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ARENAL

Campo extramuros de la ciudad de Pamplona ante la desaparecida puerta de San Llorente o San Lorenzo, conocido también desde el s. XIII cuando menos, con el actual nombre de Taconera. Alfonso el Batallador otorgó a los vecinos del Burgo de San Cermín, entre otros ventajosos privilegios, el de celebrar mercado en estos términos, no obstante lo cual mandaron construir, a finales del XIII, un pequeño barrio sobre la actual plazuela de la Virgen de la O y el solar de los Carmelitas Descalzos, parte integrante del gran campo del Arenal, frente a los muros del privilegiado Burgo. Formado en su mayoría por labradores este barrio se denominó Pobla Nova del Mercat, enunciado así, en provenzal, de acuerdo con el idioma hablado por sus fundadores. Andando el tiempo, precisamente en la víspera de Santiago de 1512, acamparían en el Arenal las tropas del duque de Alba, intimando y obteniendo al día siguiente la rendición de Pamplona en nombre de Fernando el Católico, bajo cuya corona quedó el Reino de Navarra, sin perjuicio de sus propias prerrogativas, fueros, leyes, usos y costumbres. A los pocos años hubieron de ser demolidos, de orden superior, los antiguos conventos de La Merced y San Francisco, que se alzaban en este término, siendo reedificados intramuros de la Plaza, y quedando a finales del XVI aprisionado también el propio campo del Arenal o Taconera por las murallas que en aquel entonces se construían apartadas del caserío, hacia las obras de la nueva Ciudadela. Un devoto pamplonés mandó erigir en estos términos una artística cruz, parte quizá de un calvario que desde los campos fronteros a San Nicolás, llegaba a través de un gran rodeo hasta las inmediaciones de San Lorenzo. La cruz ostentaba -y ostenta- una inscripción, difícil de leer hoy día, que textualmente dice: "Esta obra fizo facer Martín de Espinal, carnicero vecino de esta Ciudad de Pamplona, a honor y reverencia de Dios y de su santa Pasión y remisión de sus pecados, a doce de abril de mil quinientos veinte años". Al igual que la del Mentidero, fue trasladada esta cruz al cementerio dos días después de aquélla -el 27 de abril de 1842-, donde permaneció gracias a Dios intacta hasta 1946 en que volvió a su primitivo emplazamiento. Ref. Elías Martínez de Lecea