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Chile

El primer Congreso Nacional chileno tuvo origen en la asamblea del 18 de septiembre de 1810 La presión del alcalde de Santiago, Agustín de Eyzaguirre y la de algunos regidores como Fernando Errázuriz y Diego de Larráin, provocó la caída del gobernador Muñoz de Guzmán. Resignó su mando en el venerable Mateo Toro Zambrano. Con el apoyo decidido del Cabildo y la oposición de la Real Audiencia, Toro Zambrano convocó la Asamblea para nombrar la primera Junta de Gobierno de Chile, que se constituyó de esta manera: Presidente, Toro Zambrano; vicepresidente, obispo José Antonio Carrera.

El motor de este acontecimiento había sido el alcalde Agustín de Eizaguirre, que quedó fuera de la Junta para demostrar a la Real Audiencia que no le movía la ambición de mando. Eyzaguirre relata minuciosamente lo ocurrido a un amigo de Buenos Aires, como recoge Juan de Echezarra en su obra El siglo XIX en la huella epistolar. De los doce firmantes del Acta de 18 de septiembre de 1810, cuatro son de ascendencia vasca: Agustín de Eyzaguirre, Diego de Larráin, Fernando Errázuriz y Francisco Díez de Arteaga. Jaime de Eyzaguirre trata este tema en su obra Los orígenes del Congreso Nacional de Chile.

Las primeras elecciones a diputados del 6 de mayo de 1811. El día 4 de mayo los alcaldes Francisco Javier Errázuriz y Joaquín Echeverría mandaron repartir las tarjetas para las elecciones del día 6. Las votaciones más altas fueron las siguientes: Joaquín Echevarría, 599; Juan Agustín Alcalde, 589; Agustín Eyzaguirre, 404; Francisco Javier Errázuriz, 388 y Juan Goicolea, 329 votos. En la sesión del día 8 se designaron como secretarios a los doctores de la universidad, José Francisco Echaurren y Antonio Elizondo.

El 4 de septiembre de 1811 Juan José y Luis Carrera sublevan dos batallones y apresan al jefe de la guarnición de Santiago. José Miguel Carrera toma el poder. Estaba recién llegado de Europa, después de luchar heroicamente en España contra Napoleón. El triunfo de los Carrera significaba la activación de la lucha por la independencia. La familia Carrera, una de las más brillantes de Chile, procedía de Amézqueta, en Guip. [Antiguamente este apellido se pronunciaba Sarrera. Hay un certificado del año 1777 que detalla el escudo de los Carrera. Encina se equivoca al clasificarlos como meridionales]. El segundo golpe de Carrera, el 15 de noviembre de 1811 comporta la disolución del Congreso y la primera dictadura de Carrera. Rompe con los Larráin, "los ochocientos", y se acerca al bando de Eyzaguirre. José Miguel Carrera se erige en árbitro del país.

El baile de los Carrera. El gran baile organizado por los Carrera en el palacio de la Moneda, era en conmemoración del aniversario de la primera Junta Nacional del 18 de septiembre de 1810. Los salones del palacio fueron arreglados por una comisión de damas, a cuyo frente estaba Francisca Javiera Carrera. En la suntuosa fiesta aparecieron los símbolos de la nueva patria, de la luego llamada Patria Vieja. Fue notable el número de mujeres que asistió a esta fiesta. Javiera Carrera ostentaba en su cabeza una guirnalda de perlas y diamantes y una corona inclinada. Otra gran dama, Josefa Aldunate, vestía de Libertad. Mercedes Fontecilla, esposa de José Miguel Carrera, de Aurora. Los hermanos Luis y José Miguel Carrera llevaban una corona de oro bordada en sus sombreros sobre la que caía con violencia una espada.

La fiesta fue una afirmación, un pacto tácito de sacrificio por la independencia. José Miguel Carrera, en 1813, es general en jefe de los "patriotas". Por el ejército realista destacan el general Gaínza y el coronel Urréjola. El 21 de julio de 1814 se instaura la segunda dictadura de Carrera. Ante la llegada del general Mariano de Osorio, desde Lima, Bernardo O'Higgins y Carrera se reconcilian pero no evitan el desastre de Rancagua. Osorio entra en Santiago y los "patriotas" atraviesan los Andes, refugiándose en Argentina. El trágico fin de los tres hermanos Carrera, ajusticiados en Mendoza, el exilio y la miseria, pondrían a prueba el temple de la varonil Javiera Carrera y de sus cuñadas Mercedes Fuentecilla y Ana Marta Cotapos, las más bellas mujeres de su tiempo, según Vicente Grez y otros escritores. Otra heroína de este tiempo fue Luisa Recabarren, que sufrió confiscación de bienes y prisión por sus actividades patrióticas.

