Politikariak eta Kargu publikoak

Barrera Garisuain, Fulgencio

Abogado y jurista nacido en Tudela (Navarra) el año 1804. Estudió Derecho en la Universidad de Zaragoza. En 1826 se incorporó al colegio de Pamplona y a los Reales Consejos. En 1828 fue nombrado asesor del Ayuntamiento de Tudela.

Fue elegido diputado por Tudela para las últimas Cortes de Navarra, en 1828-1829, y miembro de la Diputación de Navarra.

Se posicionó contra Mina en 1830 pero en 1833 se declaró isabelino y firmó una proclama anticarlista de la Diputación, en 1834, por la que fue condenado a muerte por Zumalacarregui.

De 1834 a 1837 fue oidor del Consejo Real de Navarra, destituido en 1837 acusado de realista, y repuesto aunque con destino en la Audiencia de Burgos (5 de noviembre de 1837), pasando, luego a la de Zaragoza. Fue elegido diputado por Navarra en 1839, pero su acta resultó anulada

En 1840, tras la I guerra carlista, fue miembro de la Comisión de Fueros. De él habla en estos términos D. José María Iribarren:

"Fue uno de los cuatro comisionados que firmaron la ley de modificación de fueros de 1841, cuyo art. 5.° obligaba a Navarra a contribuir, como el resto de la nación, a las quintas y reemplazos del Ejército. No obstante haber sido esta ley Paccionada, muy favorable a Navarra, dadas las circunstancias en que se firmó, el pueblo consideró traidores a los firmantes. Tan mal ambiente rodeaba a Barrera, que obtuvo el traslado a la Audiencia de Manila".

Abandonó Pamplona con motivo de la sublevación de 1843. Siempre al albur de los altibajos políticos, participó en diversas comisiones de la Diputación de Navarra. En septiembre de 1854 se le repuso en la carrera judicial, siendo jurista en diferentes ciudades españolas. En 1863 obtuvo la Gran Cruz de la real orden de Isabel la Católica. En 1865 pasó al Tribunal Supremo como ministro del mismo hasta su jubilación ese mismo año.

La poca popularidad le acompañó hasta después de su muerte, cuando el pueblo de Tudela se amotinó frente a su casa y se negó a conducir el cadáver al cementerio. Según J. Mª Iribarren

"el pueblo de Tudela se amotinó frente a su casa, llegando a lanzar piedras y cascotes contra la alcoba mortuoria... Nadie quiso conducir el cadáver al cementerio y el Ayuntamiento hubo de encomendar esta labor a cuatro alguaciles que la efectuaron secretamente a horas intempestivas".

  • Mikel Urquijo Goitia en Agirreazkuenaga, Joseba (director): Diccionario biográfico de los parlamentarios de Vasconia (1808-1876), Parlamento Vasco, Vitoria, 1993.