Lexikoa

OSIN

Etnología. Con estos nombres son designados ciertos pozos, remansos de río, balsas, lagunas o lagos, de los que se dice que no tienen fondo y que tiran hacia abajo a cuanto se introduce en sus aguas. Tales son Lakorretundo en la sierra de Guibijo (Álava), la balsa de Urbasa en la sierra de este nombre, Unaakopotzu en la sierra de Aralar, el usin del cercado o barrendegui de Harizmendia en Sara, la presa del molino de Errotalde del mismo pueblo y un remanso del arroyo Uskain del pueblo de Ascain. Todos los pozos, cuyas aguas, según creencias populares, tiran hacia abajo, reciben en Sara el nombre de «usin». Es frecuente la creencia de que en tales pozos viven ciertos genios llamados v. LAMIN «lamia». De ahí los nombres de varios remansos y pozos, como Laminosin (Juxu), Lamuxain y Lamusin «Pozo de lamias» (Sara), Lamisin y Lamiosin (Vera de Bidasoa), Lamiñosin (Ataun), Lamiñosiña (Azpeitia), Lamiñaposu (Zeanuri), Xearrosin (Erratzu), etc. A algunos de estos pozos se les atribuye origen preternatural. Así, en el lugar que ocupa actualmente el estanque llamado Potzubelt «pozo negro», cerca de Bermeo, entre Matxitxako y Arballu, araba la tierra en día festivo un labrador, el cual fue luego tragado por la tierra juntamente con su pareja de vacas y su arado, formándose allí el pozo que aún existe. Lo mismo ocurrió a otro labrador en el paraje donde se halla el manantial denominado Lezia, sito entre los pueblos de Gernika y Axanguiz. Es creencia muy recordada en Vicuña y en otros pueblos de la misma comarca, que en el Pozo sin hondón situado en el monte Basabea de aquella aldea, se hundieron dos yuntas de bueyes con sus carros y boyeros. Existe un pozo cerca del caserío Iraurgi, de Oiartzun, en el cual, según creencia tradicional, se hundió una pareja de bueyes. La misma creencia existe en Sara respecto al pozo ya citado del barrendegui de Harizmendia. Otro tema es el de la leyenda localizada en la profunda balsa existente junto al caserío Urrialdo del pueblo de Mendoza. Cuéntase que Urrialdo era en otro tiempo pueblo de muchas casas y habitantes. Mas, habiendo aparecido en el pozo un basilisco, cuantas personas se acercaban allí eran vistas por éste y luego morían. Por eso fue despoblándose Urrialdo. Un día llegaron en coche unos hombres y a través de los vidrios del carruaje vieron al temible monstruo, lo que hizo que éste desapareciera para siempre. Existen también pozos, lagunas y lagos, de los que salen nubes tempestuosas, como el de Urbión, el de Arreo y otros. De algunos se dice que son aguas nacidas en lugares donde hubo pueblos o casas que se hundieron en la tierra de castigo del mal comportamiento de sus habitantes. Así ocurrió en Bayonazaar «Bayona vieja», población que estaba emplazada en Ondarraitz (Hendaya) y que, por no haber recibido ni socorrido a una mendiga, fue tragada por la tierra, quedando cubierta por el mar. Dos peñas que se levantan sobre sus aguas, cerca de la playa de Hendaya, perpetúan el recuerdo del pueblo desaparecido (Relato de Astabiskar, Excavaciones de Aizpitarte, 1960). Al lago Muriscot, situado cerca de Biarritz, se refiere la siguiente leyenda de Sara: Orai Muriskot urgeldia den lekuan leenao etxe-multzu bat omentzen. Eskale bat gau batez joan omentzen harat aloimendu galdez. Ez omentzioten aloimenduik eman etxe oitan. Gero gan omentzen harato, etxe bakar batea. Han erran omentzioten emaintziotela. Eta eskaleak erran omentzioten: «Arraots bat izain da gau ontan; bainan etzaite izi». Gau artan arraots aundia izan omentzen eta etxe-multzu huru suntsitu. Biharamonian etxe-multzua zen lekua urak artua omentzen. Eta etxe bakar hua han omen da oraino. (En el lugar en que se halla actualmente el lago Mouriscot había antiguamente un grupo de casas. / Un mendigo fue allí una noche a pedir hospedaje. / No le dieron hospedaje en aquellas casas. / Después se marchó más allá a una casa solitaria. Allí le contestaron que ya se lo darían. / Y el mendigo les dijo: Habrá un ruido esta noche; pero no os asustéis. / Aquella noche hubo un gran ruido y aquel grupo de casas desapareció. / Al día siguiente el lugar ocupado por el grupo de casas estaba inundado por el agua. / Y aquella casa solitaria está allí todavía). En Bibl.: 14 (p. 71 ) hay una variante de esta leyenda. La misma aparece localizada en un lago situado entre Guetary y Hendaya, según Prosper de Lagarde (Voyage dans le Pays Basque et aux bains de Biarritz, pp. 97-99. París, 1835). También en Petit Bayonne, según Barbier (Bibl.: 14, p. 74). En un lago del pueblo alavés de Caicedo han localizado esta misma leyenda los habitantes de aquella comarca, como los de Arbeiza (Navarra) la han localizado en el pozo de su aldea. Bibl.: 9 c (vol. III, 1949, pp. 3-7). El tema central de estos relatos se halla muy difundido por los pueblos de Europa. Existen cuatro versiones de este mismo tema relativas al Lago de Sanabria («Revista de Dialectología y Tradiciones populares», tomo IV, pp. 94-114. Madrid, 1948). Los lagos pirenaicos ejercieron sobre el mismo tema una especial atracción. Ya son seis en el Pirineo vasco los que le han dado materia y soporte. Los lagos de Lourdes y de Lhéou en el valle de Bigorre tienen la misma leyenda, según Gastón Guillaumie («Les Contes gascons des Landes aux Pyrénées», pp. 150-152. Bordeaux, 1943), quien la relaciona con el relato de Ovidio sobre el lago de Frigia. Las lagunas y pozos originados al hundirse misteriosamente hombres y animales recuerdan aquel pasaje de Macrobio («Saturnalium», lib. V. XIX) que habla de dos lagunas de Sicilia, llamadas hermanas de las divinidades Palicas, donde se hundieron una yunta de bueyes y unos caballos. v. LAGUNA.

José Miguel de BARANDIARAN