Écrivains

Zaitegi Plazaola, Iokin (version de 2003)

Artzai, Udalaizpe, U. Literato guipuzcoano nacido en Arrasate-Mondragón el 16 de julio de 1906. Efectuó sus estudios sacerdotales en Durango (Bizk. 1920-1921), U. Pontificia de Comillas, Oña, Loiola y Marneffe (Bélgica). La orden lo destinó a ejercer la docencia a Mérida (Venezuela) cuando ya se hallaba interesado en el renacimiento cultural euskerista de finales de los años 20. El 10 de junio de 1934 obtuvo el primer premio en el V Día de la Poesía Vasca celebrado en Zarautz con Tori nire edontzia (Toma mi vaso). Al año siguiente es ordenado en Bélgica y enviado a El Salvador como profesor de la Universidad centroamericana de la Compañía de Jesús. Ejerce allí durante siete años, pendiente de los acontecimientos que se desarrollaban en Europa y preparando la traducción de los "Hechos de los Apóstoles" al euskera. Es ya dueño de una vasta cultura en lenguas clásicas y modernas. Sus manifiestas dificultades con la cópula jesuítica y su fidelidad al nacionalismo vasco le movieron a trasladarse a Guatemala y romper con la CJ en junio de 1944, poniéndose a las órdenes de Monseñor Arellano como sacerdote secular. Allí ejerció la docencia del griego en la Universidad de San Carlos, en el Instituto de América de la capital y en una escuela de segunda enseñanza. En 1945 publicó la traducción Ebangeline de Longfellow (Guatemala) y, al año siguiente, en viaje en México, su primer libro de poemas, Goldaketan (Arando), y la traducción de "Antígona", "Edipo Rey" y varias obras de Sófocles. En 1950 crea y dirige en Guatemala la revista literaria euskérica "Euzko-Gogoa" que, dada la oprimida situación del euskera en Euskal Herria y sus estrecheces económicas, se convierte en punto de referencia para las viejas y nuevas generaciones de literatos en lengua vasca (Mirande, Aresti, Urrutia, Urriolabeitia, Orixe, Etxaniz, Juan San Martín, etc.). También desde el punto de vista ideológico, ya que Zaitegui dirige con mano liberal la misma. Sus primeras ediciones fueron humildes copias mimeografiadas, hasta su traslado a Biarritz (1956) en que adoptó el tamaño de bolsillo y pasaba, de contrabando, la frontera. Allí residió hasta 1959 en que vuelve a América. Participó en el I Congreso Mundial Vasco. Había fundado en la capital guatemalteca el liceo Landibar y la residencia Santa Mónica, donde luego se afincó Eusko Etxea. Era, desde 1950, miembro de Euskaltzaindia. Es en Zarautz (Icharopena, 1954) donde se publica Bidalien Egiñak ("Hechos de...") con prólogo de Orixe. En Donostia (1962) Platon'eneko Atarian ("Diálogos" de Platón") y en Guatemala Berriz ere goldaketan ("Otra vez arando"). Al año siguiente da a la imprenta en la revista "Egan" la "Medea" de Eurípides. Y, a continuación, una larga serie de obras de Platón que van apareciendo desde 1975 a 1989. Ello no impidió que misionara con los indios de San Martín de Jilotepeque. Al clarear la situación de su país vuelve, en 1972 a Arrasate. Vivió, al final de sus días, en una residencia de Oñati. En 1976 Arrasate lo declaró hijo predilecto y al año siguiente fue nombrado académico de honor de Euskaltzaindia. Murió el 17 de agosto de 1979 en San Sebastián.

Ainhoa AROZAMENA AYALA

Juicios. Sobre la calidad de su uso literario del euskera interesan los juicios, por ej., de Orixe y de Koldo Mitxelena, que reproducimos. Orixe: "He comenzado a leer Evangelina, por no saber qué era, porque no sé el inglés, y porque no lo he leído en otro idioma. A decir verdad, no he podido pasar de la página 14. Ciertamente tiene bastante de eso que llaman despectivamente literatura. En cambio la versión es la más dura que has hecho. Sófocles. Esto es otra cosa. Empezaré de lo más difícil para adelante. He leído con harta dificultad Electra, pero en su totalidad. Cuando la frase es larga (está) más duro, cuando es corta más agradable... La verdad, podías haberlo hecho más agradable como en Antígona o como en los artículos, sin amontonar tanta palabra difícil un tanto próximas una de otra, cuando la versión es por sí difícil. De ahí proviene tu mayor dureza. Edipo Rey. Previamente estarían bien algunas observaciones para la claridad, como suelen hacerlo también en las versiones erdéricas. Por lo demás, está más fácil que en griego al menos para nosotros, descartando a algún gran crítico. Tiene algunas pocas páginas, una la 91, que he leído penosamente; está claro para el instruido en euskera. Edipo en Colona. Lo he leído más fácilmente. ¿Por qué no hacer también tú para la mayoría? Antígona. A mi parecer, quien ha procurado aprender euskera en estos veinte años puede leerlo fácilmente. Al pie de algunas páginas he puesto esto: ¡Muy bien! (168). ¡Muy bien! (162). ¡Muy bien! (163). Esos ociosos charlatanes deben tomarte a ti por modelo. Tres libros en el extranjero y una revista así, toda en euskera y en un euskera fácil... A ti y a esos escritores aún desconocidos que trabajan en torno tuyo, os dirigiré cordialmente un grito: "¡Arriba, jóvenes!". Mitxelena: "La expresión de Zaitegui tiene siempre cierto deje de dureza, la correosidad que es hija de la sólida densidad. Anda trasegando el vino nuevo en odres viejos, en el odre de los viejos modelos de poesía que aprendió a amar de joven. Nos tradujo una vez a Horacio tan exacta como ásperamente y permanece en dicha precisión áspera, tejiendo versos cada vez más rotundos. No hablo por desdén; esa precisión áspera vale por lo menos tanto como la blanda facilidad de muchos... Estos poemas de Zaitegui, tanto los traducidos como los propios, muestran dondequiera la plenitud de la forma. Su belleza no es superficial: lleva sobre la carne desnuda una cobertura neta, carente de todo adorno llamativo. Es necesario un lector reflexivo para conocer y gustar la propiedad de esa doble desnudez".