Vallées

Salazar

Valle de la provincia de Navarra. Está situado en la parte noreste de la provincia, en una zona muy agrestre.

Al norte lo limita la provincia de Zuberoa; al este, el valle del Ronkal; al sur, el almiradío de Navascués y el valle de Urraul Alto; y al oeste, el valle de Aézkoa y el de Urrául Alto. Esta entidad histórico-administrativa coincide con un verdadero valle natural o geográfico.

El río Salazar, de aguas rápidas, recibe en su cabecera las aguas del río Anduña y del Zatoya. En su recorrido por el valle, en dirección de norte a sur, recogerá las aguas de otros afluentes, como el barranco de Igal y el Jaurneta. El valle Salazar no es tan cerrado como el que forma el río Ezka en el valle del Ronkal. En su parte norte se alza la Sierra de Abodi (Abodi, 1.520 m.; Goñiburu, 1.464 m.). Algunas alturas importantes del valle son el pico de Ori, (2.018 m.), Vileta (1.408 m.), Monterria (1.237 m.), Lizarraga (1.204 m.), Askomurrua (1.026 m.), Remendia (1.381 m.) y Alburua (1.030 m.). La mayor parte de los núcleos de población se sitúan en las márgenes del río Salazar o de alguno de sus afluentes. Ochagavía, la localidad más poblada del valle, se halla a los 2° 35' 53" y 42° 54' 30" (M. M.).

El valle comprende los siguientes núcleos:

  1. Izalzu
  2. Ochagavía
  3. Ezcároz
  4. Jaurrieta
  5. Oronz
  6. Esparza
  7. Ibilcieta
  8. Sarriés
  9. Igal
  10. Ripalda
  11. Güesa
  12. Izal
  13. Gallués
  14. Iciz
  15. Uscarrés

Van los pueblos del valle alineados del sur al norte, de modo parecido a como los encontramos en el Ronkal. Comienza el valle un poco más a septentrión, porque sobre el río y con la sierra de Illón al sur queda el almiradío de Navascués, que no pertenece a él: país seco, paralelo al término de Burgui, del que le separa un puerto impresionante, unas alturas de mucho significado en la vieja trashumancia, porque por ellas se iba hacia el sur, rumbo a Leire. Los primeros pueblos de Salazar son pequeños, diseminados, y recuerdan por su aspecto a los de los valles de la Navarra media. El río aparece también, como de menor importancia que el Ezka. Hasta Güesa puede decirse que el paisaje es igual y más abierto que el de Ronkal y con pueblos separados del curso fluvial. Después Sarriés, Espatza y Oronz, presentan una fisionomía más de alta montaña, con casas con tejados más empinados y vegetación acaso más numerosa. Los pueblos más septentrionales, Escároz, Ochagavía e Izalzu aún dan una impresión más pronunciada de pueblos de montaña. Así como el Ezka se considera que empieza en Isaba, por la confluencia de varias corrientes, el Salazar se reputa que arranca de Ochagavía, por la confluencia del Anduña por el este y el Zatoya por el oeste.

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A primera vista, señala Caro Baroja, el nombre de Salazar parece un compuesto de "sala", que tiene los significados de cortijo, casa o palacio, y "zar" = "viejo". "Salaberry" o "Salaverria" darían la forma contraria, es decir "cortijo nuevo". Es muy probable que en apellidos provenientes de varias partes de territorio vasco, "Salazar" se deba descomponer así. Pero, en este caso, resulta que las grafías antiguas señalan otros orígenes, con rara unanimidad, y parecen autorizar la idea de que es un compuesto de "sarats" = sauce, árbol que da bastantes nombres de lugar en Navarra, tales como "Sarasa", "Sarasate", etc. El texto más antiguo que se refiere a este país podría ser (no es seguro) la célebre carta de San Eulogio, que se fecha por el año de 840 de J. C., y donde hay mención de un "Odoarium Serasiensis monasterii Abbatem" al lado de otros de "Igal" y "Urdaspal" o "Hurdaspal". Idoate registra las grafías "Sarassaz" y "Sarassazo" comentando este texto y en 981 recuerda una referencia al monasterio de Isusa en "Saraso". Al Val de "Sarrazazu" alude -según el mismo- otro de 1040. Moret creía que el río había dado nombre al valle. Pero, en realidad, la "saceda" o "sauceda" que hubiera en sus orillas, parece ser que es la que ha dado el nombre a los dos: valle y río. (Ref. Julio Caro Baroja: Etnografía Histórica de Navarra, I).