Juan Egaña presenta su proyecto de Constitución para el Estado de Chile en la que se declara en su primer artículo: "La Constitución reconoce que todos los hombres nacen iguales, libres e independientes; que aunque para vivir en sociedad sacrifican parte de su independencia natural y salvaje, ellos conservan y la sociedad protege su seguridad, propiedad, libertad e igualdad civil". En octubre de 1811 el Congreso acuerda la llamada "libertad de vientos" o sea la libertad de los esclavos. El documento que resume la histórica sesión lo firmaron diez personas. Entre ellas Joaquin I.arráin, presidente; Manuel Antonio Recabarren, vicepresidente; Juan José de Echeverria y Francisco Ramón de Vicuña. El 30 de octubre de 1812 ondea sobre el palacio del gobierno la primera bandera de Chile, ideada por Carrera y bordada por su hermana Javiera.

Esta fue la bandera de la Patria Vieja. Por este tiempo se promulgó un decreto que prohibía a los párrocos colocar en las partidas de bautismo las anotaciones de esclavo o hijo de esclavo. Uno de los firmantes era Agustín Eyzaguirre. En junio de 1813 el gobierno rechaza una solicitud para introducir esclavos. De los cuatro firmantes, dos son Agustín Eyzaguirre y Mariano Egaña. En agosto de 1814 se crea el "Regimiento de la Patria". Estaría compuesto por esclavos que serían libres desde el momento de alistarse. Firmaban José Miguel Carrera, Julián Uribe y Manuel Muñoz.

Después de la batalla de Rancagua, ganada por los realistas y la huida consiguiente de los patriotas a la Argentina, el coronel Mariano Osorio asumió el poder (1814-1815). En el lado realista habían combatido los militares Gaínza, Elorriaga y Maroto. El corto gobierno de Osorio fue relativamente benévolo, procurando atenuar el rigor de las órdenes impartidas por el virrey Abascal. Sin embargo, fueron confinados a la isla de Juan Fernández personas respetables como Ignacio de la Carrera, Agustín Eyzaguirre, Juan Egaña, Joaquín Larráin, Mariano Egaña y Diego Larráin. Para solicitar la permanencia de Osorio como gobernador y pedir una amnistía general, embarcaron para España, en marzo de 1815, los realistas Luis Urréjola y Juan Manuel Elizalde. Pero a Osorio le sucedió como gobernador Francisco Marcó del Pont, que ya estaba nombrado cuando éstos llegaron a Madrid. Consiguieron la real cédula de indulto, de febrero de 1816, que fue aplicada a medias. Urréjola y Elizalde no pudieron regresar a Chile, acabando sus días en Filipinas. Los "duros" del régimen de Osorio, Elorriaga y San Bruno, principalmente, propugnaban la represión que culminaría con Marcó del Pont. El capitán San Bruno y sus hombres asesinaron en la cárcel de Santiago a dos presos políticos.

La llegada del mayor Luis Urréjola, cortó la incipiente matanza. Durante el gobierno de Marcó del Pont el guerrillero Manuel Rodríguez Erdoiza, con sus montoneros, contribuyó a crear el ambiente popular de apoyo a la independencia. La batalla de Chacabuco dio libertad a Chile el día 12 de febrero de 1817. Por el lado realista mandaba las tropas el general Maroto, ayudado por Elorriaga, que murió en la batalla, San Bruno y los refuerzos que había enviado el virrey Abascal. El ejército libertador, comandado por el general San Martín y Bernardo O'Higgins, fue ayudado eficazmente por el comandante Mariano Necochea, los capitanes Zapiola, José Félix Aldao, José Santos Mardones y el informador Julio Estay. Al llegar a Santiago los jefes vencedores, San Martín se hospedó en casa de Francisco Ruiz Tagle y O'Higgins en la de Nicolás de Chopitea. Los realistas se llevaron el haber público. Según el contador interino de la tesorería, José Ignacio Arangua, se cargaron 125.000 pesos en oro de la Casa de la Moneda, 22.000 de la tesorería y 12 barras de plata. El oficial primero de la Moneda, Benito de Azpeitúa, dijo que lo entregado a Arangua ascendió a 190.000 pesos, quedando abandonadas barras de plata por valor de 60.000 pesos. A raíz de una escaramuza en el camino, el tesoro no llegó a Valparaíso. Maroto, después de la guerra carlista, volvió a Chile. Entonces surgió la leyenda del "tesoro de Maroto". El pueblo chileno creyó que este general murciano regresaba a buscar el tesoro enterrado en algún lugar entre Santiago y Valparaíso. Pero este misterio no está aún resuelto.