Funcionó este servicio ininterrumpidamente desde 1936 hasta 1959 a las órdenes del presidente del Gobierno Vasco, José Antonio de Aguirre. Dos personajes peneuvistas mueven este servicio, José Michelena Aguirre y Juan Ajuriaguerra, que montan un Estado Mayor paralelo para las milicias nacionalistas, al frente de las cuales se encuentra Ramón Azkue. En este Estado Mayor se hallan, entre otros, Antón Irala, Juan Manuel Epalza o el poeta Lauaxeta. Su misión es la de conseguir medios y armamentos para los gudaris así como conocer, en la medida de lo posible, las actividades del enemigo. Hay que tener en cuenta que Iparralde fue durante la guerra un importante foco de actividad político-propagandística y de espionaje del bando franquista. Koldo San Sebastián resume así la actuación del servicio en sus comienzos. "De esta forma, en agosto de 1936, el propio Ajuriaguerra encarga a Pepe Mitxelena y su hermano que, por razones obvias, conocen muy bien la Zona, la creación de un Servicio de Contrainformación. Su actividad durante el período de la guerra es increíble. Cientos de informes sobre acuartelamientos y movimientos de tropas, muchos de los cuales, incluso después de la caída del Norte, son transmitidos al Gobierno de la República vía Manuel de Irujo, como muestran algunos documentos recientemente publicados por Eusko Ikaskuntza. Con los hermanos Mitxelena comenzará a trabajar el diputado nacionalista por Guipúzcoa, José María de Lasarte. Tras el "Pacto de Santoña", la principal preocupación del Gobierno Vasco va a ser la de salvar el mayor número de vidas posible. Son precisamente Mitxelena y Lasarte quienes crean lo que, pasado el tiempo, será conocido como "red Alava" cuya principal misión, en un principio, es la de obtener el máximo de datos sobre los prisioneros para, como hemos dicho, poder salvarles la vida. Más tarde, se dedicarán a la información militar. Los franquistas parecen intuir algo. El embajador del general Franco en París, José Félix de Lequerica, presiona para que se ponga fin al "santuario" de Euskadi Norte y contacta con otro fascista vasco, Jean Ybarnegaray. De esta forma, a principios de 1940, los principales elementos del Servicio, incluidos los hermanos Mitxelena, son internados en el campo de concentración de Gurs. Sin embargo, para entonces, los vascos ya están colaborando con los Aliados, especialmente con el Deuxiéme Bureau. El enlace entre ambos servicios fue el capitán francés Simon. Los agentes y correos vascos se extendieron por toda la Península y el Marruecos español. Proporcionaron informaciones sobre guarniciones, defensas de los Pirineos y Marruecos, fronteras franco-españolas, pistas de aterrizaje, puertos, defensas costeras, arsenales, aprovisionamientos y movimientos de tropas y fortificaciones, subrayándose la participación alemana en este conjunto. Días antes de la capitulación, miembros de la red pasaron a liberarlos. De este modo, algunos pasaron a Inglaterra y el resto del servicio quedó en estado durmiente. Meses después, caía la red Alava quedando cortada la comunicación entre el interior y los hombres de Mitxelena. La "normalidad" se restablece el 15 de agosto de 1941, reuniéndose en el Monte Larhun Jesús Solaun y Pepe Mitxelena. En 1943, la reunión se repite en el mismo escenario, pero esta vez es Ajuriaguerra quien se reúne con Mitxelena. Como contaba Ramón Agesta, "a pesar de estar ocupada Francia por los alemanes, Ajuriaguerra pasaba a la región de Dax donde se habían ocultado los hermanos Mitxelena y el Servicio continuaba". Efectivamente, los hermanos Mitxelena, hacia 1942, han reconstituido el Servicio, incorporando al mismo a algunos jóvenes vasco-continentales, caso de Michel Labeguerie. También ese año se establecen los primeros contactos con los americanos. En 1942, se produce el "Pacto de Unbe" entre el PNV (Solaun e Ibarra) y los americanos (Earl Fuller). En abril de 1945, y durante tres días, tienen lugar en París una reunión de gran trascendencia, en la que participan José Antonio Aguirre -que ha llegado desde Estados Unidos-, y representantes de EBB, Ajuriaguerra y Mitxelena, entre otros. En la misma se fijan criterios de colaboración. La historia posterior es intensa y se prolonga hasta 1959. Ref. San Sebastián, Koldo: Pepe Michelena, "Euzkadi", 1984, n.° 158; Servicio vasco de Información, "Euzkadi" 1984, n.° 155; "Euzkadi", 1985, n.° 222; "Euzkadi", 1986, n.° 223, 224 y 225.
Bernardo ESTORNÉS LASA
Bernardo ESTORNÉS LASA
