Kontzeptua

Pop-Rock en Euskal Herria

Se ha dado en llamar música en clave de pop o pop-rock a la realizada internacionalmente a partir de los años 1950-60, bajo la influencia principal de los nuevos ritmos anglosajones y de la canción franco-italiana. En Euskal Herria habrían sido sobre todo los intérpretes de la llamada "nueva canción vasca" quienes introdujeron en nuestra cultura popular ese tipo de propuesta musical (más en clave de pop que de rock ), como sucedió con la "nueva canción" catalana, castellana, gallega, etc. La asimilación más genuina del pop-rock en formato de grupo correspondería a la época de los llamados conjuntos musicales, en los años 60. Y el rock más genuino se asentaría en los años 70 derivando, ya en los 80, hacia el punk, el ruidismo y las docenas de variantes que ha conocido y conoce, prácticamente en todo el mundo, la música considerada "joven".

Si en los primeros escarceos del pop vasco fue sobre todo el uso del euskera lo que le confirió un rango de especificidad, de cierta autonomía, la mayor diferencia o personalidad propia la ha conseguido al mestizar los instrumentos eléctricos y electrónicos de fabricar música con apoyos tradicionales euskaldunes (txalaparta), más modernos (trikitixa) y otras variantes similares. Se han solido reconocer también como formas autóctonas el lirismo del cancionero tradicional traspasado a las canciones actuales y, en su extremo opuesto, la radicalidad o al menos dureza, en forma y fondo, de muchos de los grupos rockeros vascos.

De entre los cantantes euskaldunes pioneros, Mikel Laboa (apodado "Azken" en sus inicios), ha citado a históricos como el intérprete argentino Atahualpa Yupanqui o el estadounidense Bob Dylan como dos de sus influencias mayores. Benito Lertxundi ha mentado siempre a Elvis Presley o The Shadows como influencias y grabó en euskera una composición del cantautor pop escocés Donovan. Xabier Lete ha reconocido la influencia en sus canciones de la canción francófona, por ejemplo Georges Brassens. Y Lurdes Iriondo fue repetidamente comparada con Joan Baez.

En la época de los conjuntos musicales los bergaratarras Urrentxindorrak pasaron al euskera la conocida canción pop Anushka o al propio Atahualpa Yupanqui en Gurdi ardatzak. Erlak hizo lo propio con Those Were The Days, de Mary Hopkins, como Bakardadea, y su Kennedy gure laguna zan fue contestado décadas después por el grupo Negu Gorriak. Ameslariak versionaban en euskera a Les Surfs, Nina y Frederick o Los Brincos. Son algunos ejemplos sueltos de la lenta, pero inexorable, influencia del pop-rock internacional en el panorama de la canción vasca y euskaldun contemporáneas que, además de usar indistintamente el euskera y castellano (y más raramente el francés en Iparralde), se pasó con frecuencia al inglés, hábito lingüístico generalizado en la actualidad entre las nuevas generaciones poprockeras.

Esa primera oleada de nueva canción euskaldun la componen entre otros: el gran pionero ipartarra Michel Labèguerie, que grabó por primera vez en 1963; el colectivo Ez Dok Amairu, con algunos nombres ya citados antes y otros como los hermanos Artze, los Irigarai, Julen Lekuona, etc..; Cuarteto Soroa (que tradujo canciones anglosajonas al euskera), Ameslariak, Oskarbi, Bozkari, Naikari, Estibaliz, Maite Idirin (intérprete en sus inicios de canciones de Yupanqui en euskera, traducidas por el rupturista poeta bilbotarra Gabriel Aresti), la ipartarra Estitxu, Amaia Kasasola, Bittor Egurrola, Txomin Bengoa, Antton Valverde y bastantes otros más.