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VESCITANIA

Esta comarca, Vescitania, con Osca (Huesca) como ciudad, es continuación oriental de la Vasconia y meridional de la Aquitania. En 1349 todavía se hablaba euskara en el mercado de Huesca a pesar de la fuerte acción romanizadora desde los tiempos de Sertorio. Es muy probable que la mitad norte de la Vescitania fuera euskaldun todavía en fechas muy posteriores. Osca debió ser una ciudad vasca. Vescitania, como comarca, la cita ya Plinio (I, 142, 2). Choca desde el primer momento la desarmonía evolutiva entre VESC itani y OSC a. Parecen relacionadas con la primera, Vesci (Plinio, I, 137, 16) y Vescelia (Liv., XXXV, 22). Se le dan etimologías, latina (M. Pidal), celta (Rohlfs), ilirica (Pokorny), ibérica (Hübner), ligur (Holder), itálica (Meyer-Lübke), vasca (Caro Baroja). Este la relaciona, además, con osquidates y Auski. La contextura de los datos apoya firmemente a Caro Baroja. Por otra parte, la posible relación, entre Osca vasca y los oscos itálicos, no contradice la etimología euskérica. Ausci, "Los Vascos", y Osca, "La Vasca", son tan evidentes como Castellanos y Castellana, Godos y Goda, topónimos reales. En la vieja lengua d'oc, òsca y òscha parecen significar "recinto cerrado", pero también se encuentra en nombres de ríos como Oscara, a. 584 Ouche. Côte-d'Or. Dauzat, La Top. Française 1960, p. 218. Pero existe un problema mucho más hondo, aun dentro de la etimología indígena. Las monedas acuñadas en Osca, las más abundantes de la Península (Oscense argentum), llevan escrito en alfabeto ibérico el nombre Bolskan coexistiendo con el latinizado Osca. Este dualismo de nombres no es ninguna novedad, ni en Vasconia, ni fuera. Pero notamos que existe cierto paralelismo entre Vesc i-tani y Osc a y Bolsc an y Osca, por lo que tienen de diferentes. No es tampoco muy segura la autenticidad de la B inicial por cuanto en el transcurso de las emisiones de monedas su signo cambia de forma hasta transformarse en una H que le convierte en Holskan ya más cercana a su forma latinizada. Además se acuñaban en la ceca de Bolskan y llevaban su marca monedas de otras cinco ciudades entre ellas la vascona Segia. Esta -l- de -olsc- nos recuerda la -r- de barsc-, la -n- de bansc-, la -l- de glasc- y hasta las trastocadas de bascl-, blasc-. Citemos para terminar, la pequeña comarca de Los Oscos en Asturias occidental y sobre todo, los volscuos y oscos itálicos, símil impresionante que nos descubre lejanías increíbles porque ambas regiones, vasca antigua y osca itálica, tienen algún topónimo tipo -oz-, -ós comunes a los que asignamos remota antigüedad, tales como Sinués, diptongación de Sin ósi y Sin uess a, ciudad de los Oscos-Auruncos; Vin ués, diptongación de Bin ósi yVen usi a (hoy Ven os a) en los confines de Lucania como destaca M. Pidal. Los osquidates u oscidates (Plinio, I, 226, 6) se localizan hoy en el valle pirenaico de Ossau que en su nombre histórico Orsal (siglo XII) ostenta esa -r- de barscones elidida ante el grupo -tz y similares. Igualmente ocurre en Italia con los oscos itálicos relacionados por Meyer-Lübke con el nombre del Val d'Ossola. También, para terminar, señalamos los nombres Men osca (Plinio I, 227, 2), entre los vascos várdulos.

Bernardo ESTORNÉS LASA