Lexikoa

MENHIR

Los menhires de Euskal Herria. En diversos parajes de zonas montañosas, a menudo en proximidad de concentraciones dolménicas y tumulares, si sitúan hitos de piedra alargados, de notables dimensiones. Desde luego que no alcanzan la monumentalidad de los menhires clásicos de Bretaña o de Inglaterra, pero el parecer sensato de bastantes investigadores les ha atribuido su mismo significado prehistórico. El saber popular se ha sentido intrigado por esas piedras a las que según zonas se les designa con nombres particulares: arluzeak, o piedras luengas, en varios sitios euskaldunes, ilsos en cuanto límites del Oeste de Bizkaia. El supuesto menhir de Ata, en Aralar, eta denominado -según lo controló en 1894 Iturralde y Suit- por los pastores "piedra de Roldán" (Erroldan Arriya), y se decía que había sido el propio Roldán quien lo erigió, arrancándolo del lugar donde ahora está el santuario de San Miguel y lanzándolo en dirección al pueblo de Madoz, pero habiéndosele enredado el brazo en su manto, cayó el pedrusco en medio del prado donde ahora está. J. M. de Barandiarán ha reunido (1975) diversas referencias legendarias a las piedras grandes entre las cuales algunas pueden ser incluibles con cierta seguridad en la categoría de hitos prehistóricos. De una losa caliza (de 3 m. de largo por 1,5 de ancho y 0,25 de grosor) que estuvo antaño enhiesta en el monte Odoriaga en el Gorbea vizcaíno se decía que estuvo guardando un valioso tesoro: es el sitio de Austarmin o Austegarmin. Diversos inventarios de los menhires probables se han formulado en estos último años, de carácter parcial: tales los que incluyen las obras de J. M. de Barandiarán de 1975, I. Barandiarán y E. Vallespí en 1980 los navarros, J. Blot en 1980 los de Iparralde, o J. Altuna y otros en 1982 los guipuzcoanos. En junio de 1983 J. Peñalver ha concluido una cuidadosa revisión del problema de los menhires vascos y ha certificado como tales un total de medio centenar de monumentos:

Bizkaia
Los de Ilso de Perutxote (Trucíos) y Aitzpikoarri (Ochandiano-Dima).
Araba
Los de Akarte, Itaida y Kapitarte (en la parzonería de Enzia).
Gipuzkoa
Los de Mugarrüuze (Escoriaza), Mugarriaundi (Oñate), Zorrotzarri (en Urbía: parzonería general de Guipúzcoa y Alava), Atautu Gañe, Igaratza III, Jentillarri, Saltarri y Supitaitz (todos en la unión Enirio-Aralar), Mugarriluze (Barrundia), Eteneta y Mulisko (Untieta), Usobelartza (Andoain), Langagorri y Txoritokieta (entre San Sebastián y Rentería) y Egiar (Oyarzun).
Nafarroa
Los de Argibelgo Lepoa, Artxubieta Norte, Artxubieta Sur, Badordi, Burga, Betarte, Ehiartzeko Munoa, Lerate, Saroiko-Bixker, Soalar y Urdintz (en Baztán todos), Ehiartzeko Lepoa y Zaho (Aldudes), Iruñarri (Erasun), Ata (Huarte Araquil), Mugaleo Arriya (Urbasa), Erroldan Arriya (Urroz), La Tejería I y La Tejería II (Javier), Piedras Mormas (Los Arcos) y Argirazu y Luurzu (Quinto Real).
Iparralde
Los de Atekaleun y Gastenbakarre (en Sara), Gorospil (Espeleta), Iparla II (Saint-Etiénné de Baigorry), Urdanarre. Sur (Saint-Michel), Baigura, Iparla I y Mebatseko Bizkarra (Bidarrai).

Las determinaciones de esos bloques de piedra como menhires se basan fundamentalmente en su tipología formal, pues son escasísimas las excavaciones desarrolladas en su base y proximidades que permitan decidir con seguridad su carácter prehistórico. En agosto de 1917 T. de Aranzadi, J. M. de Barandiarán y E. de Eguren realizaron una prospección en el sitio del menhir de Jentillarri, en Aralar; sólo hallaron una lasca de sílex pero pudieron percibir un trabajo intencionado de la piedra: según su descripción de 1919 "es de notar en el centro de la cara superior que ostenta seis hoyos circulares, de medio centímetro próximamente de diámetro cada uno, distribuidos en dos filas paralelas, que forman parejas, a distancia de un decímetro poco más o menos". En 1982 J. Peñalver ha acabado una minuciosa excavación en el lugar del menhir de Supitaitz, en el mismo Aralar. En el levantamiento de una superficie próxima a los 50 m. cuadrados se han apreciado algunas difíciles estructuras circulares con aspecto de restos de redil reciente, recogiéndose además de cerámica moderna medio centenar de lascas de sílex y tres trozos de piezas (una lámina con retoques y dos raspadores). Entre los menhires de Euskal Herria los hay absolutamente exentos, y en proximidad relativa a estaciones dolménicas: así en Urbía, Elguea, Aralar o Urbasa. Mientras que otros de esos hitos se encuentran en la serie de ortostatos que forman los círculos de piedras (cromlech) de la zona oriental de Guipúzcoa: como los de Eteneta, Egiar y Mulisko Gaina.De los de dimensiones más espectaculares se pueden destacar los de: Mugarriaundi (en la estación de Elguea-Artía) en piedra arenisca del terreno que mide 5 40 m. de largo, 1 de ancho en la base y 0,45 de ancho en ,la punta; Saltarri (en Aralar guipuzcoano) de calizas locales con 3,15 m. de largo, 0,60 a 0,30 de ancho y un grosor de 0,15; Akarte (en las campas de Legaire, en Enzia) que mide unos 4 m. de alto, 2,20 de anchura máxima y 0,30 a 0,40 de grueso· o el de Artzamendi, tallado en areniscas locales en forma de triángulo muy alargado de 4 m. de largo por 1,50 de ancho en la base y 0,65 de grosor. Es evidente que todos los monumentos monolíticos catalogados dudosamente como menhires acaso no lo sean. Pero faltan criterios objetivos suficientes para distinguir los más seguros prehistóricos (acaso contemporáneos de la época en que se erigieron y usaron bastantes dólmenes del país) de aquellos más recientes: cuyo sentido delimitador de parcelas y términos o significado legendario pueden enmascarar o suplir a su interés arqueológico.

Ignacio BARANDIARÁN MAESTU