Convento de San B. Existió un convento de religiosas cistercienses entre St.-Esprit y Boucau, barrio de Bayona. Fue durante el episcopado del obispo Fortaner, es decir, hacia el año 1168, cuando se fundó la abadía. Primero fue erigida por unos religiosos, con el nombre de Saint-Etienne de Arribe-Labourd, lo cual está confirmado, dice Veillet, por un descubrimiento que se hizo hacia la mitad del s. XVII, cuando al excavar los cimientos para la erección de una nueva torre se encontró un monumento muy antiguo, en el que había unas ropas sacerdotales con un báculo de cera, que señalaban con toda certeza la sepultura de un antiguo abad. En 1245, la abadía tomó el nombre de San Bernardo y fue a la sazón, ocupada por religiosas que según una Bula de Inocencio IV, observaban las reglas de San Benito, bajo el Císter. Sin embargo, añade el erudito cronista, resulta probable que antes del año 1358, la regla de los premostratenses -que es un compuesto de la vida monástica de San Bernardo y la de las canónigas regulares de San Agustín- hubiese sido introducida en el convento. Esta abadía, llamada antiguamente de Saint-Etienne y después de San Bernardo, ha recibido otros nombres posteriormente: «Beauvoir», sin duda a causa de sus bellas vistas, y en gascón «Betbeder» o «Benbede», «Notre-Dame», a veces «Esteyron» a causa del barrio en el que está situada, y más a menudo de San Bernardo. En los archivos de Bayona hay un voluminoso cartulario de los títulos de propiedad referentes a la abadía de Saint-Bernard-de-Betbeder, que se extiende del año 1261 al 1690. Poseía, muy cerca del Adur, el molino de San Bernardo, que subsistía aún a principios de siglo con el mismo nombre. En 1600, la Corporación municipal prohibe a las religiosas de San Bernardo vagar por la ciudad y por los campos: las colectas se las harán algunas jóvenes que sean designadas por ellas para este objeto. Las primeras familias del país consideraban como un honor enviar a sus hijas a este convento. Durante la estancia en Bayona de la reina María Ana de Neubourg ésta profesó gran afecto al convento de San Bernardo y le gustaba ir allí a cumplir con sus devociones e incluso a hacer retiros. A mediados del s. XVIII, hubo un proyecto para demoler la abadía de San Bernardo y trasladar sus religiosas a la abadía de San Segismundo de Orthez. La ciudad escribió el 14 de enero de 1752 al abab general de la orden del Císter, una carta apremiante para oponerse a dicho proyecto. La abadía de San Bernardo fue mantenida pues y subsistió hasta la Revolución. En 1791, poseía aún las siete aparcerías siguientes: Laborde, Jauréguy, Campagne el Trouilh, Gayon y el Cleiou. La abadía de San Bernardo llevaba en su escudo: en campo de azur tres lebreles de oro puestos en banda. Un tal Cazenave fue el adjudicatario de los bienes que dependían de la abadía de San Bernardo. Los edificios fueron comprados más tarde por Martínez de Ballesteros, que la transformó en fábrica de vidrio. Pero de esto no quedaban ya, a principios de siglo, más que tenues vestigios. Pero ahora dejemos la palabra al abate Dubarat que nos proporciona los detalles más claros, precisos y circunstanciales. Entre los papeles del Padre Estiennot, benedictino de Saint-Maur, en la Biblioteca Nacional, encontramos un documento titulado: Abbatia Sti Bernardi Lapurdensis vulgo St. Bernard lez Bayonne. Según este texto los monjes benedictinos de Cagnotte fueron fundados en el s. XI, por Sancho, abad, sobrino de Fortaner Sancho, vizconde de Bayona, el cual, con la aprobación de Gregorio, obispo de Dax habría elevado en la orilla del Labour o de Bayona, y en la parroquia de Saint-Etienne, un monasterio donde habría puesto religiosos de Cagnotte. Estos religiosos habrían habitado el monasterio durante dos o tres siglos, hasta mediados del s. XII, y esta casa habría sido unida a la orden del Císter antes del año 1331, en que Hugo de Marthia, abad de Berdoues -Gers-, habría establecido en él a religiosos de la misma orden. En el siglo siguiente el monasterio habría sido convertido en abadía. Desgraciadamente este relato contiene casi tantos errores como palabras, cosa que no es de extrañar pues D. Estenniot se apoya en su relato sobre textos proporcionados por el historiador Compaigne. Veremos lo que se puede sacar en conclusión de los documentos. La antigua historia de San León habla de un monasterio de benedictinos situado a dos millas de Bayona en la orilla opuesta del Adur, en donde se honraba el cuerpo de San Felipe, hermano de San León. Este establecimiento primitivo de un monasterio de hombres resulta confirmado por el descubrimiento en el s. XVIII de una sepultura en donde se encontraron «unas ropas sacerdotales con un báculo de cera, dos señales indefectibles de ora antigua sepultura de abad», señala Veillet; En todo