Écrivains

Haranburu Altuna, Luis

Alegi, 1947.

El escritor y editor Luis Haranburu Altuna nació en Alegia (Gipuzkoa) en 1947. Realizó los estudios de Humanidades y Filosofía en el seminario de Saturraran, en San Sebastián y en París. En 1971, tras volver de París se integra en el grupo LUR cuyos componentes eran Gabriel Aresti, Xabier Kintana, Ramón Saizarbitoria, Ibon Sarasola, Arantxa Urretabizkaia y E. Villar. Participó en la preparación y prologa el trabajo Euskal Literatura 72. En la publicación, además de la participación de los integrantes del grupo LUR, se compilaron los trabajos de otros escritores como Bernardo Atxaga o Mikel Azurmendi. En el año 1972 comenzó a publicar textos literarios en las revistas Zeruko Argia, Anaitasuna y en la madrileña Triunfo. Incluso recibió un número de premios: Pío Baroja de narrativa breve, Ciudad de Irún y el Toribio Altzaga de teatro entre otros. Así se intuye que como sus premios, su trabajos abarcan un espectro amplio de géneros literarios: teatro, ensayo narrativo o novela. Es más, en 1999 publicó Seme, un libro epistolar dedicado a su hijo, y Bestiario bat, una colección de artículos organizados a modo de bestiario. Incluso se atrevió con la cocina con Historia de la alimentación y de la cocina del País Vasco que publicó en 2000.

Volviendo a sus comienzos como autor, pese a haber publicado la colección de cuentos Desgizona en 1978, se trata de textos escritos entre 1972 y 1975. En todos los cuentos que se incluyen en el libro está presente lo extraordinario: "Karakol Presoa" trata sobre un caracol que fue un hombre antaño; en "Gizagaia" se mezclan las reflexiones de un feto mientras está el útero de su madre con las noticias de los diarios, como dos militantes de ETA son asesinados o la guerra de Vietnam; "Elefante gorriak" narra la decadencia de un hombre; "Sugaar" es la historia de un Divinidad caída y "Desgizona" incluye la siguiente descripción que la incluye en la línea temática antes referida: "Ez naizena naiz/ Ezaren hutsa, desgizona" [No soy nadie/ Ni siquiera una nada, el antihombre]. Pese a que existen diferencias entre los cuentos, prevalece un leitmotiv de metamorfosis. La idea ha sido tratada en la historia de la literatura pero es Kafka quién adquiere mayor peso para Haranburu, siendo mencionado en las primeras páginas.

Respecto al teatro, es en 1972 cuando da su primer paso con Hil, pero Gernika, publicado en 1977, y la trilogía que publicó en 1986 (conformada por las obras Zumalakarregi, Sabino y Loyola) son sus trabajos de referencia en el género. Hay que constatar que en la contraportada de Gernika se especifica (el texto no está firmado) que el texto estaba terminado en 1974, además de describirla del siguiente modo:

"En este drama esquemático se reproduce la situación represiva de Euskal Herria. Las desgracias tan cercanas en el tiempo dificilmente pueden resultar entretenidas y si son material de teatro es por su carácter dramático. La obra Gernika se situa en el contexto formal del nuevo teatro vasco".

Aunque parezca contradictorio, el objetivo de la obra es presentar la tragedia de Euskal Herria de modo esquemático, sin adornos y pretendiendo establecer una comunicación directa. Pero en cuanto a temática, forma y estructura el autor pretende superar tal esquematismo. La estructura se desarrolla de modo dialéctico, las cuatro escenas divididas en dos partes carecen de unidad argumental. La conexión reside en el contexto político-social del receptor a la que se refiere la obra con mediante el retrato de la situación represiva. A nivel interno se hace notar una marcada influencia de Bertold Brecht: la progresión de las acciones no se logra mediante la tensión y el consiguiente clímax sino mediante pequeños detalles y sucesos aislados. En lo formal se busca una complejidad construida mediante símbolos aunque al mismo tiempo exista la tendencia a tipificar los personajes. Y en la utilización del método Brechtiano, es cuando la obra supera su objetivo de retratar la represión y hace de la respuesta del receptor su meta. Así, el corte comunicativo de las frases cortas, directas y claras en el diálogo refuerzan un tono didáctico que busca una reacción en el espectador.

Hay otros elementos en la obra Gernika que merecen atención, por ejemplo, el influjo del género pastoral (en este caso específico el de las representaciones pastorales en la parte Francesa de Euskal Herria) en la utilización de la música y el espacio. No hay que olvidar el tono épico conseguido mediante la escritura en verso y el carácter afirmativo de las frases que no hace sino construir un estilo directo. Lo épico también subyace en la estructura interna de las escenas, basadas en la interrupción constante de la acción.

En la trilogía de 1986 Haranburu utiliza un hilo conductor de carácter histórico para cohesionar los textos. Por ejemplo, en Zumalakarregi, la voluntad de mantenerse fiel al periodo histórico que comprende la obra conlleva adaptarse a los hechos y datos históricos. El autor declararía posteriormente que fue la ignorancia de los vascos hacia la figura histórica lo que le empujo a escribir el texto. Debido a ello, además de una presencia histórica hay un gran peso de lo autobiográfico. Como curiosidad, cabe mencionar el comienzo de la obra, cuando Zumalakarregi declara su amor por Euskal Herria y es por ello que se dispone a preparar la guerra.

