrier Blanco. En dicho año de 1391 mandó pagar 14 mantos de seda "que Nos (decía) habemos dados a nuestros cabailleros del orden que Nos habemos fecho del Lebrier blanco". Los caballeros del orden del Lebrel llevaban por divisa un lebrel de oro, colgado de una cadena del mismo metal o de plata. El rey regalaba los collares a los que hacía caballeros: los eslabones de los collares, o cadenas, solían tener la forma de hojas de castaño. En 1393 regaló dicho monarca 56 collares de plata de su divisa, con hojas de castaño, mi divisa de la fuilla (decía el rey) a los escuderos y hombres de armas que enviaba a Cherebourg; estos collares costaron 254 florines. También daba el rey D. Carlos III collares de su divisa a las damas. En 1396 los dio a la hija de Doña Urraca, aya de las infantas, a la mujer de Mosen Martín de Lacarra mariscal, a la de Mosen Rodrigo de Esparza y a la del señor de Muxidan. En 1413 mandaba pagar dicho rey una pieza de paño de bruneta para vestir a Sancho de Echauz, señor de Arizmendi, al quoal Nos le debemos facer brevement cabaillero de la orden de San Juan; et asi bien a Mosen Juan Echauz su hermano. También mandaba pagar la espada, su guarnición, y unas espuelas doradas, para dicho Echauz. Esta orden de caballería de San Juan la dio el rey D. Carlos III precedido el consentimiento del maestre de Rodas.

Los caballeros que deshonraban su dignidad robando, matando, o de otra manera, debían ser depuestos: para ello se les hacía ceñir la espada a presencia del señor de la tierra, el cual preigna el cuchiello con el quoal, de la part de zaga sobre las renes (riñones), talle la correa de la espada de manera que caiga en tierra; é ansí que fue antes cabaillero, por su locura sea dainado é depuesto por jamas [Fuero general, lib. 5, tít. II, cap. I. Fuero de Sobrarbe de Tudela, ert. 322].

Para ser armado caballero fue preciso, en la mayoría de los casos, pertenecer a un linaje noble. En Gipuzkoa y Bizkaia el título de caballero era casi sinónimo al de hidalgo mediando sólo los bienes reverenciales y exenciones, algunas de las cuales, como la de eludir el alistamiento bajo la bandera de la villa, fueron siendo poco a poco eliminadas por las disposiciones forales (Tít. XXIV, Cap. IV, V y VI del "Fuero de Guipúzcoa", por ejemplo). En las provincias continentales la situación y el status del caballero fue similar. Ref. Yanguas y Miranda: Diccionario de Antigüedades, art. Caballexos; Ortueta: Navarra y la Unidad Política Vasca, Barcelona, 1931, cap. VI; Nueva Recopilación de los Fueros de Guipúzcoa., San Sebastián, art. Banda, Orden de la; "Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco".; Marichalar y Manrique: Historia de la Legislación Vasca, 1.ª ed., pp. 167-168; Labayru: "Historia General del Señorío de Vizcaya", t. V, lib. II, capítulo XXXI.

Idoia ESTORNÉS ZUBIZARRETA