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LLIVIA

Ciudad de Gerona, partido judicial de Puigcerdá.
Historia y leyenda. No se sabe cómo Otman ben Abou-Nessa, wali de Cerdaña, en el Pirineo catalán, y antes wali de Córdoba desde el 728 al 730, llamado «Munuza», acertó a conocer a Lampegia, hija del duque de Vasconia Eudón el Grande. Munuza, enamorado de Lampegia, casó con ella el año 730. El poeta catalán Balaguer idealiza poéticamente el drama: «Abandoné por ti y contigo entonces /el antiguo castillo de mi padre, /la tierra de mi infancia do reposa /la venerada tumba de mi madre. /Todo. Otman, te lo di: corazón, vida, /honra, la flor de mi pureza, y hasta /mi patria bendecida». La leyenda dice que ambos se instalaron en Llivia, capital de la Cerdaña catalana, en un suntuoso palacio. Sin embargo, y a pesar de la leyenda, era un matrimonio político. Descontento dice Jaurgain- de la elección hecha por el califa de Damasco para gobernador de Hispania en la persona de Abd-e1-Rahman el Gafeki, Otman (Munaza) se alió con el duque vasco-aquitano Eudón, proclamándose independiente. En 731 , antes de que el rebelde hubiera podido organizar la defensa, es atacado en Castrum Cerritarense, hoy Puigcerdá. Obligado a huir, perseguido y, desesperado, Otman, después de haber recomendado Lampegia a los suyos, se precipitó en un abismo por no caer vivo en manos del enemigo (Isidoro Pacense, Chron. c. 58).Otros cuentan que sacó la espada y murió combatiendo, alcanzado por varios golpes de lanza. Se le cortó la cabeza.Gedhy ben Zeyán, jefe de la expedición, se apresuró a enviar al Emir la cabeza de Otman y a su esposa Lampegia, y, según lo acostumbrado en la época, la envió aquél al califa junto con la cabeza de su marido, y una información de las causas que habían motivado esta rápida ejecución (Jaurgain, La Vasconie, t. I, p. 60). La leyenda, sin embargo, nos da otra versión: La pareja huye entre las llamas, en la oscuridad de la noche, y logra refugiarse en un profundo barranco que conduce a la Aquitania. Una gran cascada de agua se precipita por la roca del refugio, que aun hoy día el vulgo llama la fuente de la reina. Munuza deposita a Lampegia desmayada en una oquedad de la enramada: «aquí estará mejor, en esta umbría /es más fresco el ambiente, y son más dulces /los efluvios que esparcen por los aires /las aguas bullidoras...». La leyenda dice que ahí, en la soledad, se reprodujo el idilio de los dos enamorados, entablándose un diálogo que dio por fin la conversión del moro a la religión cristiana bautizándole la misma Lampegia como preludio de su entrada en los estados cristianos de Eudón que en aquel momento pasaban por un momento de esplendor religioso. Al pie de las montañas que separan la tierra aquitana de la Cerdaña, Lampegia siente la nostalgia de los antiguos tiempos. «Allí los tuyos... Hacia allá los míos. /Tras la sierra me espera mi hogar patrio; /llega hasta mí su delicioso aroma /que con júbilo respiro, y de mi infancia /me trae el aura recuerdos y fragancia». Balaguer, Víctor: La tragedia de Llivia. Madrid, 1879. Ghedy ben Zeyán con los suyos aparece súbitamente, sorprendiéndolos tan repentinamente que apenas tiene tiempo de defenderse. Otman, muerto en el acto y despeñado por el precipicio que ahí cerca corta la sierra. La infeliz Lampegia, atendida su extremada belleza, es enviada al harén del califa de Damasco con gran pompa y algarabía. Este habría sido el trágico destino de la bella hija del intrépido Eudón. Versión de Rodrigo de Toledo: Nuper etiam Eudo, praepositus Gallicorum, huic Munniz filiam suam, causa foederis, in coniugio copulavit, et ad suos libitus tradidit inclinandam ob persecutionem Arabum differendam, quae simul cum oppido Cerritaniae fuit capta. Viri autem exercitus caput Munniz, praecipitio iam collisum, caede secunda detruncant, et cum filia Eudonis Regi suo laeti praesentant. Abderramen autem, de rebellium interitu iucundatus, uxorem eius, cum esset pulcherrima, summo Regi trans maria honorifice destinavit. (Roderic. Tolet. Hist. Arabum. cap. XIII). «Hacía poco, Eudón, el jefe de Galia, había unido en matrimonio a su hija con el referido Munuza por motivos de alianza, y la entregó para que se doblegase a los caprichos de aquél, pensando que aplazaría así la persecución de los árabes; y ésta tal fue apresada también juntamente con el poblado de Cerritania. Los guerreros [de Abderramen] decapitan con una segunda muerte el cuerpo de Munuza, que se había estrellado en el precipicio, y lo presentan alegres a su rey junto con la hija de Eudón. Abderramen, alegrándose de la muerte de los rebeldes, destinó la mujer de Munuza, para que fuese llevada honrosamente al sumo rey al otro lado de los mares». Ref. Estornés Lasa, B.: Historia General de Euskalerria. Epoca vascona 476-824, Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco.