Biografiak

OLAIZOLA INCIARTE, José Ignacio

Perfil biográfico [1]

Natural de Oiartzun (Gipuzkoa), donde nació el 4 de marzo de 1855, hijo de Juan Bautista Olaizola Ansa y de Nicolasa Inciarte Escudero [2].

Casó en Errenteria (Gipuzkoa) el 8 de enero de 1878 con Josefa Antonia Lecuona Arruebarrena y el matrimonio tendría nueve hijos, 6 féminas y 3 varones.

Falleció en Errenteria (Gipuzkoa) el 11 de octubre de 1935 [3].

Formación.

Ingresó en la Escuela de Veterinaria de Zaragoza en el curso 1869/70; en el curso 1870/71, se matriculó de 2º y 3º, en el 1871/72 solicitó matrícula de enseñanza libre y se la concedieron. Los días 17 y 19 de junio de 1872 se examinó de Reválida y el 27 de junio de 1872, obtenía el título [4] , abonando las 388 pesetas correspondientes a las tasas [5].

Actividad profesional

Errenteria (Gipuzkoa). El 17 de marzo de 1878, José Ignacio Olaizola solicitaba se le nombrara Inspector de Carnes de Rentería, plaza vacante, en atención a ser el único veterinario de la misma; la Corporación, en vista de lo expuesto, acordó conferirle el nombramiento señalando la asignación de 180 pesetas anuales y la gratificación de 25 cts. por cada cabeza de ganado de cerda que se sacrifique, exigiendo su pago de la persona por cuya cuenta se sacrificara.

El 8 de julio de 1882, los ganaderos, Marcos Echeveste y Antonio Arruabarrena, se dirigen al alcalde de Rentería manifestando en nombre de la Hermandad de Ganaderos, que el veterinario Ignacio Olaizola no les deja aprovechar las carnes de los animales muertos por pleuroneumonía contagiosa, ordenando el enterramiento. Esta medida, afirman, les causa graves perjuicios a los ganaderos afectados y solicitaban se les permitiera aprovechar el cuero y la carne para hacer cecina, tal y como se hacía hasta la fecha. Olaizola permaneció impasible ante la solicitud.

El 23 de junio de 1883, nuestro protagonista recordaba que desde 1878 reconocía los cerdos sacrificados en el matadero municipal, actividad por la que el Ayuntamiento no le abonaba nada y él percibía últimamente, 1 peseta; sugería que fuera el administrador del matadero quien cobrara, amén de otras tasas, la peseta del reconocimiento y a él se le asignara una cantidad fija. Analizada la solicitud, se acordó el 30 de junio del mismo año, asignarle una cantidad de 250 pesetas en ese concepto [6].

En julio de 1885 es nombrado por el Gobernador Civil de Gipuzkoa vocal de la Junta Municipal de Sanidad de Altza [7] y el nombramiento se repite en 1887 [8] , pero no consta como asistente a ninguna de las sesiones celebradas.

Figura en el Censo Electoral, con domicilio en Rentería y 36 años de edad [9].

El 7 de diciembre de 1893, el veterinario Olaizola comunica al alcalde que en el reconocimiento de los cerdos sacrificados ha hallado una canal de cerdo parasitada con cisticercos (Cisticercus cululosae) que producen la Tenia solium a las personas.

En la sesión municipal del 18 de febrero de 1902, ante el buen trabajo que estaba haciendo el veterinario Olaizola, la Corporación acordó aumentarle el sueldo a 800 pesetas anuales, en lugar de las 500 que venía percibiendo, señalándole como nuevos objetivos, el reconocimiento, cuando menos una vez a la semana, de la leche que se vendía al público, la práctica de reconocimientos periódicos en los establos de ganado ubicados en el perímetro urbano, denunciando los que por sus condiciones de higiene pudieran ofrecer algún peligro al vecindario y formular por escrito las reformas que considerara convenientes en el matadero municipal.

En agosto de 1902 la Corporación adquirió un microscopio Pasteur-Koch para el reconocimiento de las reses sacrificadas, permitiendo al veterinario lo custodiara en su domicilio particular.

La prensa [10] profesional de la época, informaba que, en la localidad de Rentería, según los datos que aportó nuestro protagonista, entre junio de 1907 y febrero de 1908, trece caseríos que contaban en sus establos con ochenta y tres cabezas de todas las edades, se vieron afectados por la pleuroneumonía exudativa, con una morbilidad de 37 reses y una mortalidad de 31; 21 cabezas fueron sacrificadas por sospechas. El resto fueron vacunadas y destacaba que las reses vacunadas apenas sufrieron las consecuencias de la epizootia o de hacerlo mostraron síntomas muy ligeros, sanando en dos o tres días.

El 16 de julio de 1911, el alcalde de Rentería, Teodoro Gamón y Lafoz, recordaba que, para evitar la glosopeda, todo el ganado adquirido fuera de la localidad, debería venir acompañado de la correspondiente patente expedida por el veterinario de la localidad de origen, en la que se especificara que estaban libres de tal enfermedad.

