Erakundeak

FAURES

Corporación bayonesa que agrupaba a los diversos oficios que se ocupaban de la fabricación de armas: herreros, cuchilleros, fabricantes de clavos y de corazas, bruidores, fundidores, fabricantes de artículos de estaño y ballesteros que después pasaron a arcabuceros. Esta corporación es una de las más antiguas y de las más poderosas de Bayona. En 1205, con ocasión de un posible asedio del rey de Castilla, la Corporación municipal, deseosa de asegurarse el concurso de la Corporación de Faures, les concedió un privilegio muy importante: "En las casas, tiendas y plazas situadas en la calle de Faures, que se extendía desde el pórtico del Obispado hasta la puerta de la Pusterle, el Faure, ya se trate de venta, ya de arrendamiento en hipoteca o alquiler, debía ser preferido a cualquier otro habitante; pero al mismo tiempo, él no podía abrir taller más que en esta calle". Les Faures prestaron un gran servicio al rey de Inglaterra al ayudar a Pascal de Biele a tomar de nuevo la ciudad a los franceses. El rey Eduardo envió al alcalde de Bayona y a la sólida infantería de los Faures cartas de felicitación y de agradecimiento. Y éstos queriendo sacar algún beneficio de su fidelidad, y con el patrocinio de Pascal, expresaron al rey "amparados en el servicio que acababan de rendir a la corona", el infortunio de su Corporación. "Sus antepasados, decían, habían sido más felices que ellos, pues cada maestro podía mantener de 3 a 4 obreros, y su calle ofrecía en línea de batalla 160 soldados de infantería armados de pies a cabeza; esto era posible porque entonces tenían el monopolio del mercado. Hoy día los extranjeros traen a la ciudad, de Castilla, de Navarra y de otras partes, toda clase de objetos de ferretería, clavos, bisazmes, hachas, bipennes". En Bayona se fabricaban mucho mejor, pero los productos extranjeros, al ser de menor calidad, podían venderse más baratos y esto suponía para los productos indígenas una desastrosa competencia. Eduardo no podía escatimar sus favores a tan valientes servidores, así que, accediendo a la petición, prohibió la introducción en la ciudad de hierro trabajado, con excepción de las armas personales y concedió a los Faures el derecho de confiscación, para que protegiesen y defendiesen el privilegio de su Corporación. Esto tuvo lugar el 24 de febrero de 1205. Pronto los límites de la calle resultaron pequeños y una parte de los Faures se dispersó por la ciudad. Además del fuego que estaba continuamente apagado, vemos en el contenido de una queja dirigida a la Corporación municipal y fechada el 17 de abril de 1753, "que es contrario al buen orden y al bien público, a los reglamentos de policía y a los estatutos elaborados por las compañías establecidas en cofradías y que, a semejanza de los herreros y cerrajeros, se sirven continuamente y con grandes golpes, del yunque y del martillo, a las que se ruega que se retiren a la calle de los Faures, en relación con los artículos 18 y 19 del derecho consuetudinario de esta ciudad del retracto de las cosas vendidas". La ley del 2 de marzo de 1791 vino a asestar un golpe mortal a las corporaciones, concediendo a todo francés el derecho a practicar negocio. En esta época la compañía de Faures, armeros y herreros, contaba en Bayona con 26 maestros y 60 oficiales. Ref. Edouard Duceré: Dictionnaire historique de Bayonne, 2 vols, Bayonne, 1911-1915.