Politiques et Fonctions Publiques

Borbón y Bernaldo De Quirós, Manfredo Luis Jesús de

El inicio de la campaña electoral coincidió con una agudización del conflicto armero, movilizando prácticamente a todas las fuerzas sociales, económicas y políticas guipuzcoanas y vizcaínas, eso si con un notable protagonismo municipal en el distrito. El malestar y la crispación fueron la tónica de unas elecciones en las que el descrédito de los conservadores y la impotencia reformista de los liberales a nivel estatal quedaron en un segundo plano. La presentación por el ex-senador romanonista H. de Azqueta y el exdiputado nacionalista J. de Eizaguirre del candidato liberal romanonista y ex-diputado por Liria y Sagunto Vicente Gimeno, en el último momento, frustró la proclamación automática del Duque de Hernani como diputado por el art. 29 de la Ley de 1907.

El patrocinio gubernamental y la influencia de su padre, el ex-ministro romanonista Amalio Gimeno, no impidieron una viva oposición en el distrito de Bergara a V. Gimeno, tachado de cunero y oportunista. Tampoco al Duque le valieron interesadas actuaciones de última hora, a fin de desbloquear el pleito armero, resultando por lo demás vanas, ni un activo despliegue electoral, que tropezó con la frialdad de la población. Por consiguiente y como consecuencia de una nueva negativa gubernamental al diálogo y la subsiguiente retirada de V. Gimeno, en virtud del art. 24 de la Ley electoral, la Asamblea de armeros y fuerzas vivas del distrito de Bergara designaban el 26-4 (Eibar) candidato popular al armero jaimista eibarrés Juan de Urízar y Eguiazu, como miembro de la Comisión armera, hombre enraizado en el distrito, ex-concejal e industrial enérgico. Desechados otros aspirantes a tal candidatura, y arrinconado el Duque, Urizar fue aceptado casi unánimemente en el distrito, con un planteamiento electoral apartidista que reclamaba la abolición del R. D. de 15-9-1920 y de la legislación derogatoria de los Fueros.

Tras buscar inútilmente un acuerdo electoral con Urizar, el Duque, a pesar del aval del Ministro de la Gobernación, del respaldo del Marqués de Atarfe, del apoyo de los conservadores, algunos tradicionalistas y ciertos empresarios, de una fuerte presencia policial desde la víspera y de fuertes sumas de dinero destinadas a la compra de votos, sufría el domingo 29-4 una derrota estrepitosa. 24,72 % de los sufragios, frente al 75,05 % de Urízar, quien sobre todo había barrido al Duque en las villas armeras principales. El aumento de la abstención -32,32 %- se debió en parte a la retirada del Duque a poco de iniciarse las votaciones. Jóvenes y obreros eibarreses habían impedido en el distrito la compra de votos por agentes del Duque, particularmente entre la población campesina. Este descalabro, que no pudo remediar la impugnación de las elecciones en este distrito por el Duque, alegando coacciones y previa queja ante el Ministro de la Gobernación, y el Golpe de Estado del 13-9 del Capitán General Miguel Primo de Rivera, obligaron al Duque de Hernani a abandonar nuevas incursiones en la vida política guipuzcoana.