Lexikoa

CUARTEL

Historia III.Estado que manifiesta lo que cada una de las seis merindades de Navarra pagaba por cada cuartel moderado y por cada año o cuatro tandas de alcabala, sin rebotes o gracias y con ellos, en el año 1513.

 Cuartel sin graciasCuartel con gracias
 Lib.Sue.Din.Lib.Sue.Din.
Pamplona
Estella
Tudela
Sangüesa
Olite
San Juan de Pie del Puerto
Total
988
559
389
1.191
555
379
4.062
5
18
18
812
214
11
14
-
8
169
14
2
6
2
540
457
8
7
2
267
2.461
11
9
8
-
-
9
15
8
2
-
-
-
-
3

 Alcabala sin graciasAlcabala con gracias
 LibrasSueldosLibrasSueldos
Pamplona
Estella
Tudela
Sangüesa
Olite
San Juan de Pie del Puerto
Total
7.535
2.098
5.130
5.447
2.992
2.087
25.299
-
-
-
-
-
19
39
6.908
2.029
5.040
4.057
1.356
1.957
21.348
-
-
-
10
10
19
19

Noticia de lo que pagaban los principales pueblos de Navarra por cada cuartel moderado y por cada año o cuatro tandas de alcabala, sin rebotes ni gracias.

 CuartelesAlcabalas
 LibrasSueldosLibrasSueldos
Pamplona
Estella
Tudela
Sangüesa
Olite
San Juan de Pie del Puerto
Viana
Corella
Cascante
Tafalla
Puente la Reina
Villafranca
Cintruénigo
Arguedas [más Valtierra,
Cadreita y Murillo]
Valtierra
Lumbier
Cáseda
Aibar
Caparroso
Artajona
Miranda
Falces
Peralta
87
75
150
60
60
31
25
55
24
75
15
30
17
24

12
31
42
35
45
30
37
52
52
10
-
-
-
-
10
-
-
-
-
-
-
-
-

-
10
10
15
-
-
10
10
10
3.300
600
2.000
750
375
160
220
600
750
330
160
350
350
290

-
165
60
151
230
60
260
520
420













10

Resulta del cotejo de estas noticias que Tudela pagaba en cuarteles casi el doble que Pamplona, pero esto se comprenderá teniendo presente lo que ya dejamos advertido, esto es, que los cuarteles llegaron a pagarse según la riqueza territorial de cada pueblo, y las alcabalas por el tráfico o comercio, en el que Pamplona excedía a todos los pueblos del reino, y por lo mismo tenía designada mayor cantidad. La cuenta del año 1513, hablando de las 87 libras y 10 sueldos que pagaba Pamplona por cuarteles, dice, segunt ata aqui han acostumbrado pagar por largos tiempos. En 1514 Fernando el Católico donó todos los tributos, censos, etc., de las sinagogas de los judíos de la merindad de Tudela a Alonso Sanz de Berrozpe, por sus servicios. El mismo monarca concedió muchos perdones de alcabalas, cuarteles, etc., a los pueblos, pues que teniendo a su mano todos los recursos de la monarquía española, reunida en su corona, podía ser más generoso que los reyes particulares de Navarra. El emperador Carlos V concedió en 1537 a Pedro de Navarra, mariscal de este reino, 100.000 maravedís anuales perpetuamente para él y sus sucesores sobre los pueblos de donde el mismo mariscal cobraba los cuarteles. Esto es lo que posteriormente se llamó también rebates, porque los señores que como el mariscal era exentos de pagar cuarteles por sus señoríos, los exigían para sí de los habitantes; y aunque en los repartimientos se incluían esas cantidades, se deducían después o rebatían del total, quedando para el erario la parte no comprendida en los rebates y éstos a beneficio de los señores, quienes por lo mismo interesaban en la concesión de los cuarteles. El mismo emperador y sus sucesores continuaron libertando de las antiguas pechas a los pueblos y particulares, ya por gracias y ya redimiéndolas con donativos hasta que desaparecieron, a excepción de algunas pocas y otros derechos y censos que todavía ha seguido administrando la Cámara de Comptos hasta nuestros tiempos. Hasta el año 1817 y 1818 siguió el sistema de alcabalas y cuarteles; cada cuartel estaba valuado en 11.888 reales, 20 maravedís vellón. Las Cortes solían conceder, después de la reunión de Navarra a Castilla, 40 cuarteles y 4 tandas de alcabala cada año, de Cortes a Cortes, por tiempo limitado; y si las Cortes no volvían a reunirse durante él, cesaba esta contribución. Así los cuarteles como las alcabalas se pagaban en los últimos tiempos ya por medio de arbitrios provinciales que acordaban las Cortes, ya por municipales que establecía cada pueblo, evitando en lo posible las contribuciones directas por su repugnancia y por la dificultad de averiguar la riqueza de los habitantes; la parte que era necesario exigir de los pueblos se repartía según el número de vecinos de cada uno. Cada ayuntamiento repartía después la parte que no podía porporcionarse por arbitrios municipales, entre sus vecinos discrecionalmente, según el concepto de la riqueza de cada uno. Pero desde la guerra de la independencia, en que las contribuciones que imponían los franceses llegaron a ser exorbitantes, se hicieron algunos ensayos en los pueblos para apurar la verdadera riqueza de los contribuyentes por medio de los catastros, y las Cortes de 1817 y 1818 quisieron avanzar hasta el punto de formar una estadística de la riqueza territorial, industrial y comercial de cada pueblo para que sirviese de base al repartimiento del donativo, que entonces ascendió a la extraordinaria cantidad de 12.000.000 de reales y no podía cubrirse por medio de contribuciones indirectas. Entonces fue también cuando cesaron los privilegios y las exenciones de los pueblos y de la nobleza, porque desaparecieron los cuarteles y alcabalas sobre las que se fundaban. Decían con este motivo en dichas Cortes los señores que su exención era foral y la de los pueblos de privilegio, y a esta falsa suposición añadían, que renunciaban, por esta vez, a su derecho generosamente, como verdaderos exentos por fuego. Pero no sucedió así con el clero, que no consintió en ceder las prerrogativas que había adquirido ya y estaban consignadas en una ordenanza del año 1524 elevada a ley y que por lo mismo no podía derogarse sin el consentimiento de los tres Estados. Ref. Yanguas: art. Pechas, "Diccionario de Antigüedades del Reino de Navarra".