Marino vasco, nacido en el barrio de Marcoleta (Güeñes, Bizkaia) en 1630. Fallecido en 1693.
Era hijo del también marino Bartolomé Laya. A los doce años (1642) figuraba como paje de nao en el galeón Santísima Trinidad y, un año más tarde, como grumete de la capitana real Nuestra Señora de la Asunción y Santiago . En su carrera marina habría de llegar a alcanzar el grado de almirante general de la Armada del Océano. Se batió con gran arrojo en diversos encuentros que la armada española sostuvo contra la francesa, siendo hecho prisionero cuando combatía a las tropas de Turena y de Condé, situadas sobre Burdeos. Liberado poco después (1652), asistió al combate de La Rochela. Su comportamiento en el mismo le valió el ascenso a teniente y, al mismo tiempo, se le daba el mando de una fragata con la que hizo frente a varios barcos enemigos.
Merece destacarse su encuentro con dos fragatas argelinas cerca de Cádiz (1662), donde gracias a su pericia pudo escapar con vida sin que los enemigos se adueñasen de su nave. Más tarde pasó a servir a una compañía de previsión de esclavos negros de las Indias, hasta que nuevamente fue requerido para incorporarse en la armada, concediéndosele el mando del petache de la armada que vigilaba los galeones de la plata en las expediciones a España. En el 1669 se construyó con su peculio una fragata con la que, aparte de llevar a cabo sus negocios particulares, conducía a las Indias los despachos reales. Al encontrarse la armada española escasa de barcos, el Gobierno se la embargó y, a cambio, le nombró capitán de mar y guerra. Al frente de la nao Nuestra Señora del Rosario (1675) fue en socorro de la plaza de Orán, donde capturó a la fragata Santa María de Caravaca.
De allí pasó a Barcelona, uniéndose a la escuadra del almirante holandés Ruyter. A la vista de Estrómboli fue atacado por la escuadra francesa (8 de enero de 1676) sin que sufriera mayores males. En el 1677 el general marqués de Peñafiel le concedió el mando del galeón San Bernardo, prestando sus servicios en el golfo de Mesina. El 16 de septiembre de 1683 fue nombrado almirante general e interviene en gran número de operaciones de mar, algunas de ellas de verdadera responsabilidad, como la de proteger a los barcos que traían el oro y otras riquezas de las Indias. Nueve años más tarde (1692) era encumbrado al alto puesto de consejero en el Consejo Supremo de Guerra y Junta de Armadas, en cuya ocupación moriría al año siguiente (1693). En 1683 el rey le había concedido el título de caballero de la Orden de Santiago.
Ref. Juan E. Delmas: Biografía de claros varones de Vizcaya, La gran Enciclopedia Vasca, Bilbao, 1970, t. IV, pp. 122-125.
