Arrasko. Corresponde este viejo nombre a la placeta del hoy Cuartel de Guardia Civil de la Rochapea (Pamplona). Llamóse este edificio Casa de los pastores por haber vivido en él, cerca de cien años, los encargados de la corraliza municipal sita a espaldas de la casa. Frontero al hoy Cuartel estaba el antiguo Matadero Municipal, actualmente derruido en gran parte y cuyo escudo de la Ciudad luce hoy en el Mesón del Caballo Blanco. A partir de 1861 figuró en la corraliza la fábrica del gas, que vino funcionando durante más de un cuarto de siglo alimentando, además de los faroles del público alumbrado, -aquellos faroles en forma de urna-, alguno que otro mechero de las gentes acomodadas. La vieja corraliza vuelve todos los años a su antiguo destino al acubilar el bravo ganado de las corridas y encierros sanfermineros. Pero la plazuela del Arrasco sigue casi igual, con una parte de su rústico empedrado del que nos habla su antiguo nombre, nombre parlante, a lo heráldico, que aún parece decir: «Campo jaquelado de guijos». Este complejo, como hoy diríamos, -plaza, puente y río- sugirió un ambicioso proyecto de repristinación que hubiera tornado a su natural ser el único barrio hortelano y rural que nos va quedando. Duerme hoy el empeño en el desván de los proyectos olvidados, mientras la plaza, el puente y el río hacen tertulia con el frontero barrio de Curtidores. Ref. Elías Martínez de Lecea.
