A Basajaun, personaje legendario de la mitología vasca, se le presenta también como el inicador de la agricultura. Parece, por otra parte, que estos genios de los bosques y de los árboles se hallan asociados a los orígenes de los primeros cultivos, sobre todo del trigo, y no sólo en Euskal Herria, sino en otros pueblos europeos. Al principio se les ve cultivando las cumbres de los montes. cosa extraña. pues nuestros cultivos más bien están en las laderas y orillas de los ríos. El Basajauna de las cuevas, de las épocas anteriores, debió descender, poco a poco sobre la llanura vasca poblándola. El límite de estas leyendas, según Barandiarán, parece coincidir con el de los vascones. Quizás aquel nombre sería originado por una etimología popular de vascones, tribu eminentemente agrícola asentada, en los tiempos históricos, en las orillas del Ebro de la región navarra. En la versión de Muskia, sale a escena un personaje mítico, que pertenecía sin duda a las gentes más atrasadas y de zonas interiores donde no había aún llegado la agricultura. Dice así: Denborân batên Muskiko koban Baxajaunek bizi iza ementzien. An inguruko mendigañetako lurrek ebâlitta, sekulako garîk biltze emen zittuztên. Bêretan kristauek bizi ementzien da artên ez ementzoên garîk eitten, galazîk ez da. Bein Samartintxiki, botin aundiatzûk jantzitta, io emen da Muskiko kobâ; ta ango gari pilâk ikusitta beârri ziñek saltoka ariñâgo eraiñ Baxajaunekiñ apûsto eittêndo. Baitta Baxajaunek bealdiko errûn eraiñ ementziên; Samartintxiki berriz garipilên erdia eroi ementzan; baño haitta boitñek galallez betêre. Gero, andi aldeinda, Samartintxiki bê etxea zetorrela. Baxajaun bati buruatu eman zitzaion ark bitiñetan galazie zeamarrela, ta artu aizkoratxikie ta bota ementzion; baño ez ue arrapau. Aizkora txikie Olasâstiko gaztiñaipurdiatên sartu ementzan. Kristauek ez ementzêkien garie noaiz eiñ; baño alakoatên batêbatek. Baxajaun bati aittu ementzion nola algaraz eittentzô: ¡Ja jaaai! Balêkia, artuko likenea: Or irtete arto eitte. Or erorte gari eitte. Ta San Lorentzôta arbi eitte. Urduti zâldu ementzan garie erri danetâ. Traducc.: "Dicen que en cierta época vivieron los Basajaunes en la cueva de Muskia. Cultivando las tierras de las cumbres de las montañas próximas, recogían gran cantidad de trigo. En el terreno bajo vivían los cristianos y todavía no sembraban trigo por faltarles su semilla. Una vez San Martinico, habiendo calzado botas muy grandes, sube a la cueva de Muskia; y viendo allí los montones de trigo, hace apuesta con los Basajaunes a ver quién los atraviesa, de un salto, más airosamente. En efecto, los Basajaunes los atravesaron con suma agilidad; pero San Martinico cayó en medio del montón de trigo; pero también se le llenaron de granos de trigo las botas. Después, partiendo de allí, volvía a su casa San Martinico, cuando un Basajaun se acordó de que aquél llevaba en las botas semilla de trigo, y cogiendo una hachita, se la lanzó; más no le alcanzó. La hachita se metió en la base del tronco de un castaño de Olasagasti. Los cristianos no sabían en qué época sembrar el trigo; pero en cierta ocasión alguien oyó a un Basajaun que riéndose a carcajadas decía: "¡Ja, jaaai! Si supieran, ya lo tomarían: Al salir la hoja siémbrese el maíz. Al caer la hoja, siémbrese el trigo. Y por San Lorenzo, siémbrese el nabo". Desde entonces se difundió el trigo por todos los pueblos". El dato anacrónico es frecuente en estos relatos. Por eso hay que ir directamente a lo esencial y permanente. Una prueba de ello es que en la leyenda de Kortezubi ya no se trata de trigo sino de maíz, que como sabemos vino de América, a no ser que en vez de maíz debiéramos traducir arto por mijo. Ref. ESTORNES LASA, B.: Orígenes de los vascos. t. IV (p. 59), San Sebastián, 1966.