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Dentro de la denominada zona alpina, la mayor parte del terreno pertenece al Cretáceo y algunas porciones al Eoceno. Los terrenos se formaron en la era Secundaria (terrenos cretáceos) y en la era Terciaria (terrenos eocenos). El valle se halla enclavado sobre el Eoceno, salvo su cabecera que es cretácea. La composición de estas tierras es variada, pues mientras el Cretáceo subyaciente, de dura consistencia, deja predominar las arcillas, en otros se unen éstas a la cresta que los modifica, caso frecuente en el Eoceno.

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Valle de Salazar. Población de Hecho 1786-1940
Año1786186019001910192019301940
Escaroz534456403401410444467
Esparza373348293301295287256
Gallués422424424437396380330
-Gallués37-3539323419
-Iziz84-10182868262
-Izal161-168177145109118
-Uscarrés140-120139133155131
Güesa227249237211223256268
-Güesa100-10788108127115
-Igal127-11510397112143
-Ripalda--1520181710
Izalzu226172178180180193161
Jaurrieta565519479511508448511
Ochagavía1171122510971077108311441081
Oronz15912511092103117116
Sarries204-173156169174170
-Ibilcieta97-8677921990
-Sarries107-8779778580

Valle de Salazar. Población de Hecho 1950-1991
Año195019601970198119861991
Escaroz522522465416356305
Esparza279296233157157127
Gallués325234160115135131
-Gallués272520111415
-Iziz564626283732
-Izal1188368535349
-Uscarrés1248046233135
Güesa24322113810610689
-Güesa11510164484742
-Igal12111266545140
-Ripalda788487
Izalzu16715596433840
Jaurrieta601543465349333249
Ochagavía1160971839577613591
Oronz12310875675052
Sarries1711681321041-
-Ibilcieta917464464848
-Sarries8094685858

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Castellano y euskera. A este último Louis-Lucien Bonaparte lo clasificó, en 1868, en el dialecto bajo-navarro oriental y, dentro del mismo, en el subdialecto salacenco y variedad de Salazar. Acerca de esta clasificación ha habido diversas propuestas de correcciones (Pedro de Yrizar: "Los dialectos y variedades de lengua vasca", sep. Boletín de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País, 1973, pp. 68-72). En el primer tercio del s. XIX Añibarro lo incluye, a efectos de predicación, en una lista de localidades cerradamente vascoparlantes (Varios: Geografía Histórica de la Lengua Vasca, Auñam., 1960, t. I, pp. 44-60). Ya Bonaparte, en 1872, decía que los hombres hablaban entre sí tanto el vascuence como el castellano. En su delimitación de 1935 Irigaray certifica que las personas jóvenes no lo hablan, si bien hay algún pueblo de máxima intensidad como Esparza de Salazar (Varios: op. cit., p. 101). En 1970, el número de vascófonos ascendía a 327 personas (Pedro de Yrizar: op. cit., p. 62). Vivían en Jaurrieta, Izalzu, Ochagavía, Escároz, Oronz y Esparza.

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  • Río fronterizo

El curso de las aguas del río Salazar viene a ser uno de los puntos de referencia que se mencionan en la fijación de términos del reino de Aragón que, según relata la Crónica de San Juan de la Peña, hizo el rey aragonés Ramiro el Monje antes de que lo legara a su yerno Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona. Según precisa la referida Crónica, las fronteras entre el reino navarro y el aragonés discurrían, entre otros puntos, desde Santa Engracia de Portu hasta Bigüezal con todo el Ronkal, y desde Bigüezal según corrían las aguas del río Salazar y desembocaban en el río Irati, etc. (cfr. Crónica de San Juan de la Peña. Versión latina e índices preparados por Antonio Ubieto Arteta, Valencia 1961, p. 97). En el original, según esta versión, viene a escribirse Sarraz.

