Desolado navarro, entre Fitero y el antiguo castillo de Tudején, en la sierra de Yerga. Citado documentalmente, según reseña Altadill, desde 1148. En la documentación de Santa María de Fitero durante el s. XV, hay numerosas referencias a Niencebas con motivo de diversos pleitos sobre cañadas con Alfaro y con Fitero. En Niencebas se ubicó un monasterio cisterciense bajo la advocación de Santa María. En 1140 aparecieron unos monjes haciendo vida eremítica en la montaña de Yerga, con el abad Durando al frente. El lugar era inhóspito, y pronto se decidieron a cambiar de lugar. En esas circunstancias, Alfonso VII les otorgó un privilegio, cuyas primera palabras rezan así: «Doy a Dios y a su Madre Santísima y a don Durando, abad de Santa María de Yerga, la sierra de Yerga y la villa desierta de Nienzabas, con todos sus términos y pertenencias...» Construido un monasterio muy rústico, se trasladaron a él los monjes en 1141, figurando ya al frente de la comunidad el abad Raimundo, el futuro fundador de Calatrava. Este comenzó a echar los cimientos del monasterio y a ampliar los bienes de la comunidad, a pesar de que todavía no le satisfacía plenamente el lugar como asiento definitivo de los monjes. Por eso, al recibir en 1150 de manos de Pedro Tizón la villa de Fitero, considerándola más apropiada para el desarrollo de una gran abadía, trasladó a ella sus monjes en 1152, desamparando Nienzabas, que quedó entre las posesiones de la abadía de Fitero. Todavía en los documentos de 1151 firma Raimundus Nianzabensis abbas, lo que prueba que por esa fecha todavía se hallaba en Nienzabas, y ya desde el año siguiente comienza a titularse abad de Fitero. Ref. D. Yañez, en DHEE.