En 1913, con motivo de las fiestas patronales de la Magdalena, en julio, se celebró el primer concurso local de ganado del que exista constancia en la villa galletera, en colaboración con la Diputación provincial, en cuya organización fue protagonista el veterinario Olaizola, junto con el Inspector provincial de Paradas y jefe del Servicio Pecuario, León Olalquiaga Aseguinolaza.

En julio de 1915, después del éxito del año anterior, volvió a celebrarse el concurso local de ganado, como un acto más del programa de festejos, en esta ocasión, en el jurado técnico intervinieron los veterinarios José Ignacio Olaizola, León Olalquiaga y Venancio Recalde Olaciregui.

El 7 de julio de 1915, Olaizola es nombrado Inspector municipal de Higiene y Sanidad Pecuaria, con un sueldo de 365 pesetas anuales.

El 5 de enero de 1916, Olaizola comunicaba la existencia de un foco de pleuroneumonía contagiosa en el caserío de José Manuel Burutarán, en Santa Clara 30, que de momento afectaba a una única vaca, y que había ordenado su sacrificio inmediato y aprovechamiento de la piel., previa desinfección de la misma. Pero la enfermedad no se detendría en casa de Burutarán; afectaría también a la de Severiano Bidegain y a la de Narcisa Michelena, del caserío Olarra-Tolare.

Estas declaraciones se irían alternando con otras de carbunco en casa de Jun Vives, del caserío Usuanea, Timoteo Lizarazu del caserío Altamira de Lezo, detectada en el matadero y ordenada la destrucción de la canal.

En julio de 1917 tuvo un accidente grave y le fue amputada la pierna derecha con parte del muslo, imposibilitándole para el ejercicio profesional, incluso con un aparato ortopédico que probó, pero no consiguió acoplarse.

El 3 de noviembre de 1918 renunciaba a la plaza, después de haber permanecido en la misma 40 años y 7 meses al servicio de la Corporación, solicitando una pensión.

En la sesión del 12 de noviembre de 1918 del Ayuntamiento de Rentería, se acordó aceptar la renuncia del Inspector de Carnes y con gratitud su ofrecimiento para seguir en su puesto hasta que se provea el cargo, concediendo una pensión vitalicia de 750 pts., haciendo constar la satisfacción y el agradecimiento del Ayuntamiento por el celo y escrupulosidad con que siempre ha desempeñado, el empleado dimisionario, el cargo [11].

El 9 de octubre de 1935, tras la noticia de su fallecimiento, la Corporación de la Villa lo elogió de nuevo como "probo y competente veterinario, que fue de este municipio durante muchos años y estaba actualmente jubilado, habiendo conquistado el aprecio general por sus bondades y por el amor que sentía por Rentería".

Pasaia (Gipuzkoa). También ejerció como Inspector de Carnes en los distintos mataderos de Pasaia desde 1882 hasta el 14 de julio de 1913 en que presentó su dimisión [12].

Lezo (Gipuzkoa). Atendiendo la convocatoria [13] del Ayuntamiento de Lezo, presentaba la documentación exigida y el 5 de noviembre de 1882, la Corporación le nombraba Inspector de Carnes con el sueldo anual de 125 pesetas, empleo en el que permanecería hasta el 8 de diciembre de 1918, en que presentó su dimisión [14].

Fuentes

ETXANIZ MAKAZAGA, José Manuel. De herradores, albéitares y veterinarios municipales en Rentería (1866-1983). Boletín de la RSBAP. Tomo LXIII-1-2007, de junio de 2007.

Elaboración propia

Autor

José Manuel Etxaniz Makazaga\. Doctor en Veterinaria\. Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País \(RSBAP\)\. Real Academia de Ciencias Veterinarias de España \(RACVE\)

Notas

[1] ETXANIZ MAKAZAGA, J.M. (2007). De herradores, albéitares y veterinarios municipales de Rentería 81866-1983). Boletín de la RSBAP. Tomo LXIII-1-2007. Donostia-San Sebastián.
[2] AHDG. Parroquia de Oiartzun. Título 16º Bautismos, Folio 16 vto. Asiento 33.
[3] RC de Rentería.
[4] AFVZ. 4º Libro de matrículas, folio 223.
[5] La Veterinaria Española, nº 541 de 37.7.1872.
[6] AMR. A-10-3-14
[7] AMD/SS. Fondo Altza. Libro de Actas 076-L, pág. 9.
[8] AMD/SS, pág. 12vta.
[9] BOG de 13.6.1892, folio 234 vto.
[10] Gaceta de Medicina Zoológica nº 20 de 15.10.1908, pp. 319-324.
[11] AMR. A-10-3-14
[12] Información facilitada por Dª Clara Barbier, responsable del Archivo Municipal el 11.2.1995
[13] BOG de 16.10.1882
[14] AMLezo. A/14/1/2.