Lexikoa

PRESA

En Euskalerria hemos recogido los siguientes sustantivos, en euskera y castellano, que designan a la presa para contener el agua del río o del mar: presa (Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa); presea (Bizkaia y Gipuzkoa); presia (Gipuzkoa); presie (Gipuzkoa); goiko presa (Gipuzkoa); naza (Iparralde); saltoa (Gipuzkoa); saltua (Gipuzkoa) y ur-saltoa (Gipuzkoa). La parte superior de la presa en algunos lugares se llama presagañe (Bizkaia y Gipuzkoa); presaganea (Bizkaia) o sobradero (Nafarroa), en tanto a la parte inferior presapea (Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa), presapia o presa-azpie (Gipuzkoa). Las presas -cuya utilidad en tierras vascas abarcaba desde fábricas de armas o barrenadoras, bajada de almadías, abastecimiento de aguas para consumo humano y animal, riegos, lavado de minerales, hasta molinos o ferrerías, pasando por carpinterías, herrerías y tantos otros talleres que funcionaban con energía hidráulica- pueden dividirse en cuatro tipos: presas de pantalla plana, las de terraplén, las de gravedad y las presas de contrafuerte.

a) Presas de pantalla plana. Sólo servían para derivar el agua, conduciéndola pero sin elevarla a través de un canal. Se hacían de piedras o con barro y ramas vegetales, por lo general en ríos de poco caudal.

b) Presas de terraplén. Destinadas a elevar y conducir las aguas. Su estructura o perfil variaba a tenor de sus inervaciones, si bien las más primitivas se componen de tablones entrecruzados y machiembrados.

c) Presas de gravedad. En éstas una pared, de mayor grosor en su base que en la cimera, se encarga de elevar el agua. La parte por donde llega el agua suele recubrirse de diferentes formas y provistas de un drenaje contra las filtraciones.

d) Presas de contrafuerte. Son presas construidas con una pantalla de menor tamaño que las de gravedad, pero provistas de contrafuertes que absorben la presión de las aguas.

Excavaciones recientes de la ciudad romana de Andelos (Mendigorria, Navarra) han puesto al descubierto el sistema de abastecimiento de aguas de la población. Se ha hallado a dos kilómetros de Andelos una presa de pantalla plana sobre el barranco Iturranduz, construida con opus cimenticiae, de 122 metros de longitud con nueve contrafuertes de sección rectangular. Su construcción fue efectuada entre los siglos II y IV. En 1160 Sancho VI el Sabio da consentimiento a los frailes del templo de Jerusalén para realizar trabajos de acequia y presa en término de Fontellas (Navarra) a orillas del Ebro. En 1252 Teobaldo II hace lo propio con los frailes del Hospital de San Juan para fabricar una presa, dejando paso para las embarcaciones, en términos de Cabanillas y Fustiñana. En 1790 Ramón Pignatelli concluye la famosa presa de El Bocal, cabeza del Canal Imperial de Aragón, en término de Fontellas. La totalidad de las presas que aún subsisten en Euskal Herria son de gravedad o, en menor medida, de contrafuerte. Los ejemplos más destacados son las creadas por el ingeniero guipuzcoano D. Pedro Bernardo Villarreal de Berriz (1669 1740) en tierras vizcaínas, y la de Yarza, descubierta hace algunos años en Beasain (Gipuzkoa). Todas ellas han merecido la atención de investigadores de todo el mundo. La presa de Yarza es un magnífico ejemplo de presa de terraplén medieval, cuyo origen se remonta, cuanto menos, al siglo XIV . Las de Villarreal son del tipo de contrafuerte, y cinco de ellas aún se conservan: Berroeta u Osiyan: en Markina, dirección a Lekeitio, sobre el río Artibai. De dos arcos y casi 30 m. Ansotegi, también en Markina pero sobre el río Urko. De un solo arco. Bedia, en Lemona, aguas del Ibaizabal. Es la más grande y perfecta de las presas de Villarreal. Propiedad de Cementos Lemona. Construida en 1734-35. Gisaburaga, presa del molino Arenzibi, en la misma localidad (a unos 3 kms. del casco). Construida entre 1688 y 1735. Laisota, aguas arriba de la anterior. Dos arcos. Obra de entre 1736 y 1737. Otra más importante y también creada por Villarreal, es la de la ferrería de Bengolea, junto a la torre del mismo nombre. Tanto la presa de Yarza, como todas las de Villarreal, son consideradas piezas únicas en Europa, y a su estudio se han dedicado muchos tratadistas (ver bibliografía). No obstante, todavía no ha habido la sensibilidad necesaria por parte de las instituciones para declararlas patrimonio industrial, protegiéndolas de la extinción. Por todo ello, es imprescindible cuanto antes iniciar su reconstrucción y protección al amparo de las leyes, pues de lo contrario muy pronto nos veremos privados de estas obras de la ingeniería medieval.