  • Noticias medievales

Según Yanguas, sus habitantes se hacían la guerra con los de Aézcoa en tiempo del rey Teobaldo I, y ocurrieron muchos robos y muertes a título de prendas y represalias. El rey mandó que cesasen en sus querellas; que cuando tuviesen queja unos de otros, acudiesen ante el baile y alcalde del rey, quienes, con buenos hombres de la tierra, les hiciesen derecho; que si no quedaban satisfechos reclamasen al rey, pero sin tomarse la justicia por su mano; y que si alguno contraviniere lo entregasen al mismo rey bajo la pena de 500 bueyes, que la pagarían los infanzones y labradores de la tierra de donde fuese el agresor. Esta guerra tuvo su origen entre las Abaurreas, pueblos de Aézcoa, y los de Salazar acerca del disfrute del término llamado Zazaoz. No habiendo bastado la providencia dada por el rey Teobaldo para la paz, privó a las dos partes contendientes de dicho término y fundó en él un pueblo llamado Castielnuevo o Castelnovo, en 1237. El mismo rey libertó al valle de Salazar de la pena de los homicidios que acaeciesen por ocasión de caer árbol o peña, o por bestia fiera o mansa. En 1308 el rey Luis Hutín libertó para siempre a los del valle de Salazar de las cuatro cenas que le daban anualmente, reduciéndolas a 80 libras de torneses chicos. Según el apeo de 1366 el valle tiene 185 fuegos distribuidos del siguiente modo:

FuegosHidalgosLabradores
Ochagavía46937
Ezcaroz20416
Jaurrieta23518
Oronz1129
Esparza15510
Ibilcieta817
Sarriés8-8
Ripalda11-
Güesa725
Igal14113
Izal12111
Iciz725
Gallués3-3
Uscarrés927
Canales11-
SUMA18536149

El valle tenía en 1466 quince villas como hoy; las pechas del rey fueron donadas en este tiempo, por la princesa Leonor, a Carlos de Artieda y a sus hijos, pero tres años después la misma princesa, con anuencia de Artieda y en consideración a los servicios hechos por el valle, le libertó a perpetuo de toda pecha, así en dinero como en trigo y avena, censos sobre las ferrerías y casa, cenas y lo que pagaba por el término llamado Jabros y por sus roturas. En 1504 los reyes Juan de Labrit y Doña Catalina confirmaron al valle de Salazar el privilegio anterior que tenía para el goce de la Bardena y se le había perdido. Los hidalgos de privilegio de Salazar tenían diferente escudo de armas que los hidalgos de origen para que fuesen conocidos. Ref. José Yangüas y Miranda.

  • Invasión castellana e intentos de conquista

A mediados de agosto de 1512, teniendo lugar la conquista de Navarra por los ejércitos de Fernando el Católico y habiéndose ya sometido casi toda Navarra, el valle de Salazar junto con otras plazas navarras todavía resistía. Hasta que en el mismo agosto tuvo también que someterse ante la superioridad del ejército castellano del Duque de Alba. Durante el intento de reconquista del reino, un cuerpo de ejército francés al mando de Juan de Albret, toma el valle de Salazar. El 18 de marzo de 1516 el mariscal de Navarra Don Pedro al mando de 1.200 hombres entra en el Ronkal, intentando reconquistar la Alta Navarra. Pero desertaron la mitad de sus hombres. Sin embargo, se repuso en parte, pues los roncaleses le ofrecieron 200 hombres, de los que 120 iban comandados por su capitán Pedro Sánchez. Los valles vecinos de Salazar y Aézcoa le habían prometido 300 hombres, pero no le enviaron ninguna fuerza; al contrario, al saber que el coronel Villalba estaba en Roncesvalles, enviaron sus contingentes de tropas al caudillo castellano.

  • Causas por brujería en el siglo XVI

En el año 1525 se formó causa contra varios habitantes de Ronkal, Salazar, Aézcoa y Aoiz, acusados de brujerías; y fueron ajusticiados y confiscados sus bienes. Pedro Balanza, oidor del Consejo de Navarra, pasó en comisión a los pueblos donde existían los supuestos brujos, con facultad de recibir información sumaria remitiendo los autos al Consejo para su determinación. Este oidor administró los bienes confiscados a los brujos y brujas sentenciados, y habiendo muerto sin aclarar la cuenta de su administración, se hizo cargo a sus herederos y se siguió causa acerca de ello, de la cual aparece que Balanza fue a la comisión llevando entre su comitiva un capellán, dos borreros (verdugos), y dos mozas brujas que conocían a las otras brujas. Llevó también 70 pares de grillos, 30 pares de esposas y 40 argollas.

