Municipalités

GABARDERAL

Concejo del municipio de Sangüesa, Navarra, junto a la carretera que va a Cáseda. En 1970 tenía una población de 152 habitantes con 48 viviendas y 24 familias. Es un pueblo construido modernamente en el antiguo poblado del mismo nombre.
Parroquia, arciprestazgo de Aibar, Obispado de Pamplona. La antigua ermita poseía un precioso retablo de finales del siglo XV que se guarda provisionalmente en la iglesia de San Salvador. La Virgen del Camino que allí se veneraba la guardan los PP. Capuchinos. Los montañeros reconstruyeron la ermita. Ref. Jimeno Jurío, J. M.ª: Ermitas de Sangüesa. "Navarra, T. de C. P.", n.° 193.

Urbanismo y construcciones civiles

Este coqueto lugar es en realidad un poblado surgido en los años 50 del siglo XX, de la mano del Instituto Nacional de Colonización, merced a la puesta en marcha de nuevos regadíos tras la construcción del Canal de las Bardenas. Se construyó dentro del término de Sangüesa, en una zona nivelada en el centro de una amplia llanura, a un lado de la carretera que desde la propia Sangüesa conduce hacia Cáseda y Sos del Rey Católico, cerca del Monte Peña y del río Aragón.

Su disposición urbana, bien dotada de zonas ajardinadas y rodeada de pinares, tiende a la simplicidad, con casas perfectamente alineadas en calles anchas y rectilíneas. A la entrada del pueblo nos encontramos la Casa Concejil y el Dispensario Médico, en un edificio de desarrollo horizontal construido en piedra, dotado de un larguísimo porche sobre pilares. Al otro lado de la calle nos encontramos con la parroquia de Santa Eulalia, a la que luego haremos alusión. Tras estos dos edificios se abre la Plaza de Navarra, amplísimo espacio triangular dotado de jardines arbolados, bancos, fuente pública, parque infantil y un sencillo monumento al Corazón de Jesús, con fecha de 1962. Las casas cubren los frentes más largos, tratándose mayoritariamente de casas de planta rectangular y una única altura, con acceso cobijado por un zaguán cubierto, a veces con un poyo o asiento de piedra adosado, y terreno auxiliar para cochera, huerta o jardín. Los muros son de piedra muy someramente trabajada, llevan amplios vanos y se cubren con un simple tejado a dos aguas. No hay un modelo único de vivienda, aunque todas repiten similares características, a excepción de los chalets y unifamiliares adosados, que tampoco aquí faltan y que han sido construidos en fechas más recientes.

Para terminar, diremos así mismo que Gabarderal cuenta con instalaciones deportivas que incluyen campo de fútbol, frontón cubierto, pistas de tenis y piscinas, así como un coqueto merendero. Llama poderosamente la atención el esmerado estado de conservación de las casas, parques y jardines, instalaciones y entorno en general. Podemos asegurar que los cambios económicos y sociales operados desde que en los años 50 del siglo XX el Instituto Nacional de Colonización creara este tipo de poblados para un mayor desarrollo de la agricultura no han afectado a Gabarderal, y que sus habitantes han sabido adaptarse a los cambios, configurando un lugar amable y cómodo para vivir.

Ermitas

Como poblado de nueva construcción, Gabarderal no contaba en principio con ermitas asociadas, aunque con mucha frecuencia se cita como propia la antigua ermita de Nuestra Señora del Camino, o de las Nieves, que se construyó dentro del término de Sangüesa, siglos antes de la erección de este poblado. Su origen, que se remonta al menos al siglo XVI, debió estar ligado al Camino de Santiago. La planta, muy sencilla, consta de una única nave rectangular, con el acceso en el muro de los pies. Los muros son de piedra de sillar de formato irregular pero bien trabajada. Se cubre mediante un simple cielo raso que deja ver la estructura de madera. Al exterior se observa la portada, con un arco de medio punto sin decoración y de sabor civil, flanqueado por dos ventanas cuadradas, y rematado en alto por una moldura que enmarca un frontón, con óculo central y espadaña de ladrillo con su campanita. Antiguamente tuvo adosada una casa para el ermitaño, que ha desaparecido.

Parroquia de Santa Eulalia

Se trata de un edificio de desarrollo horizontal, que armoniza muy bien con la arquitectura del entorno. La planta es rectangular, con el acceso en el muro de los pies, dando frente a la carretera. Los muros van cubiertos con lajas de piedra, y se perforan en alto por vanos alargados dotados de vidrieras, que aportan al interior una buena iluminación cenital. El elemento más vistoso es la alta torre, también de piedra, con planta cuadrada que se estrecha algo en altura, dándole en realidad un perfil troncopiramidal muy esbelto. Lleva en lo alto un reloj y un remate con vanos para las campanas, culminando con un tejado a cuatro aguas.

Joseba ASIRON SAEZ (2008)

  • PÉREZ OLLO, Fernando: Ermitas de Navarra, Pamplona, C.A.N., 1983, pp. 218.
  • LACARRA DUCAY, Mª Carmen (et. alt.): Navarra, guía y mapa, Estella, C.A.N. 1983, pp. 301.

Joseba ASIRON SAEZ (2008)