Biografiak

GALLEGO PIEDRAFITA, Jesús

Perfil biográfico

Nació en Zaragoza el 15 de enero de 1911, hijo de Sebastián y Dolores. Fue bautizado en la parroquia de San Gil.

Casó en la iglesia del Castillo de Javier (Navarra) [1] el 15 de junio de 1938, con Martina Urrutia Baztán, de familia principal de Carcastillo y el matrimonio tendría dos hijos, Mari Carmen y Jesús Javier.

Falleció en la madrugada del sábado 9 de agosto de 1964 [2] , junto con su esposa y Eduardo Rueda Cuenca, perito agrícola y novio de su hija, la única que pudo salvarse, al precipitarse el vehículo en el que viajaban al Canal de Aragón en el paraje denominado Baldarras, en el término municipal de Cáseda (Navarra), cuando regresaban del espectáculo de Luz y Sonido del Castillo de Javier.

Exento del servicio militar por faltarle dos dedos de la mano derecha y seis costillas [3].

Formación

Ingresó en la Escuela Superior de Veterinaria de Zaragoza en septiembre de 1928, obteniendo el título de Veterinario en septiembre de 1932. El 20 de octubre de 1932, abonó una tercera parte de los derechos del título, comprometiéndose al abono de la parte restante, para la expedición del mismo [4].

Actividad profesional

El 21 de febrero de 1935, siendo alcalde de la villa de Carcastillo D. Gregorio Alfaro Iturralde, renunciaba a la plaza de Inspector Municipal Veterinario de Carcastillo (Navarra) D. Teodoro Navaz Sanz [5] , cuando contaba 43 años, argumentando motivos familiares que, según manifiesta una sobrina-nieta, posiblemente le hicieron trasladarse a Barcelona, donde ejerció la docencia universitaria. Atendiendo a la solicitud del dimisionario, se acordaba expedirle un certificado de buena conducta profesional, sugiriendo como sustituto profesional al Titular de Murillo el Fruto o, en su caso, quien la Corporación designara [6].

Al día siguiente, se acordaba convocar la vacante, dando un plazo de veinte días para presentar las candidaturas, al tiempo que la Corporación nombraba en régimen de interinidad a D. Jesús Gállego Piedrafita veterinario residente en la villa, para que, con carácter de interino, siga desempeñando las funciones relativas a dicha inspección hasta tanto que la plaza sea cubierta en propiedad [7].

Consultó el alcalde carcastillejo la designación del veterinario, una vez efectuada, al presidente de la Asociación Provincial Veterinaria de Navarra (el actual Colegio Oficial de Veterinarios) y el presidente, D. Eduardo Beperet Churio, en contestación de 25 de febrero de 1935, le informaba negativamente, toda vez que, el propuesto Gállego Piedrafita, no se encontraba colegiado, sugiriéndole que conforme a la legalidad entonces vigente, y hasta la provisión definitiva de la vacante, encargara su desempeño al titular de la localidad más próxima, en el caso que nos ocupa, D. Pedro Alduncín, de Murillo el Fruto (Navarra).

En sesión del 30 de marzo de 1935 presidida por el alcalde D. Gregorio Alfaro Iturralde, se nombraba al aspirante Gállego Piedrafita [8].

El 24 de septiembre de 1944, solicitaba autorización al alcalde de Carcastillo para asistir al cursillo para ingreso en el Cuerpo de Inspectores Municipales Veterinarios (IMVs) y su posterior inscripción en el escalafón correspondiente, convocado por la Dirección general de Ganadería [9] , que se celebraría en Madrid entre los días 2 al 25 de octubre de 1944 [10] , manifestando dejar como sustituto al compañero de Murillo el Fruto (Navarra) [11] . Superó el cursillo y figura con el número 2023 en la relación provisional complementaria del Escalafón de la categoría de oposición, del Cuerpo de Inspectores Municipales Veterinarios [12].

Aunque en Carcastillo en la segunda mitad de la década de los cincuenta del pasado siglo existía cuando menos una vaquería, eran las mujeres de la vecina localidad de Murillo el Fruto quienes, provistas de dos marmitas que transportaban a mano, salvo alguna excepción que lo hacía en un borrico, vendían la leche en Carcastillo.

D. Jesús Gállego acostumbraba a apostarse en el puente sobre el río Aragón esperando a las lecheras y con el lactodensímetro, analizaba todas las marmitas. La que no ofrecía los resultados correctos, era llevada a los bajos de la casa consistorial carcastillera, donde se repartía gratuitamente entre el vecindario. Cuando estaba la densidad al límite, se argumentaba que las vacas estaban siendo alimentadas con nabos, que ocasionaban una leche más líquida.

El 19 de febrero de 1952, el alcalde D. Martín Alfaro señalaba a nuestro protagonista que tenía constancia de la existencia de canales de reses sacrificadas en el matadero municipal carentes del preceptivo sello de la Inspección Sanitaria y que había ordenado su retirada de la circulación, requiriéndole para que de inmediato las revisara y le informara al respecto.

En el mismo oficio de acuse de recibo, Gállego Piedrafita escribió de puño y letra Conste que el matadero hace tiempo que está denunciado por esta Inspección por no reunir condiciones sanitarias mínimas y no poder realizar el reconocimiento.

Avicultor. Jesús Gállego, lector infatigable, culto, innovador y tan autodidacta, como lo eran la mayoría de los veterinarios de la época, se interesó por la Avicultura, una especialidad que se había introducido tímidamente en España, a través de la Escuela de Avicultura de Arenys de Mar (Barcelona) el año 1896 o en la de Palma de Mallorca en 1931, y que contó con el apoyo de eminentes veterinarios hasta el paréntesis de la Contienda [13].