En 1527 el inquisidor Avellaneda realizó una investigación de brujería en la montaña navarra, ayudado por dos niñas de nueve y once años, que decían poder conocer a las personas que eran brujas por una señal que tenían en el ojo izquierdo. Halló en el valle de Salazar una gran junta de brujos, que se reunían en el Soto de Tarragona, con más de cien asistentes, de los que hizo justicia a más de ochenta. Una de ellas "en presencia de todos se untó con un ungüento ponzoñoso -capaz de matar a un hombre- y llegó a la ventana, que es alta y el suelo de abajo una gran peña donde un gato se hiciera pedazos, y hizo invocación al demonio. El cual vino como acostumbraba y la tomó y la bajó en el aire".

El valle se vio también envuelto en un proceso de brujería en el año 1539. El jurista enviado por los tribunales fue el joven comisario Camús. Entre los acusados se encontraba el propio alcalde del valle, Lope de Esparza, junto con cuatro brujas de Ochagavía y otras de Esparza, Izalzu, Ezcároz y Jaurrieta. La réplica de Lope de Esparza a los fantásticos hechos que se le atribuían constituye un modelo de sentido común a la vez que una sentida profesión de fe. El Consejo Real dictaminó contra estos supuestos brujos una sentencia de varios meses de destierro. Debido a la pertinancia de estos supuestos brujos el Santo Oficio destinó funcionarios suyos para que residieran permanentemente en el valle, estableciéndose en Ochagavía durante los siglos XVI y XVII. Transcurrido el período de mayor agudeza de las persecuciones brujeriles, su misión consistió en informar sobre la gente foránea que pasaba por el valle, sobre todo de la que procedía del reino de Francia.

  • Despoblado de Canales

En el año 1534 contaba con el despoblado de Canales (aparece en algunos documentos con el nombre de Garrares y Gavares), que lindaba con Uscarrés, Gallués, Cerréncano y Ustés. Hubo pleito relacionado con la compra de los de Uscarrés a Enecot de Guesalegui. En el año 1800 cobraban los diezmos de este despoblado el abad de la zona y el de Uscarrés, (Ref. Idoate Príncipe de Viana n.° 108109, p. 311, 331).

  • Siglo XVII

Según refiere Idoate en Rincones... [t. II, págs. 465-468] el valle de Salazar y otras villas de la Montaña navarra solicitan repetidamente a partir del año 1652, que se les exonerase de los gastos de alojamiento y "utensilios", que producían los puestos permanentes de tropas. Aducían los montañeses que bastante servían al rey estando siempre dispuestos y obligados a salir los primeros contra el enemigo en caso de invasión. Las Cortes, apoyando a los pueblos, presentaron esta demanda al rey, quien no la tomó en consideración, pero ordenó que los pueblos pagasen directamente a los soldados en especies y no en dinero. Sin embargo, no se puso en práctica esta medida.

  • Guerra de la Convención

En el mes de marzo de 1793 la Convención francesa declaró la guerra a España. Hacia el mes de junio del mismo año comenzaron las escaramuzas en el valle de Salazar, según refiere Idoate en Rincones... [t. I, pág. 135-140]. El alcalde del valle, Vicente Adot, había propuesto el alistamiento de 300 hombres, pero no se puso en práctica este plan por las dificultades de suministro y sustento que presentaba; por lo que se limitaron a guardar los puestos fronterizos. La madrugada del 26 de junio se apreció la presencia de fuerzas francesas en la zona de Ori y rápidamente se aprestaron a la defensa, trasladándose al lugar del peligro 180 hombres de Ochagavía, Izalzu y Ezcároz. A las tres de la madrugada atacaron los franceses, pero los salacencos no sólo rechazaron el ataque, sino que hicieron huir al enemigo y lo persiguieron hasta Erroimendi, en medio de una tempestad de nieve. Al día siguiente se congregó a toda la gente disponible en el valle, reuniéndose hasta 450 hombres. Provocaron a los franceses, pero éstos no replicaron. Además llegaron tres compañías de milicianos, procedentes del Ronkal, por lo que los salacencos se retiraron a sus pueblos, dejando 24 paisanos para reforzar a la tropa. Durante los días siguientes se hicieron fortificaciones y barracones para los soldados.

