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CASTELLÓN

Hallamos dos fortalezas de igual título en tierras navarras. Una, próxima a Fitero, en el paraje que había ocupado el monasterio de Niencebas, trasladado a otro punto no muy lejano, edificio que por su solidez llegó a adquirir carácter defensivo, y que pudo tal vez habilitarse como castillo en aquella comarca fronteriza, del cual monasterio ni castillo, no subsisten vestigios a la vista, ni hallo precedente histórico alguno. Y la otra, es la que existió próxima a Sangüesa, en Rocaforte (Sangüesa la vieilla), que sufrió la traslación parcial del vecindario a la Sangüesa actual, es decir, de la orilla derecha a la izquierda del caudaloso río Aragón. En el mismo puente de Sangüesa, recientemente reformado, hubo sillares con inscripciones romanas, procedentes del castillo de Rocaforte, como también de la misma procedencia son otras lápidas obrantes en el pequeño museo formado en la casa nativa de San Francisco Xabier. Este otro Castellón debió quedar embebido por la fortificación murada aún en pie en la ciudad de Sangüesa, creada en 1122 y favorecida por el Batallador con la confirmación del fuero que tenía la Sangüesa antigua. Ya en el fuero de 1122, se habla de nostro palacio, incluido dentro de la población murada; señala a Fortuño Garcéis -la familia noble citada en Araciel y Burgui como leales distinguidos y a García Lópiz, con valiosas concesiones y mercedes; y encontramos como gobernador en Sangüesa a Enecio Galindiz, a Fortún Garcéis en Nájera, a Lope Garcéis en Estella, a Gimeno Gaizco en Tarazona, a Lope Joannes en Arnedo, a Joanne Díaz en Arguedas, y a Ato Fortunio en Falces. Léase a estos gobernadores, como alcaides de los castillos respectivos, como hemos advertido en el capítulo preliminar de estos apuntes. El Rocaforte antes citado fue fundado en 1171 por el rey D. Sancho el Sabio y como elemento defensivo se erigió años después una torreta de escasa importancia, de la cual no queda memoria ni vestigio y a la que ni aludimos en esta ocasión, por falta de antecedentes. Concedió este monarca, a los pobladores que hacía poblar en el Puyo de Castellón de Sangüesa, el fuero de Jaca que tenían los francos del burgo de Sangüesa, les señaló término, y les dio exención de peaje y facultad de pacer sus ganados por todo el reino, excepto en los vedados de los caballos. Estos fueros son los primeros que, según Moret, se encuentran escritos en el idioma castellano de aquél tiempo. Esta población (decía el rey) fago á pro, é salvamiento de mio regno, en el Puyo de Castillon sobre Sangüesa, é del Puyo é de los otros logares que lis ey dado por términos. E dó, á mios pobladores de Castillon, franqueza que qoal se quisiere mercadería, trayan en todo mi regno, non den peage ni en tierra ni en mar. E dolis franqueza que lures ganados pascan é vayan por todo mi regno, foras en los vedados de los caballos. Como hecho más reciente anotamos que este poblado, íntegro, con su castillo, fueron vendidos a D. Sancho el Fuerte en el año 1224 por Pero Semeniz y su esposa D.ª Toda, que en los registros De Retinentia Castrorum examinados por Campión, aparece como el más antiguo alcaide de Castellón. D. Juan Martínez de Uriz figura a fines del s. XIII con retribución de 25 libras anuales y en sucesivos apuntes se encuentran los siguientes: año 1327, D. Pierres Barón de Artieda; 1336, D. Paulo de Echabena, más tarde Merino mayor de Sangüesa, Martín Enríquiz, al que relevó Ojer de Agramonte, en el año 1348 hasta 1372; 1427, D. Johan Martínez de Artieda, que luego fue Merino mayor de Tudela en 1446 y por fin en 1436; D. Gil Martín de Artieda. Con antelación a los citados ya en 1294, gobernó este castillo Paulo Bechabena, como distinguido y servicial adicto a los reyes D. Felipe I y su esposa, D.ª Juana. Del inventario de fecha 2 de abril de 1329, la partida n.° 567 relativa a este castillo, dice así: «Item una carta en pergamino como don Pere Guillem de Casteyllon et su muyller dona Toda perez, fija de otro don Pere guillen de Casteyllon et de dona Gracia, vendieron et dieron lur bylla et castieyllo que ha nombre Casteyllo, a don Sancho Rey de Navarra por X sueldos de sanchetes. Testimonias son daquesto Pedro xpoual (Cristóbal), Miguet baldouin, Domingo de Pomplona et Guillem Escribano, e preste, et Guillem baldouin facta carta mense janario». In Era m. cc. lx. ij. (Año 1224). Finalmente aparece acordado en el tratado de paz y concordia ultimado en Toledo a 12 de septiembre de 1436 entre D. Juan II de Castilla y su homónimo de Aragón y Nabarra que este castillo sea restituido a Nabarra, como también los de Laguardia, Araciel, Asa, Burador, Turrungen, Gorriti, Tholtonio, Toro y los términos de Sartaguda. (Arigita, p. 474). -I. Alt.