Papa de la iglesia católica entre el 705 y el 707. En la leyenda del parricida Teodosio de Goñi se cuenta que éste acudió a Roma a implorar perdón ante el Papa. Juan VII le absolvió de su pecado pero le impuso la dura penitencia de ceñirse a la cintura una gruesa cadena de hierro y vivir, sin entrar en el poblado, errante por los montes hasta que por virtud divina se rompieran aquellos hierros. Ref. Bernardo Estornés Lasa: El ducado de Vasconia, Zarauz, 1959, pp. 206-207; Bernardo Estornés Lasa: Eneko Arista, Buenos Aires, 1959, pp. 54-55.
