Lexikoa

FABRIQUERO

Cargo eclesiástico que no coincide, en Bayona, con el de mayordomo -marguilier-. La palabra fabriquero designaba únicamente al oficial laico que guardaba las llaves de la iglesia y del campanario, para poder encerrar y tocar la campana mayor, mantener la iglesia limpia, llenar las lámparas de aceite, arreglar los ornamentos, airearlos, etc. Es alojado y pagado por la fábrica. El "mayordomo de honor" o fabriquero laico tenía su oficina particular hacia la puerta de los claustros, cuyo emplazamiento no ha podido ser determinado. Esta oficina es mencionada, a menudo, en el Libro de las Fundaciones del siglo XVI, bajo el nombre de seti dou manobre. Pero en otra parte hablaremos del mayordomo laico. Había dos fabriqueros, uno eclesiástico y otro laico. El primero era siempre un canónigo y lo nombraba el obispo y el cabildo. El segundo era nombrado por la Corporación Municipal. Los canónigos debían desempeñar, todos, este cargo, una vez cada uno. Dos textos de los Registros Gascones, de Bayona, nos presentan el nombramiento del "tesorero" o fabriquero laico, en 1480 y 1497; se trataba de Laurent de Prat, Sr. de Luc, y Bernadon de Lahet. Los decretos del 15 de julio de 1509 y del 15 de setiembre de 1520, fijaron la entrada en funciones de los fabriqueros, para comienzos de año, y que no podrían ser reelegidos. Sin embargo, en el siglo XVIII, el fabriquero laico pretendió que su nombramiento era vitalicio. Durante el año 1680, los canónigos llegaron a concebir la idea de suprimir el cargo, pero no tuvo curso. El decreto de 1570 prohíbe al fabriquero laico recibir un salario por su trabajo. Pero poco después, el 8 de abril de 1572, se preguntó al obispo y al cabildo "si creían que el fabriquero laico no debía percibir el sueldo acostumbrado". Es probable que la respuesta fuese negativa, pues el 8 de enero de 1574, Bernos, fabriquero laico, se queja de que Jean de Colomés, supuesto fabriquero eclesiástico, le reclamó honorarios, puesto que por decreto del tribunal de Burdeos, se había ordenado que el fabriquero laico desempeñase sus funciones sin ninguna retribución, "y por la misma razón, no es justo que el eclesiástico que no hacia más que asistir a las cuentas, como los otros canónigos, tenga que ser retribuido". Sin embargo encontramos que el 20 de abril de 1581 Pierre de Monbalon es elegido fabriquero laico con unos honorarios de 60 libras anuales. El fabriquero laico no recibiría tampoco ningún salario en los siglos XVII y XVIII. Los dos fabriqueros se ocupaban de todo lo que atañía a las recaudaciones y a los gastos de la catedral. Ninguno podía hacer nada sin el consentimiento del otro, pero el laico se ocupaba sólo de las recaudaciones y de los gastos rindiendo cuentas al final de año. Para esta ocasión la Corporación municipal enviaba de ordinario al cabildo a un regidor y un jurado, para prevenirle que el fabriquero laico, llegado al final de su mandato, pedía se le permitiese rendir cuentas. El cabildo delegaba en cuatro comisarios, entre los que se encontraba el fabriquero eclesiástico saliente y el del año siguiente. Para examinar la gestión del año transcurrido, iban a la alcaldía dos diputados de la Corporación municipal y el fabriquero laico. Entonces se decía quién había sido nombrado para el año siguiente y todos firmaban el sumario de la rendición de cuentas. Hay casos en que el obispo enviaba también un delegado. Incluso podemos decir que ésta debía de ser la regla en el siglo XVIII -1752-. El fabriquero laico dice, en una memoria, que debía rendir sus cuentas al final del año delante del Sr. Obispo, en presencia ya de los diputados, del cabildo, ya de los diputados de la ciudad, reunidos en asamblea convocada según las normas ordinarias. Cuando se le designaba un sucesor, el fabriquero le daba a éste los últimos títulos, papeles y documentos que concernían a la fábrica. Esta forma de recibir las cuentas del fabriquero no es muy antigua. La rendición de cuentas se hacía, en otras épocas, en el Ayuntamiento, en presencia de cuatro diputados del cabildo que la ciudad hacia invitar por un regidor y un jurado. Dubarrat, Misal de 1543. Ref. Edouard Duceré: Dictionnaire historique de Bayonne, 2 vols, Bayonne, 1911-1915.