caso, en el s. XIII, este monasterio estaba ocupado por religiosas del Císter, puesto que en 1245 el papa Inocencio IV, envía una bula, después perdida, a estas religiosas, que observaban «la regla de San Benito» bajo la institución del Císter, mientras que más tarde vivieron «bajo la regla del Císter no reformada». Es posible que estas religiosas hayan residido primero en la orilla izquierda del Adur, en un lugar llamado Montori, que estaba aún en su poder en el siglo pasado, «en frente de su abadía en la diócesis de Bayona». En la época de Veillet fue descubierto allí «un viejo cofre con unos objetos muy interesantes estéticamente y un relicario, al excavar los cimientos de su pabellón o torre nueva», escondido probablemente en una época turbulenta. Finalmente un acta de 1264 llama a estas religiosas «las damas de Montori» donde en 1341 fechan aún. una pieza de Montori, parroquia de San León o de Anglet. Ningún título, sin embargo, nos hace presumir la anterioridad de Montori. Al contrario, parece ser, que las compras de tierras, que se realizan alrededor de esta propiedad en el s. XIII indicaban una fundación reciente y nueva. En efecto, mientras que las religiosas del Císter están en Esteiron o San Bernardo antes de 1245 -fecha de la bula de Inocencio IV- se efectúan compras de tierras en Montori y todavía siguen en el año 1264 y en el 1277: «Las damas de Montori» compran a los vecinos de Balichon, en Anglet, un terreno cerca de su convento. Lo que se designa aún en nuestra época bajo el nombre de St-Bernard, era el barrio de Saint-Etienne de Rive-Labourd, llamado en diferentes títulos: Esteiron, Betbeder, Beauvoir; la abadía recibe también, a veces, el nombre de Notre-Dame y de San Bernardo. Pero lo que es cierto es que este último nombre, que es el que se ha conservado, no fue dado al monasterio hasta el s. XIV. Veamos algunas denominaciones de la abadía según el cartulario de St. Bernardo: «Abadía de Betbeder de Esteiron», 1288; «la casa de Betbeder de Esteiron», 1287; «Johanne, abadesa de las monjas de Betbeder de Esteiron», 1288; «la casa de Betbeder y en el convento del dicho lugar», 1288; «en el convento de las religiosas hermanas de la casa de Betbeder de Esteiron», 1289; «abadesa de San Bernardo y abadía de Esteiron», 1324; «convento de San Bernardo de Esteiron», 1334; «monasterio de San Bernardo de Esteiron», 1345; «hermanas de San Bernardo de Esteiron cerca de Bayona», 1347; «convento de San Bernardo de Esteiron, perteneciente a las monjas», en 1345 Y en 1359; «San Bernardo de Esteiron de la orden de premostratenses», 1353; «en la iglesia de las monjas del monasterio de San Bernardo de Esteiron», 27 de mayo de 1341 en Montori; «monasterio y convento de Noste Done de Betbeder», 1388; «monasterio de San Bernardo de Esteiron», 1407; «convento de San Bernardo de Betbeder», 1436; «convento y monasterio de San Bernardo de Betbeder en el territorio de Esteiron», 1458; «en la iglesia del Monasterio de San Bernardo de Betbeder, perteneciente a las monjas», 1511; «San Bernardo de Betbeder», 1547; «monasterio de San Bernardo de Beauvoix» -Beauvoir-, 1561; «monasterio de San Bernardo de Bayona», 1612, etc. No sabemos nada apenas de la vida y de la organización de este convento. Felizmente se conserva aún el Cartulario de San Bernardo, realizado el 2 de mayo de 1695 por madame Magdeleine de Epinoy. La Revolución confiscó y suprimió la abadía de San Bernardo; el 21 de noviembre de 1791, una carta de cierto Casenave Cassoulet, procurador síndico de Saint-Esprit, le comunica que es el adjudicatario de los bienes de la abadía y pide que se le preparasen las rentas, que no ascendían más que a la suma de 3.916 francos. No había, entonces, más que seis religiosas y una hermana conversa, casi todas de 60 años. Suzanne de Membrède, «abadesa real y perpetua», de 70 años de edad, tuvo el dolor de sobrevivir a la destrucción de su abadía. De esta provienen las reliquias de San León, que se veneran en Bayona. El día de San Bernardo se hacía una gran peregrinación, a la que concurría gran parte del vecindario de Bayona. Había también una estatua de la Virgen, considerada como milagrosa. La había donado García Arnaud de Borie, obispo de Dax de 1500 a 1514. En 1793 el convento fue comprado por Martínez de Ballesteros para instalar en él una fábrica de cristalería. Este señor volvió a abrir la capilla instalando un grupo escultórico representando «La huida a Egipto» mientras la antigua imagen caía en el olvido. Los vascos acudían el día de San Bernardo y los landeses y bearneses el 20 de agosto. Después de la destrucción del convento continuaban las peregrinaciones hasta el lugar preciso. La imagen de la Virgen milagrosa se halla actualmente en la iglesia de San Esteban de Bayona. Ref. «E. de E. F.», 1931, p. 88, y D.
