Patrimonio religioso
Santa María de la Asunción de Amorebieta es el templo parroquial de la anteiglesia y por tanto el edificio religioso más importante de todo el municipio. De excelente sillería, nave única y cabecera poligonal, es un conjunto de varios elementos de diferentes épocas (sacristía, pórtico, torre) que confluyen en una gran fábrica que destaca por su altura y robustez. Para saber más visite el artículo dedicado a este templo en la enciclopedia.
Trece son las ermitas que conserva el territorio de Amorebieta, de las que haremos referencias a las pertenecientes a las barriadas de Dudea, Dudagoitia, Ofrendo y Berna. En la primera de ellas se encuentra la más importante de todas, San Miguel de Dudea, que presenta además de dos vanos románicos, accesos góticos y una espadaña neoclásica. Su planta es rectangular, y está aparejada en mampuesto, salvo esquinales y vanos, tiene doble vertiente y presenta un carrejo de bolos popular, interesante, en su parte trasera. Las dos saeteras de estilo románico están en su cabecera, siendo una de ellas abocinada al exterior, mientras que la otra, únicamente con bocina interior, tiene su alfeizar decorado con pomas. Con dos accesos, el principal en arco ligeramente apuntado y de grandes dovelas y el lateralizado en el hastial de la epístola, ojival, que tiene una moldura decorada en puntas de diamante, su estructura básica abarca temporalmente desde principios del siglo XIII hasta bien entrado el siglo XVI, aunque alguna pieza es bastante posterior, como su espadaña que tiene inscripción fechada en 1827, o su mobiliario, del que destacaremos la imagen de San José de principios del XVIII o el retablo neogótico, moderno.
En Dudea están también: Santa Cruz de Austoa, un edificio popular, en el que además de su cubrición interior en madera con detalles reseñables, habría que resaltar el excelente retablo en piedra adosado al muro testero y sobre el altar, de inspiración clásica (pilastras bajo entablamento y frontón curvo rematado en volutas) que alberga un bajorrelieve policromado en el que se representa la Invención de la Cruz, devoción a la que está advocada; Santiago de Elguezabal, de la que destacan su acceso original en arco poco apuntado y similar al de San Miguel, con escudo en su clave y las imágenes del retablo, de estilo romanista del siglo XVII (Santos Antonios, Andra Mari y San Bartolomé) y otras de mediados del XVIII (Santiago, San Pedro y San Pablo); San Vicente de Bediaga, también con acceso en arco con grandes dovelas, repitiéndose de nuevo; San Pedro de Sarasua, tiene dos imágenes de la Virgen y San Pedro; y San Lorenzo, también con imágenes del santo advocado y la Magdalena. San Martín de Arano, en Dudagoitia, con amplio componente lígneo, San Juan Bautista de Ofrendo, asociada a una vieja tradición popular contra los malos augurios, y San Ignacio de Loyola y San Miguel de Berna, ambas de mediados del siglo XX, completan los templos eremíticos.
Para finalizar con el patrimonio religioso, hablar del Cementerio, de estilo neoclásico tardío (década de los setenta del siglo XIX), con portada muy característica en arco de triunfo de medio punto y que en su transito hacia la capilla, en su momento (hasta 1933) tuvo una galería porticada con columnas, que podría recordar otros camposantos vizcaínos de esta época. Tanto capilla como acceso, repiten temas e imágenes clásicos en el neoclasicismo romántico de tipo funerario (además de elementos constructivos típicos, como frisos, columnas toscanas, metopas, triglifos, frontón, etc., se decoran con calaveras o coronas vegetales).
Patrimonio Civil
De carácter militar sólo se conserva la Torre de Berna, muy retocada y actualmente con carácter agropecuario, aunque conserva alguno de los elementos característicos de estas construcciones medievales. Aparejada a medio camino entre el mampuesto y el sillarejo, conserva su patín de ingreso en dos tramos en el muro frontal, así como un acceso cegado en el lienzo sur en arco de medio punto, mientras que el resto del edificio es ya una sucesión de características del caserío típico de la zona (tres alturas, planta alargada, tejado a doble vertiente, etc.).
Poco conserva el núcleo de Amorebieta de arquitectura culta de épocas pasadas, desaparecida casi en su totalidad por la expansión urbanística moderna y lo reseñable tiene su inicio ya en el siglo XIX. Sólo el primer piso del número 7 de Konbenio es destacable en cuanto a estilo barroco, como denotan sus vanos adintelados con recerco en relieve y orejetas, la cornisa que marca el arranque de la segunda planta, la forja que protege las ventanas y en su interior dos columnas toscanas, la escalera y alguna moldura, propias de la segunda parte del siglo XVIII.
El palacio de los Condes de Cancelada es fábrica vistosa del neoclasicismo, y es posible que fuese construido sobre la torre de Amorebieta. De cuatro alturas, volumen más o menos cúbico y cuatro aguas, su austeridad es la nota dominante, de la que únicamente resalta la gran calidad constructiva ejemplarizada en su aparejo.
La Casa Jaureguibarri combina en su estructura las características de los caserones neoclásicos, con cuatro alturas y vanos adintelados bien estructurados en retícula, con un acceso en la planta baja en dos arcos escarzanos que recuerda a los caseríos de doble arcada.
La Casa Aldazabalena, el número 27 de San Pedro y los números 9, 11 y 13 de Konbenio completan la arquitectura neoclásica reseñable. En relación con la arquitectura de tipo ingles de principios de siglo, la más destacada es la Casa Harrison con una distribución en planta adecuada a las nuevas necesidades burguesas y gran cantidad de elementos decorativos y estructurales significativos (proliferación de balconadas, numerosos vanos en todo su perímetro, tejados complejos, múltiples chimeneas, combinación de materiales, etc.).
El Chalet del Alemán, con aire más ecléctico derivado hacia la arquitectura historicista, además de obras menores como Gurasoen Etxea o el Albergue San Millán, también en esta onda. Concretando ya en los estilos denominados montañés (influenciado por las propuestas del arquitecto Leonardo Rucabado) y neovasco, aunque en la práctica poco diferenciadas de las anteriores, se puede hablar del Palacio López, Irurena y el edificio del Batzoki, con los característicos juegos de volúmenes en toda su estructura y la decoración tradicional que destaca en este tipo de fábricas.
En cuanto al patrimonio municipal en torno al núcleo se puede hablar de la Herriko Plaza, que combina elementos barrocos y neoclásicos en un intento revivalista de crear un espacio similar a las características plazas nuevas que jalonan el territorio estatal y construida tras la Guerra Civil por el organismo Regiones Devastadas y la Fuente Urgozo, de estilo neoclásico (1848) y en columna.
Por último señalar la Nevera de Belatxikieta, construida de sillería en su totalidad, no habitual en este tipo de construcciones, estuvo cubierta por una construcción desaparecida y aún conserva el desagüe, y las presas de Amorebieta, de tipología de arco, y San Antonio, recta con contrafuertes, ambas de sillería.
Manu CASTAÑO GARCÍA (2006)
