Lekaide eta lekaimeak

VICUÑA LARRAIN, Manuel

Eclesiástico chileno de origen vasco. Delicadas fueron las relaciones entre la Iglesia y el Ejecutivo a partir de 1810. El catolicismo había sido reconocido como religión oficial, pero el Estado, como heredero de los derechos del Patronato que tuvieran antes los Reyes españoles, podía intervenir en su administración y nombramientos. Y así se hizo tras el triunfo de Chacabuco, desterrando al Obispo Rodríguez Zorrilla y a otros sacerdotes realistas. Después de cinco años de desacuerdos llegó a Chile la primera representación papal de América, encabezada por el arzobispo Muzzi e incluyendo al canónigo Mastai Ferretti, el futuro Papa Pío IX. Con Mariano Egaña como ministro de gobierno no tuvo problemas, pero sí con el liberal Francisco A. Pinto. La delegación abandonó el país. Las relaciones sólo se normalizaron con Manuel Vicuña Larraín, designado Obispo de Santiago en 1832 y luego Arzobispo de Santiago -el primero- en 1841. Era nieto de Tomás de Vicuña y Berroeta, navarro de Aranaz, quien pasó a América en 1716. Fue Corregidor de Melipilla, ciudad fundada en terrenos que él cedió de su hacienda; su hijo Francisco, maestre de campo casado con Carmen de Larraín y Salas, fue el padre del arzobispo. Manuel, nacido en 1777, se ordenó en 1803. Líder natural y muy oído orador sagrado, generoso con los pobres a quienes atendía con sus dineros heredados, entabló gran amistad con Muzzi y el canónigo Mastai Ferretti cuando estuvieron en Chile, los que lo recomendaron para sus nombramientos. Predicador místico, a pesar de sus relaciones familiares nunca se acercó ni a patriotas ni a realistas, volcado a la oración y a preparar sus diarios sermones; por lo mismo, fundó varias Casas de Ejercicios para sacerdotes e incluso laicos. Respetado por todos al fin de sus días, murió en 1843, siendo sucedido por el Arzobispo Rafael Valentín Valdivieso Zañartu. Ref.: Laborde Duronea, M.: Vascos en Santiago de Chile. Chile, 1991.