Se denominaron heredades infanzonas en Navarra aquéllas que no reconocían la existencia de obligaciones pecheras ni servidumbre señorial. Equivale a las tierras de Franc-alleu cispirenaicas. Don Sancho el Sabio concedió a Diego Sánchez que la casa que le había dado en Monreal fuese infanzona y libre de toda servidumbre, como también dicho Diego, así como lo habían sido sus padres. En las Ordenanzas navarras se establece que no pueden entrar en ellas ni personas ni ganados sin consentimiento de sus dueños (Yanguas: Dice. Leyes). Los propietarios de las heredades de las afueras de la ciudad, que estaban en la jurisdicción de Bayona, gozaban del privilegio de introducir en la ciudad, en régimen de franquicia, sus vinos y sidras. En cuanto a las heredades de afuera el teniente de alcalde y el Concejo sabían mantener estrictamente los derechos de la ciudad y resistir incluso a las peticiones de M. de Lautrec y del señor de Chabanne -M. de La Palisseen favor de ciertos nobles arruinados; pero por una deliberación del 29 de abril de 1488, la ciudad hizo una excepción en favor de la heredad de Berriots en Labourd, que pertenecía a la noble casa de Luc. Podemos clasificar los vocablos dedicados a las heredades de Bayona en varias clases bien diferenciadas; primero los que recuerdan el nombre de las personas que han poseído o que han hecho construir la casa de campo y, mucho más numerosos, los que recuerdan el nombre del lugar en el que las heredades estaban situadas. Entre estos últimos, señalaremos: Montplaisir, Beauregard, Bassefort, Lous Teys, Bellevue. Después vienen las heredades del Grand y del Petit Paradis, Purgatory o Purgatoire y el Enfer. A fin de explicar estos términos, el abate Liras, en un estudio aparecido a fines del siglo pasado, dice: "A veces todos los feligreses combinaban sus esfuerzos para completar las piadosas entregas que debían asegurar a sus antepasados un recuerdo delante de Dios, y hay lugares en donde la tierra que servía de fianza de su voluntad se llamaba el Purgatorio". La explicación es ingeniosa, pero nos preguntamos cómo podría ser aplicada a las heredades del Gran Paraíso y del Infierno, a no ser por la situación de las propiedades y la excelencia de los terrenos que las rodeaban. Encontramos también algunos nombres tomados de los materiales que habían servido para la construcción de las casas de campo o de los productos que se criaban en las tierras, como por ejemplo: Courtille, los Laureles, Loustaublanc, o casa blanca; Bordenave, casa nueva; la Vignotte o viñita; la Florida, casa de los jardines, Viganu, los Rosales, la Granja; algunos inmuebles, que se encontraban situados cerca de la orilla tomaban los nombres de los barcos; Tarride, los Caracas, las Carabelas, y la Rosa de miscane, según el nombre de un buque corsario famoso; otros tomaron sus nombres del santoral o del clero; entre éstos citaremos la heredad de los Hermanos Predicadores, Saint- Léon y San Judas, Santa Croz, Nadau o Navidad, Pascuas, San Lecón; otros se inspiraron en nombres no gascones: Lombrière, Irún, Vascos, y el Vasquito, el Borgoñón; había finalmente algunos que tomaron sus nombres de residencias célebres, entre los que citaremos el Pequeño Versalles y Chantilly. Finalmente, terminaremos esta enumeración citando algunos nombres curiosos: Rapetout, el Bridon, el Petit Chat, La Duché, Muraille, Hourquetchi, La Fortuna, Mastepedouilh, Bouheben y tantos otros que merecían ser mencionados también. Ref. Edouard Duceré: Dictionnaire historique de Bayonne, 2 vols, Bayonne, 1911-1915.
