Ordres Religieux

CISTERCIENSES

Congregación religiosa que observa la regla de San Benito, fundada por Roberto, abad de Molesmes. En 1098 abandonó el convento y se estableció en Císter (Citeaux), a 23 km. de Dijon (Francia). En I III, a requerimiento del papa, tomó a su cargo la Abadía de Molesmes, pero la casa fundada en Císter, dirigida por el Abad Alberico, obtuvo la protección de Pascual II. Este abad redactó las primeras reglas o Instituta. La Carta caritatis aprobada por Calixto II en 1119 tenía por finalidad llevar a los monjes por el camino de la perfección en la pobreza, con cierto retorno a lo primitivo. Al entrar el s. XII pasaba la orden por una situación crítica que afrontó en 1 112 el nuevo monje Bernardo, iniciando lo que se llamó después el siglo del Císter. La orden creó nuevas casas y se extendió por Europa influyendo en la reforma de costumbres y en el desarrollo agrícola europeo de la alta Edad Media. Esta nueva situación de riqueza agrícola sirvió de apoyo al nacimiento de núcleos urbanos importantes. Ahora comienza a llamárseles los "bernardos". Sus casas se extienden desde las costas de Sicilia a las playas noruegas. Muchos grupos benedictinos pasan a la nueva orden, originándose roces con el Cluny y otros roces de crecimiento entre las filiales y la Central, hasta que Clemente IV declarara un monasterio central. A fines del s. XIII llega la decadencia y relajación del Císter que se agrava en el s. XIV a la muerte del papa Benedicto XII. Reyes e intrigantes políticos llegaron a hacer imposible la vida normal de la orden.
El Císter en Euskalerria. Los primeros cistercienses se establecieron en Leire al expulsar a los benedictinos el rey Sancho el Fuerte en 1230. Otros monasterios benedictinos como los de La Oliva, Iranzu, Fitero, Marcilla y Tulebras, parecen del Císter desde el s. XII o antes. Según Moret, el Císter entró en Iranzu en 1176. El monasterio de Santa María de Barria, en Álava, se cita ya en un documento de 1237.

El convento de Saint-Etienne d'Arribe-Labourd. Fundado hacia el año 1168 bajo el episcopado del obispo Fortaner, tomó en 1245 el nombre de Saint-Bernard, al ser ocupado por religiosas que, según bula del papa Inocencio IV, observaban la regla de San Benito, de la institución del Císter. Hacia 1358 se introdujo la Regla de los Premostratenses. Posteriormente observó la del Císter no reformado. Antes se habían establecido en la orilla izquierda del Adur en el barrio llamado Amuphaleon de Balíchon, lugar llamado Montory, y después, al trasladarse a la orilla derecha, quedaron bajo la jurisdicción del obispo de Dax; en el s. XVIII abrieron un pensionado para niños pudientes de Bayona y alrededores que subsistió hasta la Revolución, que les confiscó todos sus bienes cuando tenía el convento solamente seis religiosas y una hermana conversa. Del convento de cistercienses varones no quedan apenas vestigios en el barrio de Saint-Bernard, de Bayona. El Císter se estableció quizá en 1245 o en 1268, ya que una bula del papa Inocencio IV les titula bajo esa regla.

Congregación de la Corona de Aragón y Navarra. Entraron en ella todos los monasterios navarros menos lo de Iratxe y Urdax, que no eran cistercienses. Imitaban lo sucedido en Italia, Castilla y Portugal. A la convocatoria que Felipe III había hecho en 1613 no estaban invitados los monasterios navarros por el momento. La Bula Pastoralis Officii (19-IV-1616) establecía la Congregación en la Corona de Aragón.

La entrada de los monasterios navarros no se realizó hasta 1634. Felipe II, bajo el manto de los intereses religiosos "ocultaba el propósito de unir y someter Navarra a Castilla en lo eclesiástico como lo había hecho en lo político" (cfr. Moral, T., en "Príncipe de Viana", núms. 110-III, p. II). Según informe del Virrey (8-I-1569) había en Navarra cinco casas de Bernardos: Leire, La Oliva, Fitero (diócesis de Tarazona), Iranzu y Marcilla. Las cuatro primeras eran abadías; la quinta, priorato filial de La Oliva. Sus rentas aproximadas eran: Leire, 3.000 ducados al año; La Oliva, 4.000; Fitero, 4.000; Iranzu, 3.000 y Marcilla, 1.000. Sus abades usaban mitra y báculo y tenían asiento en las Cortes de Navarra hasta 1829. El número de religiosos oscilaba entre 6 (Marcilla) y 10 (Leire). Todos ellos estaban sujetos a la abadía francesa del Císter. El Rector del Colegio de San Bernardo de Alcalá aconsejaba a Felipe II: "Su Magestad tiene Breves particulares y generales para desmembrar estas casas de la jurisdicción de Francia y adjudicarlas a Castilla (como lo habían ya hecho con Galicia y Asturias) y todo esto sin que sucedan peligros ni escándalo".

