Erlijio ordenak

ORDEN DEL CARMEN

Figuras destacadas. Entre los teólogos que ha dado el Carmelo Teresiano vasco cabe citar al P. Pablo de la Concepción Jiménez Jaso, perseguido por la Monarquía Borbónica y muerto en las mazmorras de Granada en 1734; al resumidor de su obra teológica, P. José de la Madre de Dios Ezpeleta; al P. Antonio de San José, comentador de Santa Teresa y autor de una obra de Moral, que estuvo algún tiempo de texto en centros de formación eclesiástica y universitarios; al P. Juan de la Cruz, Profesor de Mística y de Sagrada Escritura en Pamplona y autor de unos comentarios al Génesis; y más cerca de nuestros días, al arzobispo ya nombrado, Fr. Valentín de Zubizarreta y al P. Joaquín de San Simón S. Olabarrieta, que desde el año 1893 hasta 1926 fue consultor de diversas congregaciones romanas (una de las consultas versó sobre nombres vascos en la administración del bautismo) y fue miembro de la Comisión codificadora del Derecho Canónico y luego de la Comisión pontificia para su interpretación. No han faltado cultivadores de la lengua vasca: el P. de Jesús María Araquistain, autor de una historia de Nuestra Señora de Iciar, de un suplemento al diccionario de Larramendi y de varias canciones; el P. Joaquín de Santa Bárbara, autor de una obra de apicultura bilingüe y el P. Bartolomé de Santa Teresa, predicador y escritor.

En nuestros tiempos es notable el impulso dado por los carmelitas al cultivo de la lengua vernácula, como lo acreditan sus revistas "Karmengo Argia", "Karmel" y "Olerti".

También el Carmelo antiguo tuvo notables figuras: el teólogo Fr. Raimundo de Lumbier, Fr. José María de Larumbe y el lego Miguel de Hualde, roncalés, escritor de temas astronómicos e históricos. El Carmelo vasco reformado ha dado a su propia Orden cinco Superiores Generales: Fr. Esteban de San José Arteta y el ya P. Pablo de la Concepción lo fueron de la antigua Congregación de España-Portugal, el primero desde el 1765 al 71 como General, y de 1763 al 65 y del 1775 al 76 como Vicario General; y el segundo, desde 1724 al 30. Uno de los emigrados de la exclaustración, Fr. Domingo de San José, que había sido capellán del ejército carlista, llegó a ser Superior General de la Congregación de Italia y Padre conciliar en el Vaticano I. El fue quien al tiempo de la restauración del convento de Markina dio los primeros pasos para la fusión de ambas Congregaciones. Realizada ésta, la Orden ha tenido dos Superiores Generales más en la persona de dos vascos: el P. Ezequiel Bilbao, que lo fue de 1906 a 1913, y el P. Miguel Angel Bátiz, actual General.

Ignacio de ARZAMENDI