En octubre del mismo año los franceses atacaron de nuevo por el valle del Ronkal, siendo rechazados por los roncaleses. El 11 de octubre los franceses saquearon la venta y ermita de Arrako, llevándose en su retirada la corona de la Virgen, el cáliz y la patena, además de mil cabezas de ganado. El 16 de octubre de 1794 atacaron los franceses, en número de unos 300, por la parte de Uztarroz, siendo rechazados a las tres horas de combate. El coronel Cagigal, del Regimiento de Valladolid, se encargó de la organización de la defensa en Ochagavía. El mismo día 16 volvió a atacar el enemigo con grandes contingentes de tropas y en ese momento el coronel Cagigal abandonó el valle de Salazar, diciendo que se iba a Villanueva de Aezcoa, dejando el valle totalmente desamparado. A media tarde los franceses entraron en Ochagavía e Izalzu. Los paisanos se reunieron en Ezcároz, defendiéndose como podían y retirándose luego a Oronz. Aquí pasaron una noche dispuestos a morir, pero al amanecer constataron que el enemigo se había replegado a Ochagavía. Los 500 paisanos del valle lucharon contra un ejército de 7.000 enemigos, que tenían otros 3 o 4.000 más a retaguardia. Los franceses tuvieron 30 muertos y 10 prisioneros, mientras que por la parte de los salacencos murieron 17 y 8 fueron gravemente heridos. Finalmente los franceses se retiraron, dejando la comarca totalmente asolada, mientras que llegaban 1.000 hombres en ayuda del valle.

  • Siglo XIX

Según refiere Idoate (Rincones..., t. II, págs. 441-443), los habitantes del valle de Salazar, elevaron en el año 1814 un memorial a la Diputación, solicitando la admisión de vinos de Aragón en el reino de Navarra. Alegaban los salacencos que el vino de Navarra les resultaba más caro que el de Aragón. Por otra parte, como es natural, la Diputación tenía interés en proteger las zonas vitícolas del reino, por lo que se negó rotundamente a la petición de los salacencos. El valle elevó en enero de 1829 un memorial a las Cortes, solicitando que se le permitiera celebrar una feria anual en Ochagavía. Alegaban que ya antiguamente tenía lugar una en el valle, pero que cesó a causa de efectuarse en un despoblado y debido también a las guerras. Proponían para hacer la nueva feria los días 12, 13 y 14 de septiembre, solicitando también dos mercados mensuales. Como prueba de la existencia de la feria en tiempos pretéritos, presentaron las licencias concedidas al Valle en los años 1738 y 1739. Las Cortes accedieron a la demanda del valle.

Valle del 2.° partido de la merindad de Sangüesa. Se componía de varias villas. Para gobierno del valle el virrey nombraba a propuesta del mismo, a un alcalde. Por su parte, cada villa tenía su alcalde particular. (Ref. Diccionario Geográfico-Histórico de la Real Academia, t. II, p. 281).

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El valle de Salazar está situado en el extremo norte de Navarra, lo cual va a condicionar la ubicación y la fisonomía de los pueblos que lo conforman, que son quince en total: Izalzu, Ochagavía, Ezcároz, Jaurrieta, Oronz, Esparza, Ibilcieta, Sarriés, Igal, Ripalda, Güesa, Izal, Gallués, Iciz y Uscarrés. El valle tiene una disposición alargada, con alturas considerables a ambos lados, por lo que los pueblos se sitúan en la estrecha zona baja, a menudo en las cabeceras de los puentes y en las confluencias del río Salazar con sus afluentes.

Se trata de pueblos de tamaño reducido, entre los que Ochagavía destaca por su población y por su trama urbana, seguido de cerca por Jaurrieta. Su estado de conservación es bueno, a pesar de la despoblación de las últimas décadas, y muestran cascos urbanos con una relativa escasez de elementos antiguos, debido sobre todo a las destrucciones e incendios, bien achacables a su condición fronteriza, como aconteció con la quema de Ochagavía en 1794, o bien casuales, como ocurrió con el incendio de Jaurrieta en 1880.

Se prefiere una disposición abierta del caserío, con casas exentas emplazadas en torno a grandes plazas abiertas, como vemos en Güesa, Izal, Iciz, Gallués y otros, aunque no faltan alineaciones de casas bastante bien conformadas, como vemos en Ezcároz y Oronz, en las que a veces parece haber habido cierta planificación, como se aprecia en Uscarrés, y que incluso parecen buscar un deliberado arracimamiento, como se ve en Jaurrieta, en Esparza, en el barrio Labaria de Ochagavía o en Oronz.

