Natural de la villa de Markina, fue el primer abad de la colegiata de Cenarruza (1380). Solicitó con la mayor energía para ella la protección del rey Juan I (1381) quien como señor que era de Bizkaia expidió carta de amparo desde Medina del Campo (1381) para que su merino Pedro López de Ayala y su prestamero mayor, Juan Hurtado de Mendoza, con el juez mayor de Gipuzkoa defendieran a la abadía, cuya carta de amparo confirmó desde Palencia (1409) el rey don Juan II con sus tutores y regidores, así como el rey don Felipe II desde Valladolid en septiembre de 1558.
