Lexikoa

COMARCA

Laburdi, Baja Navarra y Zuberoa. La zona vasca de la vertiente N. de los Pirineos puede ser subdividida en tres comarcas agrarias: Alta montaña, Montaña baja y media y Lomas y valles inferiores.

Alta montaña.

En las altas cadenas de la vertiente N. se contraponen dos tipos de explotación agraria: la de altura y la de zona baja. Dos ejemplos bien caracterizados de la primera los hallamos al E. de San Juan de Pie de Puerto en Santa Engracia y Larrau. Los flancos del valle de Santa Engracia están socavados por gargantas producidas en el último período de erosión, siendo su fondo un profundo cañón: la topografía no da por tanto lugar aquí al agrupamiento de tierras cultivables en elges como ocurre en el valle medio del Saison. Las explotaciones se han instalado, pues, donde han podido, fraccionándose en tantos fragmentos como altos y bajos con los que tropiece. Pastos y praderas se reparten en altozanos y granjas en las que se apila el heno destinado a los animales que han de invernar allí. De esta forma, en invierno, la actividad de la explotación se reparte entre el caserío y los diversos corrales, tanto más numerosos cuanto más quebrado es el relieve del suelo. A diferencia de lo que ocurre en el valle de Santa Engracia, el de Larrau presenta una terraza de relieve bastante uniforme; los campos de cereales se hallan agrupados en forma de elges y las granjas se constituyen en una aldea en la que cada una se rodea de un cercado con jardín, tierras de labrantío y praderas. Cada propietario de cercado poseía también algunas parcelas de elges y algún pastizal, todo muy diseminado debido a la vecindad de los demás propietarios y las enajenaciones que han tenido lugar. Con posterioridad, las laderas que bajan hacia la terraza fueron conquistadas a su vez para la vida agrícola y poco a poco los cercados se vieron engrandecidos por praderas, granjas y parcelas de bosque para la recogida de leña. Si nos alejamos de Larrau hacia el S. entramos en la zona de las selvas de hayas cortadas por cañones. A este nuevo medio corresponde otro tipo de explotación: la explotación por un solo individuo aislado en los bosques y landas. No hay ya elge, ya que no existe ni terraza ni fondo de valle aluvional; el fundador de la explotación puede, generalmente, instalarse agrupándose sin dificultad todos los elementos de su dominio, ya que carece de vecinos inmediatos. Echando una ojeada de conjunto a Santa Engracia y Larrau, constatamos que es el reparto de las granjas --centros de explotación-, de las bordas para la hierba anexos invernales y de las cabañas o kayolar -anexos de verano-, junto con sus praderas, pastos, landas, bosques y pastos de altura, el que da a esta zona su fisonomía particular. Desde el fondo de los valles principales hasta las crestas que los dominan, se despliegan los tres niveles de actividad humana cuyo conjunto constituye toda la vida del montañés: en el fondo hallamos el nivel de actividad permanente representado por las granjas y campos rodeados de bosquecillos y praderas jalonadas de bordas; a media ladera hallamos el nivel de actividad predominantemente invernal, representado por las bordas invernales y sus praderas; en lo más alto, accedemos al nivel de actividad estival representado por los kayolar. Al O. de San Juan de Pie de Puerto, las explotaciones y las localidades de altura presentan en su composición un gran parecido con los precedentes. En los Aldudes, por ej., encontramos en las explotaciones medias la misma proporción de tierras laborables que en Larrau -6 %-, mientras que las praderas constituyen el 25 %, los helechales el 42 %, los bosques el 30 % de la superficie total. Si desde las alturas bajamos a los valles principales, vemos aumentar el porcentaje de tierras laborables, reservándose además siempre un lugar al manzanal. Las explotaciones bajas aprovechan menos que las altas los bosques y las landas comunes ya que están más alejadas; poseen además un número bastante grande de cabezas de ganado -7 a 8 vacas lecheras, 2 a 3 vacas de tiro- pero no más de 30 a 40 ovejas.

Montaña baja y media.

