Toponimoak

CLOS DES GALEES

Delante de la muralla del arsenal de artillería de Bayona existe un ancho muelle de construcción ya moderna y al que se ha llamado «Quai de l'Arsenal». Pero a pesar de este nombre oficial, la población del barrio ha conservado para estos lugares su antiguo vocablo, que se encuentra indicado en nuestros archivos bajo el nombre de «estiers». Los «estiers» eran estrechos canales que penetraban mucho en el interior de las tierras y que se alimentaban con las aguas vivas de los ríos. Creemos que ese ancho espacio de terreno, situado detrás del convento de los franciscanos y defendido de las irrupciones de fuera por el muro y sobre todo por la poderosa torre de Menons, debió servir para el primer arsenal marítimo. Quien haya leído historia de Bayona, ha debido sorprenderse sin duda de su increíble potencia marítima durante toda la extensión de la Edad Media. Se ve al municipio poner constantemente sus barcos al servicio dé los príncipes ingleses, y sobre todo enviarles numerosas flotas armadas. Sin tratar de hacer aquí un curso de arqueología naval, debemos decir que la marina de combate, durante la Edad Media, se componía de naves y de galeras. Las naves eran barcos de comercio ordinarias que se empleaban para el transporte de las mercancías. Era un buque de borde alto, lo que se ha dado en llamar buque redondo, de amplios lados, y con un sólo mástil para un sólo juego de velas, y pocas veces dos. La cala estaba profundamente dividida en dos partes para poder alojar más fácilmente las mercancías. Cuando había que armar la nave para la guerra, la metamorfosis era tan clara como repentina, con la ayuda de vigas y madera de carpintería que se tenían en reserva en la cala, se levantaban rápidamente castillos con andamios sobre los alcázares y se colocaba un tercero sobre la cofa. En estas condiciones el equipo de una nave era de 20 marineros como máximo. Cuando terminaba la lucha, se desmontaban los castillos, y el buque continuaba transportando igualmente vinos y otras mercancías. No era lo mismo en cuanto a las «galées» o galeras; éstas representaban el buque de combate por excelencia, estrechas y muy rasas sobre el agua, iban igualmente bien a vela o a remo. Había de 26 a 30 bancos de remos, y estaban manejados cada uno por varios hombres. En el centro estaba el callejón de combate, que servía para la comunicación fácil de un extremo al otro del buque. Había generalmente dos mástiles, de los que sólo uno descansaba sobre la quilla; el otro, más pequeño, descansaba sobre la cubierta. El equipo se componía de casi 200 hombres por· galera, y no queremos hablar aquí de las de la Edad Media, ya que los buques de ese género que le sucedieron tenían un equipo mucho más numeroso. Una galera bien equipada costaba mucho dinero. Vemos las escuadras de las galeras bayonesas en el asedio de La Rochelle, haciendo por mar el bloqueo de la ciudad, y más tarde en la batalla de Lécluse, donde Bayona envió 10 buques de ese género que formaron una parte del ala derecha de la flota inglesa. Ahora bien, si se podían desarmar las naves al final de las hostilidades, no era lo mismo con las galeras, que sólo eran buenas para los combates; había pues que despiezarlas o mandarlas a un rincón cualquiera de la ciudad. Es, creemos, este último partido el que tomó la ciudad de Bayona. Todas las costas marítimas del Océano han tenido, durante la Edad Media, arsenales destinados a la construcción y al carenaje, así como al armamento de sus galeras. Se llamaba a este establecimiento el Clos des Galées, y hallamos recuerdo del mismo en las historias de la ciudad de Burdeos, La Rochelle, la competidora marítima de Bayona, y sobre todo en la ciudad de Rouen. En esta última ciudad, el sabio archivero del Sena-Inferior, Beaurepaire, ha condensado en una curiosa publicación los documentos que ha podido encontrar sobre este primer arsenal de la marina militar de los reyes de Francia. Como en Bayona, el «clos des galées» de Rouen está compuesto de «estant», en nuestra región estiers, que se hacen horadar muy frecuentemente. Hay plazas y arsenales, fosos profundos y anchos para garantizar los ataques del enemigo. Según ciertos documentos de los archivos de Bayona, creemos que los buques de combate, del mismo tipo, fueron construidos en nuestra ciudad por cuenta del rey de Castilla. Pero después de la conquista de la ciudad por los franceses, este arsenal marítimo perdió su importancia, y los terrenos que ocupaba fueron acaparados poco a poco por el convento de los Franciscanos. No obstante existió durante mucho tiempo como arsenal de construcción. Vemos incluso, en 1575, que se construían todavía galeones en Bayona para el servicio del rey, El plan de 1612 nos muestra buques en construcción en ese mismo lugar, y, en 1668, se perciben derechos por la ciudad sobre los navíos construidos en Tarrides y «por debajo del convento de los franciscanos». Es la última cita que encontramos de ese género y este antiguo rincón de nuestra ciudad que ha visto salir de sus astilleros tan hermosas y brillantes galeras, no despierta en el recuerdo de la población ninguna memoria. El nombre vulgar de estier le ha quedado solamente hasta que los años acaben su obra y todo lo que constituyó la gloria marítima de nuestra ciudad haya desaparecido completamente. Ref. Edouard Duceré: Dictionnaire historique de Bayonne, 2 vols, Bayonne, 1911-1915.