Se le conoce con este nombre en la historia de Tudela (Navarra) a una señora retirada al monte y que vivía emparedada haciendo penitencia. Don Francisco Fuentes dice así: «En el mes de febrero de 1272, un extraño cortejo sale de las puertas de la amurallada Tudela. Van un grupo a caballo, al que preceden los ministros de la autoridad local, D. Luis Ortiz, justicia y baile de Tudela, el alcalde D. Gil Baldovín y el escribano D. Sancho de Uncastillo, detrás a escasa distancia, se ven otras personas, en las que alternan señores, clérigos y gente del pueblo. Después de andar como una hora, siguiendo la curva del Ebro, llegan ante una parte del terreno (en las Bardenas, cerca del monte Cantabruna), en donde se ve una gruesa pared de piedra, la parte superior queda sin cubrir y por ella se asoma un rostro que no parece de este mundo, es doña Jurdana la emparedada, una de aquellas penitentes medievales que se recluían voluntariamente en sitios retirados junto a una ermita, haciendo oración y penitencia para satisfacer sus culpas. El escribano le tomó declaración, en la que autorizaba la boda de su hija Bartolomea con Domingo Pérez, su prometido, cediéndoles todos sus bienes. Una vez leída y firmando como testigos varias personas, la comitiva volvió a la villa, mientras que doña Jurdana, quedaba allí para siempre con sus penitencias y oraciones».
Bernardo ANAUT.
Bernardo ANAUT.
