Kontzeptua

Movilidad y Transporte Sostenible

La visión de las políticas de movilidad que se han ido desarrollando en los países de nuestro entorno ha estado casi en su totalidad orientada a la oferta de movilidad. Esto es, se ha tratado de generar infraestructuras, poner en marcha servicios de transporte público, y otra serie de actuaciones que consisten en poner medios para que tanto las personas como las mercancías se puedan mover más fácilmente, sin tener en cuenta los efectos medioambientales, energéticos, de ocupación de suelo, de congestión, ... que se han ido provocando. Algunas cifras que deben servir para concienciar y poder así cambiar los hábitos de movilidad son las siguientes:

  1. El sector del transporte fue responsable del 38% del consumo de energía final en España, en el año 2008.
  2. Los gastos externos (externalidades) generados por el transporte por carretera y ferrocarril ascienden a 1.952 millones de euros /año a nivel de la CAPV.
  3. Las congestiones producen pérdidas de productividad valoradas en el 1% del PIB europeo.
  4. El transporte representa la cuarta parte de las emisiones de CO2, en España, el 25,4%.

Y desde la vertiente de la ordenación del territorio, el porcentaje de suelo ocupado por infraestructuras de transporte supone ya una cifra muy relevante, y no se puede pensar que se puede seguir construyendo cada vez más capacidad, más oferta, si se quiere racionalizar e ir hacia una movilidad más sostenible.

Teniendo todo en cuenta, se visualiza que se está ante un problema social, económico y de medio ambiente (Informe Brundtland), y que resulta necesario gestionar la Demanda de Movilidad de tal forma que se desplacen usuarios de vehículos privados a transporte colectivo y modos más sostenibles como el tren, la bicicleta o el desplazamiento a pie.

En cuanto a terminología, las denominadas estrategias de Gestión de la Demanda de Movilidad, son enfoques conocidos como Transport/Travel Demand Management en EEUU o Mobility Management en Europa o mundialmente conocidas como medidas soft o blandas, a través de metodologías, herramientas y políticas, para alcanzar los siguientes objetivos:

  1. Fomento de un cambio de actitud y comportamiento hacia modos más sostenibles.
  2. Mejora de la accesibilidad para todas las personas y organizaciones.
  3. Uso eficiente e integrado del transporte y de la infraestructura terrestre existente.
  4. Reducción del tráfico.
  5. Impulso de la intermodalidad.
  6. Eficiencia económica del sistema de transporte en su globalidad.