La zona de baja y media montaña se caracteriza por la oposición constante entre las explotaciones de altura y las de tierra baja, y por la naturaleza mixta de las localidades que, a diferencia de las de la alta montaña, engloban siempre una porción de montaña y un trozo de valle aluvial. Al E. de San Juan de Pie de Puerto, podría escogerse a Alçay y Camou-Cihigue como ejemplares típicos. En las laderas de la planicie de los Arbailles, que pertenecen al territorio de ambos ayuntamientos, existen explotaciones que interesa examinar. Por ej., la de Bidalun, en término de Alçay, a 610 m. de altitud, en medio de los bosques. Habiendo absorbido, hace años, parte de. una antigua explotación abandonada, cuenta hoy con 30 Ha. repartidas de esta forma: 33 % del total en pastos, otro tanto en bosques, 27 % en pradera y 4 % sólo en tierras de labor. La función pastoril de esta explotación se confirma por los 9 cornúpetas y 100 ovejas que alberga en su establo y en sus bordas, una de ellas situada a una hora de distancia. Si de las alturas descendemos al poblado, hallamos grandes explotaciones que dedican más espacio a los cultivos: 10 % de su superficie total, constituyendo los pastos, helechales y prados el 75 %. La novedad está representada por una parcela de viña -5 Ha.- que prefigura al llano. En cuanto al conjunto de Alçay, éste presenta dos partes distintas: la parte alta constituida por explotaciones rodeadas de bordas y coronada por los kayolar, y la parte baja o burgo, donde las explotaciones se hallan más agrupadas y contiguas. En el curso de los cien últimos años, las explotaciones han sido abandonadas por sus habitantes y han sido absorbidas por las zonas que subsistían, siendo éste otro rasgo que preanuncia a la zona llana. En los amplios valles aluviales, como el del Saison medio, las explotaciones son frecuentemente mixtas: en los elges del fondo del valle poseen su campo de maíz y de trigo y en las vertientes de las pequeñas montañas se enclavan sus praderas, pastos, helechales y bosques. Ahora bien, la fisonomía de estas explotaciones no viene sólo dada por su situación sino que depende también de su dimensión, del efectivo de su ganado, de la diversidad del género de vida de los productores, mayor aquí que en la montaña: así resulta que en Irissarry, al lado del pequeño campesino propietario que explota de 4 a 5 Ha. de tierra, no posee borda -ya que su pequeño establo es suficiente para las tres vacas y algún cerdo que engorda- y se ve obligado a vender su trabajo al cultivador acomodado, encontramos al gran productor que ocupa una granja de más de 20 Ha., posee dos yeguas, varias vacas, cría ovejas en invierno en alguna borda cercana a su casa, etc. Esta diversidad de importancia repercute sobre su propia función. El pequeño productor, que no dispone de capital para comprar mucho ganado, no se especializa en la cría: dedica más de la mitad de su explotación a prados, pastos y helechales y consagra la quinta parte al cultivo. Mientras, el gran propietario se dedica con preferencia hacia la actividad pastoril: dedica a los cultivos un 16 % de su dominio y un 82 % a los prados, pastos y bosques. Entre el Nive y el Oria, la zona de montaña baja y media presenta dos tipos de explotación. En las cuencas de San Juan de Pie de Puerto, Saint-Etienne de Baigorry y Ossés, las explotaciones poseen a la vez características de las de la montaña y de las de ladera. Algo más arriba de Saint-Etienne de Baigorry las explotaciones medias dedican el 90 % de su superficie a prados, pastos, helechales y bosques, y solamente un 5 % a la labor, aunque poseen asimismo un 5 % de viña. En cuanto a las cercanías de Saint-Etienne, las tierras son ya más propicias al cultivo, ya que están constituidas por aluvión o mames triásico.

Lomas y valles inferiores.

Compelido a orientar sus beneficios hacia la satisfacción de las necesidades alimenticias de las ciudades, el campesino tiende aquí tanto hacia la agricultura como hacia la cría de ganado, dando a su explotación un carácter mixto.