Sabino es la segunda parte de la trilogía y profundiza en la trayectoria política de Sabino Arana, del foralismo al nacionalismo y a un nacionalismo moderado en los años previos a su muerte. Los elementos políticos son de gran relevancia, como son los personales: se retrata a Sabino como una personalidad muy fuerte; dura. Como la obra anterior, la presente se divide en dos partes.

En Loyola, obra que completa la trilogía, también se hace hincapié en elementos bibliográficos: la personalidad ambiciosa de Loyola, su carácter violento y el cambio que experimentó a lo largo de su vida. La obra se divide en tres actos y trece escenas, escenas que comienzan con una voz femenina recitando versos. De nuevo, aparece la influencia del pastoral en una obra que reúne, juego, versos, canticos y baile.

Respecto a su obra más reciente, en la obra teatral Josafat (2007) el valle de Josafat es el lugar en el que se lleva a cabo la acción, un número de ciudadanos vascos han sido llamados para que Dios los juzgue. Los ciudadanos provienen de la cultura, historia y de la mitología vasca, también los hay de nombre desconocido (el militante de ETA y 'Hiriko' [ciudadano]), e incluso están presentes Dante Alighieri y Narciso -el personaje mitológico-. Los primeros contactos entre los personajes son situaciones de sorpresa, está presente el humor y también las contradicciones -que son los puntos álgidos de la obra-. Pero tales contradicciones se suavizan hacia el final de la obra y del mismo modo el tono irónico va perdiendo peso. El texto provee de dos líneas de reflexión: la primera, la diferencia entre la personalidad real y ficticia; la segunda, la separación entre la identidad individual y colectiva.

En cuanto a la segunda problemática, en la construcción de la identidad individual, la obra aboga por dejar de lado el peso de la tradición política y religiosa -que ha asentado las bases de la identidad colectiva vasca- y reivindica la fe del amor. La ironía vuelve a jugar un papel importante en la obra pues es el reactivo que incita las discusiones sobre la identidad, aunque no pueda obviarse que en el texto subyace un tono didáctico.

La trayectoria de Haranburu Altuna en narrativa comienza en 1972, con Itsasoak ez du esperantzarik que publicó la editorial Lur. La trama gira en torno al amor y al desamor y llego al nivel de best seller -en la medida proporcional- entre los lectores jóvenes vascos de la época, tal vez debido a la cercanía de los personajes, ambos universitarios. Sin embargo, la estructura y los usos de flash-back dejan en descubierto cierta descompensación entre el paso del tiempo (lento) y la historia de amor (que se desarrolla muy rápidamente).

En el capítulo "Introibo" de la novela Caritate (1979), Haranburu Altuna explica el por qué de escribirla, la temática y los elementos que compondrán el texto: el apocalipsis, la mitología, un hilo narrativo que no siempre se respetará y la fantasía. En la obra hay dos tipos de textos presentes y la contraposición entre los tipos es lo que conforma la estructura general. En los textos del primer tipo se narran los milagros y hazañas del personaje mítico llamado Caritate. En los del segundo tipo se da un cambio de tipografía -que permite diferenciar estos textos de los otros- y se trata del diálogo interno que el personaje Jaun [dios] realiza mientras espera a Caritate. Existe un punto de encuentro entre ambos tipos de texto: escasos momentos antes de que los dos personajes se unan. El aspecto formal de Caritate guarda mayor relación con lo simbólico que con lo fantástico.

La novela Auskalo, Luk (1995) trata sobre la relación entre el sibarita Luk y el despreocupado Xu. Lo que se narra recuerda a la alegoría y la parábola, ya que el autor introduce mensajes en la narración que reflejan su modo de ver la realidad. Por ejemplo, en el caso de Luk, se habla de alguien que pese a ser exitoso en la vida laboral ha conocido el fracaso en lo personal. Por otro lado, su hijo Xu se da cuenta de cómo el ser joven también implica responsabilidades. Las descripciones de ambos se asemejan a la caricatura. El tono es cómico en todo momento, haciendo énfasis en las diferencias entre padre e hijo.

En Kandido, edo Euskadi independientearen ukronia (2002) Haranburu opta por la sátira y la crónica política, sirviéndose de la utilización de su personaje Kandido para representar un hipotético futuro de Euskadi. El objetivo del texto es satirizar el nacionalismo desde un punto de vista postmoderno. Y hasta cierto punto sirve como parodia de la novela tradicional ya que sus características (el narrador omnisciente, la división por capítulos y la voluntad de narrar la vida de los personajes) son utilizadas para fines satíricos y en un contexto claramente postmoderno. Euskararen doluminak (2006) es un trabajo reflexivo, sobre todo en cuanto a las valoraciones sobre la situación de la lengua vasca. De acuerdo al autor, su intención es escribir lo que tiene que decir de una vez que tener que volver sobre los mismos temas una y otra vez. El resultado es que pese a escribir en contra de la nostalgia en varios pasajes, el texto, en ocasiones, redunda en debates y en temas tradicionales sobre la lengua.

Para terminar cabe mencionar u trabajo como editor. Fundó en 1974 la editorial Haranburu para publicar textos en castellano y euskara. Tras la desaparición del grupo Lur se hizo cargo de la colección Kriseilu en 1975. En 1999 fundó la editorial Hiria con la intención de publicar textos en euskara.

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