Se motivó por una entrada de los castellanos capitaneados por el arzobispo de Toledo en tierras de Sevilla. El sultán almohade Almansur Yakub, se trasladó de Marruecos a Sevilla donde organizó su ejército, poniéndose en marcha el día 23 de mayo de 1195. El ejército de Alfonso VIII, acampado cerca de Alarcós, sin esperar la ayuda de los leoneses, que estaban ya en camino, dio la batalla a los musulmanes. El conde de Vizcaya, recién separado de Navarra, Don Diego López de Haro, llamado el "Malo", no pudiendo contener a los árabes se quedó encerrado y sitiado en el castillo de Alarcós, donde se rindió finalmente, previas capitulaciones: sirvió de mediador el caballero castellano que combatía con los musulmanes, D. Pedro Fernández, enemigo de los Laras.