Las casas son de formato mediano, más reducido en los alineamientos urbanos y lógicamente mayor en los núcleos disgregados y de mayor sabor rural. Los tratamientos murales son los habituales en Navarra, con un enlucido que exceptúa zócalos, enmarques de los vanos e intersecciones de los paños. Se han perdido casi por completo los tejados de tablilla de madera, pero su estética perdura hoy en las empinadas cubiertas de teja plana, que a menudo tienen "rellanos", para aligerar la inclinación del caballete y así evitar las avalanchas de nieve sobre la calle. En general predominan las viviendas de los siglos XVIII y XIX, aunque no faltan las de filiación anterior, medieval incluso, como vemos en alguna casa palaciana de Iciz, Izal e Igal, en la casa Senberoiz de Esparza, en Burret de Ochagavía, en Zorrotza de Ezcároz etc. El palacio Urrutia en Ochagavía atestigua la antigua existencia de edificios fuertes en el valle, mientras que el palacio García-Labari de Izal evidencia la presencia de palacios medievales dotados de patio central y torres defensivas, al igual que vemos en otras zonas de Navarra. La presencia de un hórreo en Izal, por otra parte, ejemplifica la pervivencia de este elemento, muy común en la zona pirenaica de Navarra, en el valle de Salazar.

En el capítulo de arquitectura religiosa debemos señalar, en primer lugar, las iglesias de Iciz, Sarriés e Igal, construidas en un románico tardío y muy poco alteradas por reformas posteriores. También es importante la pervivencia del antiguo tipo de templo medieval navarro de transición del románico al gótico, fechable en torno al año 1200. Se caracteriza, como queda señalado en cada uno de los casos, por la planta única, frecuentemente terminada en testero recto, los muros con predominio del macizo y la preponderancia de la bóveda de cañón apuntado, dotada de fajones y con la presencia de la torre apoyando sobre el primer tramo de la nave. Vemos este tipo, aún con reformas y ampliaciones posteriores, en Uscarrés, Gallués, Güesa, Izal, Esparza y Oronz, aunque sin duda el ejemplo más puro, por desgracia en no muy buen estado de conservación, se encuentra en el señorío de Ripalda. También la iglesia de Ochagavía data del entorno del año 1200 pero, muy afectada por ampliaciones y reedificaciones posteriores, es hoy sobre todo una obra tardogótica, ejecutada en el siglo XVI. A este siglo pertenecen también las iglesias de Ezcároz e Izalzu. La iglesia de Ibilcieta, por otra parte, es obra moderna, de hacia 1960.

En lo que al arte mueble se refiere, debemos citar en primer lugar la Virgen con el Niño de Ibilcieta, románica del siglo XII, y la de Sarriés, gótica del XIII. Señalaremos también los Crucificados góticos de Oronz y Sarriés, así como la imagen de la ermita de Nuestra Señora de Muskilda, en Ochagavía, del siglo XIV. En lo que a la retablística se refiere, podemos citar los retablos romanistas de Güesa y Esparza, los de Iciz y Ezcároz, renacentistas, el de Izal, de estilo manierista, y muy especialmente el retablo mayor de Ochagavía, obra de Miguel de Espinal y uno de los mejores ejemplares de toda Navarra. También citaremos el retablo barroco de Oronz, obra de Juan de Echenagusía y ejecutado como el de Igal en el siglo XVII, y ya dentro del siglo XVIII los de Gallués y Uscarrés todavía barrocos, y el de Izalzu, que se expresa ya en lenguaje rococó.

Por último haremos alusión a las tres ermitas más importantes del valle, comenzando por la de Nuestra Señora de Arburua, obra del siglo XVI y sita en posición dominante, cerca de Izal. Las otras dos están localizadas en Ochagavía. La de Nuestra Señora de Muskilda es románica, del siglo XII, aunque ha sufrido reformas profundas, mientras que Nuestra Señora de las Nieves se localiza en Larrainzahar, en la Selva de Irati, y fue reedificada a mediados del siglo XX.

JAS 2011

Cuento popular vasco Ledeako Zubian [En el puente de Ledea]. Resurrección María de Azkue: Euskalerrriaren Yakintza, t. II, n. 80.

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Ihauteriak hulantzen; Gure aur konen dotea. Resurrección María de Azkue: Cancionero Popular Vasco, 846, 166.

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