Reyes y emperadores interferían los asuntos internos de las Abadías proveyéndoles abades profanos que disfrutasen de sus rentas faltando gravemente a las reglas de propiedad común de la orden y a los cánones conciliares que obligaban a un noviciado de doce meses cumplidos. Así el licenciado Pobladura, abad de La Oliva, no se decidía a tomar el hábito pero sí a disfrutar de las rentas de la Abadía. Presionado por el emperador Carlos V dejó la abadía por no tomar el hábito. Hábiles consejeros, como el citado rector (Fray Luis de Estrada) inducían al emperador a una política particularista castellana camuflada de servicio a la Corona. Incluso le llama la atención de que las casas religiosas son verdaderas fortalezas en el Reino de Navarra, que sería mejor las "poseyesen castellanos que no navarros para cualquier fidelidad". Y por si fuera poco le advierte que "ya los navarros tienen medio tragada esta purga".

Las diligencias oficiales en Roma y en los propios monasterios navarros para que rompieran sus lazos con la casa francesa fueron ineficaces durante los reinados de Felipe II, Felipe III y Felipe IV. Los abades navarros venían oponiéndose tenazmente. Ya en 1572 los cinco abades vascos se habían esforzado por anular la visita del visitador Solis, prior de Calatrava. En 1609 el abad de La Oliva intentó formar una "Congregación de Navarra" con los cinco monasterios. Fracasado el intento no quedó más remedio que entrar en la de Aragón y no en la de Castilla, unión confirmada por bula de Urbano VIII, de 1634. Hecha la unión, las Cortes de Tudela, de 1583, proponían al rey que cada uno de los monasterios cistercienses enviaran dos monjes a alguna Universidad para la propia habilitación de los religiosos, de las letras y beneficio de este Reino de Navarra. Desde entonces salieron estudiantes a las universidades de Salamanca, Alcalá y Lérida para aprender Artes y Teología. En 1730 tenía ya el de Fitero veinte maestros de Teología.
Disolución y restauración. Todos estos monasterios dedicados a la vida contemplativa, a la caridad y a la enseñanza seguían su vida hasta la Revolución Francesa de 1789 que los seculariza y confisca sus bienes. El de Bayona, que había abierto una hospedería recientemente, cerraba cuando solamente contaba con seis religiosas y una hermana conversa. La revolución liberal española de 1835 obliga a los cistercienses a abandonar Leire, lo mismo que los demás monasterios que poseían por propia fundación. En 1865 el P. Bastres funda el monasterio de Belloc, Laburdi, que es erigido en Priorato independiente en 1888 y un año más tarde la Santa Sede en Abadía. En 1883 el mismo padre funda las Benedictinas de Urt, Laburdi. En 1902 el gobierno francés disolvía las órdenes religiosas obligando a sus miembros a emigrar. De ahí datan las casas de Idiazabal, que luego pasa a Lakzao, Gipuzkoa, 1903, y las benedictinas de Oñati, 1905. El de Lazkao se convirtió en Priorato en 1943 y en Abadía en 1967. Después de 25 años de exilio volvían a Belloc los monjes laburdinos y algunos nuevos monjes guipuzcoanos. Actualmente los monasterios cistercienses se hallan situados en Belloc, Laburdi, Carcastillo, Navarra, con 36 religiosos profesos, de ellos 13 sacerdotes en el monasterio de La Oliva; Tulebras, Navarra, con 31 religiosas profesas y un capellán; Eguiarte, Navarra, con 50 religiosas profesas; Barria, Álava, en vías de desaparición (Ver BARRIA (1)); el de Lazkao, Gipuzkoa, de religiosos; y otros de religiosas profesas y, finalmente, el de benedictinas de Oñati, establecidas allí desde 1905 y expulsadas de su casa por el gobierno francés, que en 1928 pasaron de Zaratekua (casa de Oñati) al convento de nueva planta edificado en la subida de Arantzazu. (Ver MONASTERIO LA OLIVA)

Bernardo ESTORNÉS LASA