Aprende inglés por correspondencia, según manifestaba su nuera [14] y se suscribe a algunas revistas especializadas americanas y españolas, compartiendo conocimientos con otro veterinario amigo, inquieto también por la producción avícola, Antonio Pena Monente [15] , Veterinario Titular de la cercana Pitillas (Navarra) que, precisamente en Carcastillo, predicando con el ejemplo y en sociedad con algunos veterinarios riojanos de Casas Blancas, montó una explotación de pollos de carne [16].

También nuestro protagonista tenía su explotación de producción de huevos en Carcastillo, recuerda Maribel Cameros [17] que, en ocasiones acompañaba a su hermano, que trabajaba en la granja, a revisar los nidales y recoger los huevos que ponían aquellas gallinas blancas, -raza Leghorn- criadas en el suelo que pasaban la jornada en un patio o corral, picoteando.

El 26 de febrero de 1951, se constituyó en Madrid, dentro del Sindicato Vertical de Ganadería, el Comité Nacional de Avicultura, con el primer objetivo de organizar la asistencia española al Congreso y Exposición Internacionales de Avicultura que estaba previsto celebrar en París el verano de aquel año, bajo la dependencia de la Asociación Mundial de Avicultura Científica. Además, estaba previsto que el naciente comité, se encargara de las relaciones ulteriores con esa Asociación y, en general, del estudio y planteo de los problemas relacionados con la Avicultura en España. Como Técnico0 nacional, fue designado D. Jesús Gállego Piedrafita [18].

Pero con independencia de sus incursiones empresariales y de asesoría técnica a empresas, cuya información generada se perdió tras su trágica desaparición según manifestaba su hijo, comparte sus conocimientos con otros veterinarios y avicultores a través de diferentes publicaciones.

Publica más de cuarenta artículos, algunos traducidos de revistas americanas a las que estaba suscrito, sobre nutrición, manejo y patología aviar en el Boletín de Divulgación Ganadera editado por la Junta de Fomento Pecuario de Valladolid, compartiendo espacio con Manuel Rabanal Luis, Inspector Veterinario del Cuerpo Nacional y referente oficial en aquel momento, de la Avicultura en España; en las Hojas Divulgadoras del Ministerio de Agricultura, en la Revista Ciencia Veterinaria y en otras publicaciones científicas y en todas, hace constar su condición de Inspector Municipal Veterinario (IMV) de Carcastillo, dando a conocer el nombre de su pueblo de adopción por toda la geografía.

Hay que señalar, que no abundan los veterinarios "de pueblo" que publiquen artículos divulgativos en las revistas de la época, actividad que parece reservada a los profesores de las facultades que, entonces como ahora, necesitaban publicar trabajos, y a miembros destacados del Cuerpo Nacional Veterinario.

Fuentes

Entrevista mantenida en el hogar familiar de su hijo Javier Gallego Urrutia y nuera, en Carcastillo el 10 de julio de 2020.

Entrevista celebrada con Maribel Cameros en el restaurante Deportivo de su propiedad, en Carcastillo, el jueves 30 de julio de 2020, a las 11,30 horas.

Correspondencia con su nieta Martina Gallego Ansó.

ETXANIZ MAKAZAGA, José Manuel. De albéitares y veterinarios en la Ciudad de Olite (1549-1976). Colegio Oficial de Veterinarios de Gipuzkoa. Pp. 94-96. Donostia/San Sebastián, 2015.

Autor

José Manuel Etxaniz Makazaga. Doctor en Veterinaria. Real Sociedad Bascongada de Amigos del País (RSBAP). Real Academia de Ciencias Veterinarias de España (RACVE)

Notas

[1] Registro Civil (RC) de Javier (Navarra). Tomo 8, Sección 2ª (Matrimonios), pág. 6
[2] RC de Cáseda, Tomo 23 Sección 3ª (Defunciones), pág. 78
[3] Archivo General de Navarra (AGN), caja 128796/10
[4] Archivo de la Facultad de Veterinaria de Zaragoza (AFVZ). Libro de Matrículas nº 14, folio 169
[5] Pamplona, 13.1.1892 – 9.5.1954
[6] Archivo Municipal de Carcastillo (AMCarc). Caja 186/12 y Libro de Actas folio 192 en Caja 1484/2.
[7] AMCarc. Caja 188/3
[8] AMCarc. Caja 1483/3; Libro de Actas (1935-1937), folio 24
[9] Boletín Oficial del Estado (BOE) nº 19 de 19.1.1944
[10] BOE nº 259 de 15.9.1944
[11] (AMCarc.), Caja 188/3
[12] BOE nº 53 de 22.2.1946
[13] MENDIZABAL AIZPURU, José Antonio. Aportación veterinaria en los inicios de la avicultura española. Información Veterinaria, nº 1, pp 31-35. Madrid, 2015.
[14] Entrevista celebrada en su domicilio el 10.7.2020
[15] Caparroso (Navarra), 29.5.1927 – Pamplona, 7-9-1985
[16] ETXANIZ MAKAZAGA, José Manuel. De albéitares y veterinarios en la Ciudad de Olite (1549-1976). Colegio Oficial de Veterinarios de Gipuzkoa. Pp. 94-96. Donostia/San Sebastián, 2015.
[17] Entrevista mantenida en Carcastillo el jueves 30.7.2020 a las 11,30 horas
[18] Boletín de Divulgación Ganadera de la Junta de Fomento Pecuario de Valladolid, nº 29, de marzo de 1951, pág. 115.