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CORPORACIÓN DE LOS MONNAYEURS

Ocupa un puesto muy importante en la historia de Bayona (Lab.) y la gran cantidad de títulos conservados en nuestros archivos lo prueba sobradamente. Entre las piezas principales, citaremos las cartas patentes, originales, fechadas en septiembre de 1488, confirmadas el 12 de mayo de 1490, relativas al establecimiento de un Hôtel des Monnaies. Una obligación consentida por Bertrand de Larroy, maestro de la Monnaie, en beneficio de la ciudad, en 1494 y la reclamación de la Corporación de la ciudad respecto a 200 libras en moneda acuñada a la que De Larroy se comprometió. Mencionaremos de paso los nombres de algunos acuñadores de los ss. XV y XVI, Compagnet de Mondaco, 1499; Pierre de Béhic, guarda de la Monnaie, 1506; Germain Dandoinchs, preboste, 1539; Saubat de Sorhaindo, 1547; de Leignac, preboste real; Olivier Pean, Jean de Sorbé, Johan de Garau, Johan de Lalanne, etc. La Monnaie empleaba también a las mujeres y se encuentra una admisión el 27 de mayo de 1507 de dos talladoras: Estebenotte y Trançoise de Sotto. Finalmente el 24 de abril de 1591, señalemos una amonestación de Lapize, procurador del Rey, al tribunal de Dax, sobre el número desenfrenado «de soles y dobles» y el 14 de octubre de 1595 una orden de Nyert, general de las Monnaies de Guyena sobre los dobles en moneda acuñada de cobre, que varias personas de Bayona y alrededores «se negaron a recibir». A principios del s. XVIII se abre la interminable sucesión de procesos entre la ciudad y los acuñadores. Estos poseían diversos privilegios entre los cuales podemos citar los derechos de entrada del vino y la exención de la guardia y de la milicia burguesa. Pero ante un peligro común no dudaron en adherirse a una deliberación de la Corporación de la ciudad del 12 de septiembre de 1605, en la que se dice que los acuñadores deberán montar la guardia, por los «avisos que se han recibido de que los ejércitos se levantan y que debe atentarse contra esta ciudad». Sin embargo, una vez pasado el peligro, volvieron sobre su decisión, ya que hemos encontrado un decreto del Consejo, del 23 de julio de 1619, en el que se presenta una lista de veinte acuñadores exentos. Los acuñadores de Bayona formaban una corporación muy celosa por sus derechos y privilegios; se puede citar un reglamento muy curioso relativo a la admisión de los recuisseurs, niños, mujeres e hijas de obreros y de compañeros, que data de 1652. Un registro de las deliberaciones de los acuñadores de Bayona, contiene un reglamento del 13 de noviembre de 1671, sobre la reglamentación interior de la compañía y la obligación de asistir a las misas, entierros y asambleas. Finalmente encontramos en 1705 una exención de guardia y ronda y de alojamiento militar acordado por la Corporación de la ciudad a 15 obreros acuñadores. La compañía tenía en la catedral una capilla dedicada a la Anunciación de la Virgen. Los empleados de la Monnaie, antes de la Revolución, eran unos 30. El jefe de taller y de acuñación y el de las pruebas, recibían el nombre de preboste; otros estaban calificados de directores controladores y jueces-guardas. Los oficiales principales eran: el comisario del Rey, el director de la fabricación, el controlador y el cajero. La marca de la moneda era L..., la del director, un tulipán. Ref. Edouard Duceré: Dictionnaire historique de Bayonne, 2 vols, Bayonne, 1911-1915.