En 1610 visitó las iglesias del Señorío de Vizcaya. Ordenó, como ya lo había dispuesto el licenciado Muñatones en 1604, que toda las cofradías formaran sus reglas u ordenanzas y las enviasen a la aprobación del diocesano. Al inspeccionar la cofradía de Vera-Cruz, sita en la iglesia del hospital o Santos Juanes, se enteró de la corruptela que se había introducido, de que en la noche de Jueves Santo las mujeres se disciplinaban, unas con sus túnicas y otras descubiertas, en la iglesia. Mandó que en adelante ninguna mujer pudiese penetrar en la iglesia del hospital entre los hombres para la disciplina y la procesión, y que si querían disciplinarse lo hicieran en sus casas. Estableció la observancia de su mandato bajo pena de excomunión mayor, y que su auto se notificase desde el púlpito en las cuatro parroquias de la villa, en un día festivo. Ref. Labayru, V.
