Lexikoa

ENSALMO

Para curar animales y personas, así como para conjurar tempestades, pedrisco, plagas, etc., han venido existiendo personas dedicadas a tal fin mediante fórmulas mágicas y ceremonias no desprovistas incluso de elementos cristianos. A veces tomaban parte los sacerdotes que salían a conjurar la tempestad con toda solemnidad. Orixe ha plasmado poéticamente un conjuro practicado por el cura en su canto "Odei beltza" (La nube negra): AnTe, post, supra, dextra, sinistra, zebiltzaten odeiari "Aldegizute -apaizak die- utzirik deabrukeri. Mari Txindoki ta aren neskame zaraten sorgin beltzeri, sasi-azpira bil zaiteztela, diozuet guzieri". "Ante, post, supra, dextra, sinistra", dice el cura a las nubes que andan sobre su cabeza y señalándolas con la mano: "Marchad dejando vuestras diabluras, negras brujas, Mari Txindoki y criadas suyas. Os intimo a que os recojáis todas debajo de la mata" (Poema Euskaldunak). Los municipios solían pagar sus honorarios a los saludadores, ensalmadores y curanderos. Caro Baroja cita cómo Valmaseda ponía un cuidado particular en remediar las plagas de las viñas, no sólo con conjuros y exorcismos efectuados por sacerdotes expertos, sino también contratando saludadores de fuero en el s. XVI. En el libro de cuentas de Salinas de Léniz del año 1632 se dice que vino el saludador de Elorrio para el ganado, que se mezcló con perros rabiosos. Y en el año 1677 y 1678 se dijeron misas en San Martín cuando vino el saludador por las enfermedades de la rabia. En las Juntas Generales de Azpeitia del año 1743 se les prohibió a los saludadores que se ocuparan en trabajos de curaciones, acuerdo que fue ratificado en las de Rentería de cuatro años más tarde. Se decía que para ser saludador se debía tener una cruz bajo la lengua y que debería ser el séptimo hijo sin ninguna hermana. Ver BRUJERIA.

Ainhoa AROZAMENA AYALA