Auzoak

LIZAGA

Barrio de la comuna de Saint-Pierre-de-Irube (Laburdi). Heredad que se encontraba después de la iglesia de St. Pierre y que fue la casa predilecta de la reina Ana María de Neubourg durante los primeros años de su estancia. Es en esta propiedad donde se encuentra la fuente de Lissague en la que la leyenda sitúa el famoso combate de Gaston de Belzunce y del dragón. Lissague perteneció al obispo de Bayona, Mgr. de La Vieuxville, que murió en París el 4 de junio de 1734. Según dice su testamento publicado en parte por M. Poydenot: "da y lega a su sucesor en el obispado de Bayona y a todos los sucesores de dicho obispado, su casa de campo de Lissague en St. Pierre d'Irube, con todas sus dependencias, que él había comprado del heredero de su predecesor, Mgr. Druillet, así como los libros que había en la biblioteca. Si a pesar de todo sus sucesores no podían aceptar la condición de este legado, que consistía en una renta de 600 libras en favor del hospital de St. Léon, quiere que dicha casa de Lissague, toda amueblada y su biblioteca, pasen a los pobres del hospital de St. Léon; siendo su intención hacer el bien a los pobres, reservando a sus sucesores una casa de campo que les era necesaria para su recreo y una biblioteca que será para ellos un recurso en un país muy desprovisto de libros". Ref. Edouard Duceré: Dictionnaire historique de Bayonne, 2 vols, Bayonne, 1911-1915.
Leyenda del dragón.
Esta leyenda refiere que durante los primeros años del siglo XV un animal monstruoso y fantástico, tal vez un dragón volador, había elegido su morada en una caverna, cerca de la fuente de Lissague en Saint Pierre de Irube, y que desde allí cometía los estragos que aterrorizaban a los habitantes de los alrededores. El terror llegó a ser tal que se refiere que todos los habitantes del valle habían abandonado sus casas para buscar refugio en un suelo más hospitalario. Pero esta medida no bastaba, ya que pronto se apreció la aparición de nuevas víctimas del monstruo a gran distancia de su guarida. El terror llegó al colmo ante la desaparición de una joven de Villefranque. Había entonces en Bayona un caballero joven llamado Gaston-Arnaud de Belzunce, hijo de Antoine de Belzunce, antiguo alcalde y gobernador de la ciudad en 1372. Habiéndose enterado de las desgracias ocasionadas por el monstruo, hizo las ofertas más atrayentes a los campesinos y a los habitantes para animarles a ir a combatir; pero los mismos cazadores de osos retrocedieron ante una empresa tan temeraria. En 1407, Gaston de Belzunce resolvió salir para intentar la aventura. Acompañado por su fiel escudero, fue por las orillas del Nive hasta las proximidades de la fuente de "Lissague", y no tardó en encontrar la caverna donde se había refugiado la bestia, que se abalanzó sobre él con un terrible ruido. Belzunce la hirió con un golpe de lanza, pero en este esfuerzo cayó de su caballo y su escudero, creyéndole perdido, le abandonó. No obstante, después de haber sido derribado, el intrépido caballero luchó cuerpo a cuerpo con el monstruo ya herido que buscó refugio en el Nive, arrastrando a Belzunce con él. Al día siguiente se los encontró a ambos muertos en el fondo del río. La alegría causada por la desaparición del monstruo quedó empañada por la pérdida del joven héroe, víctima de su sacrificio. A fines del siglo XV figura en el escudo de los Belzunce un dragón lo que hace que uno se interrogue sobre el fundamento histórico de la leyenda. Según Colas y Veyrin pudo tratarse de un reptil superviviente de la época prehistórica. Según Nogaret, se trató de un cocodrilo que traído en una de las naves que volvía de Africa, se habría escapado y habría vivido en las orillas del Nive. El dominio de Lissague fue entregado por el obispo de Bayona a los Belzunces, así como el diezmo de Saint-Pierre d'Irube del que disfrutaban ya con anterioridad. Luego pasó el dominio a la casa de Saint-Martin d'Arberoue y en 1693-1771 fue de la familia Hereaux. A comienzos del siglo XVIII era ya de los obispos de Bayona.

Ainhoa AROZAMENA AYALA