Etimología. -ANGA, -ANGO. Sufijo de varios topónimos cuya filiación lingüística se desconoce. Algunas veces el tema al cual va adherido parece vasco: Artanga (arte,«encima»), Uranga (ur, «agua»), y otros como Estanga, Uzkanda, etc. Dentro del grupo enigmático se encuentra Durango (Turanko, en 1053) que sirve a Bähr para relacionarlo con el antr. celto ilirio Turankus. Michelena se expresa de esta forma: «Schulten piensa que era astur el Abilus Turanci f. domo Lucocadiacus del CIL III, 4227 basándose en que figura un Lanciensis en el mismo epígrafe (Los Cántabros y Astures y su guerra con Roma, 109). Nada de esto puede evidentemente presentarse como una certeza, pero creo que nada tiene de definitiva la objeción de Gárate («BRSVAP» IX, 414) en el sentido de que «la sedicente influencia celta» difícilmente pudo haberse mantenido entre el 500 a. de J. C. y «la aparición de Turanko y Durango». Si sustituimos celta por indoeuropeo, y precisamos que pueblos de habla no vasca pudieron estar establecidos -en proporción que ignoramos- en el actual territorio vasco por lo menos unos 500 años más tarde de lo que Garate indica, y tenemos presente que «aparición» en este caso quiere decir «primera aparición de un nombre, que puede ser muy antiguo, en los documentos que han llegado hasta nosotros», no veo que haga falta estar privado totalmente de sentido histórico para admitir la posibilidad de que ese nombre pertenezca a un digamos superstrato no vasco y se haya conservado muchísimo tiempo después de que el recuerdo de la influencia cultural que fue su causa se hubiera borrado definitivamente de la memoria de las gentes. Y, aun cuando no fuere éste el caso de Durango, lo es el de muchos nombres del País Vasco, que sólo por razones de principio, que tienen poco que ver con razones objetivas, puede nadie empeñarse en explicar por el vasco, a pesar de la pobreza de los resultados obtenidos en ese forcejeo».
Antonio BENGOECHEA.
Antonio BENGOECHEA.
