Arkitektura

División Militar

Antigua mansión bayonesa a la que podría aplicársele el título de palacio, más justamente que a otros edificios. Pues si la costumbre española de adornar con cadenas de hierro la escalinata de una casa particular en la que se hubiese alojado el rey, hubiese pasado a Francia, el palacio de la División hubiese podido ser decorado con una triple hilera de estos pesados adornos. Efectivamente, a principios del año 1808, recibió sucesivamente a Napoleón, al rey Carlos IV de España y a la Reina María Luisa, y finalmente al rey José Bonaparte, hermano del Emperador. Pero antes de hablar de los acontecimientos que trajeron aquí a estos ilustres personajes, nos creemos en el deber de decir unas palabras sobre el edificio, cuyas primeras edificaciones se remontan bastante en el tiempo.

Es muy probable que el emplazamiento ocupado más tarde por las construcciones de la división militar, fuese originaria-mente un anexo del Château-Vieux. Estas debían comprender unas cuadras, graneros y sin duda, un jardín. La comunicación con el Château Vieux era cómoda y fácil, pues este último, situado enfrente, no está separado más que por la anchura de la calle. El vizconde de Orthe fue el primero en ocupar el palacio del Gobierno, y allí vivía cuando hizo asesinar, en el Pont-Mayou, a un miembro del Consejo Municipal. Después de este hecho no se encontró ya seguro en esta morada demasiado abierta y volvió al ChâteauVieux cuyas sombrías y espesas murallas le ofrecían una mayor seguridad. Remplazado en el gobierno de Baiona, el palacio fue habitado sucesivamente por el célebre Mélignan de Treignan, lugarteniente de Montluc, por el conde Denys de la Hiliére, y finalmente por los lugartenientes del rey que se sucedieron en Baiona hasta el final del antiguo régimen. No es este lugar para relatar la biografía de todos estos generales que dejaron tan profundas huellas de su paso en la historia de la Administración de Baiona.

Citaranos solamente a M. de Artagnan, uno de cuyos hijos fue amadrinado por la ciudad de Baiona; a M. de Adoncourt, y finalmenteal último, que fue el marqués de Amou. En un curioso plano de Baiona, ejecutado bajo las órdenes de M. de Vauban para atender a las necesidades de la nueva fortificación; encontramos los principales cuerpos de esta mansión ya edificados. En 1749 estaba ocupada ya por el lugarteniente del rey, marqués de Amou, que vivía con su familia, un secretario, un mayordomo, un ayuda de cámara, una cocinera, dos doncellas, un cochero, tres sirvientas y un portero. Los marqueses de Amou han sido, durante la mayor parte del siglo XVIII, lugartenientes del rey en la ciudad de Baiona. Unas veces enfrentados a la Corporación Municipal, otras en bastante buena armonía con ella, como para que la ciudad consintiera en amadrinar a uno de sus hijos y en darle el nombre de Baiona. Con la caída del antiguo régimen, la residencia del lugarteniente del rey sirvió de alojamiento a los generales que mandaron la plaza.

El viaje de Napoleón a Baiona, dejando a la emperatriz en Burdeos, indicaba, según M. de Besusset, que no había suficiente alojamiento en el palacio del antiguo gobernador. Se sabía también que habían sido dadas órdenes para enviar a esta residencia un mobiliario más elegante. Al día siguiente de su llegada a Baiona, es decir, el 15 de abril de 1808, el Emperador recorrió las dependencias de la división y manifestó su descontento por estar tan mal alojado. Pocos días después adquiría el castillo de Marrac. Reservó el palacio de la División, que quedó completamente amueblado, para recibir al rey Carlos IV y a la reina María Luisa. Estos últimos se alojaron en este edificio durante su corta estancia en Baiona, y en él recibieron la visita de su inseparable amigo el Príncipe de la Paz. Después de la marcha del viejo soberano hacia Fontainebleau, el palacio de la División recibió al nuevo rey de España, José Bonaparte, que, al llegar de Nápoles con numeroso séquito, fijó en él su residencia, y una parte de sus acompañantes, que no pudieron quedarse en esta residencia a causa de la exigüidad del palacio, fueron alojados en las casas circundantes. Cuando José dejó Baiona para ir a Madrid a tomar posesión de esa quimérica corona de España, el palacio fue ocupado definitivamente por los generales de división que se sucedieron

Bayona durante la época del Imperio. (v. Generales de División). A partir de esta época, la mansión, cuya historia hemos tratado de relatar, fue ocupada constantemente por los generales que mandaban la 11.ª, después la 13.ª y finalmente la 36.ª división militar.-D.