Concept

Literatura Vasca Clásica. Siglo XVIII

El contexto cultural condiciona la producción literaria vasca: en el País Vasco del norte la lengua culta más importante, la lengua de referencia en el nivel culto, es el latín, aunque el francés se va fortaleciendo paulatinamente; en la parte sur, el castellano. En la costa labortana después de 1740 decae la economía y desciende la demografía; en cambio, la producción de libros en euskera aumenta en la segunda parte del siglo. Las ediciones y publicaciones de libros nuevos se doblan (de 18 pasan a 36, y de 6 a 12, respectivamente).

La escolarización básica de la mayoría de los habitantes, realizada en euskera, estaba en manos de la Iglesia católica, pero su nivel era cada vez más bajo, a medida que el prestigio del euskera descendía y el del francés ascendía. Por eso, los destinatarios de los libros en euskera fueron, cada vez más, gente de humilde condición y los objetivos menos pretenciosos; como consecuencia de ello, la creación literaria quedó casi asfixiada. En cambio, el francés, fue cada vez más poderoso, gracias al poder y a la enseñanza, sobre todo en la segunda parte del siglo XVIII. Un buen ejemplo de ello es la gramática de Harriet (1741), redactada en euskera, con el objetivo de enseñar el francés.

En la parte sur el castellano penetró en los siglos XVI y XVII, antes que el francés en el norte. El castellano fue el vehículo de enseñanza de los euskaldunes con algún estudio. Por eso, en esos siglos no se escribió ningún libro para los que solo sabían euskera, excepto catecismos bilingües. En el siglo XVIII, al extenderse la enseñanza primaria, un grupo de eclesiásticos, bajo la influencia Larramendi, elevó al euskera a un rango superior, dándole mayor prestigio mediante la predicación y la publicación de libros; para ello cultivaron sobre todo el euskera guipuzcoano (el llamado guipuzcoano literario). Pero ese movimiento literario se limitó al dominio eclesiástico.

El euskara quedó fuera del dominio profano culto, y también del pensamiento y la literatura placentera culta (salvo algunas piezas teatrales y poesías de ambiente ilustrado), precisamente porque estaba prohibido en la enseñanza e incluso castigado con el famoso anillo, y porque los ilustrados vascos no se esforzaron mucho para que fuese introducido en la enseñanza.

Así pues, la mayoría de los autores de libros religiosos del norte son traductores y adaptadores; algunos de ellos, excelentes escritores, por ejemplo Xurio o Haraneder. Desde el punto de vista de la originalidad, los más interesantes son Joanes Etxeberri de Sara y el zuberotarra Egiategi, pero sus libros no fueron publicados, salvo uno de Etxeberri, debido a las dificultades que conllevaba la publicación de libros en euskera. Los mejores escritores continúan la tradición del labortano clásico del siglo anterior, salvo Egiategi.

El surgimiento del guipuzcoano literario se produce por el magisterio de Larramendi y la consiguiente renovación lingüística, así como por la publicación de los libros de sus seguidores (Kardaberaz, Mendiburu, Ubillos). Sobresalen los jesuitas, pero junto a ellos también los ilustrados vascos, que introducirán el neoclasicismo. Así pues, las producciones de esta época consisten, por un lado, en libros de devoción y materias de doctrina o de predicación, y por otro, algunos géneros neoclásicos (teatro, fábulas). Anteriormente a todos ellos, el teatro popular de Barrutia en verso, de factura tradicional y popular en cuanto a métrica y lenguaje.

En cuanto a la producción en verso, hay que mencionar algunos géneros y autores: por un lado, la lírica tradicional y los versos de B. Mardo; por otro, géneros y autores más cultos: villancicos, el cancionero de 1798 y los cánticos espirituales.

Los acontecimientos políticos y los movimientos culturales de finales del siglo XVIII tendrán influencia duradera en la literatura vasca. Las consecuencias de la Revolución Francesa (1789) se extendieron al País Vasco del sur. Por otra parte, el neoclasicismo y el preromanticismo tendrán su influencia en la literatura vasca. En la confluencia de los siglos XVIII y XIX se juntan los frutos de la Ilustración y las obras de un grupo de autores. Entre ellos destacan: en el País Vasco del norte, Monho con su poesía satírico-política y sus cánticos espirituales, así como Duhalde y Larregi con sus libros religiosos; y en el sur, Juan Antonio Mogel, Añibarro y Agirre de Asteasu con sus libros religiosos, así como el mencionado Mogel con su Peru Abarka (escrito en torno a 1802).

Aunque la mayoría de los escritores del siglo XVIII son traductores y adaptadores de libros religiosos, también hay escritores originales: J. Etxeberri de Sara trató temas referentes al euskera y el zuberotarra J. Egiategi sobre filosofía y moral. Uno y otro recibieron la influencia de la prosa de Axular y el diccionario de Larramendi.

  • Joanes Etxeberri (1668-1749)

Se le conoce como Joanes Etxeberri de Sara (Lapurdi), para distinguirlo de Joanes Etxeberri de Ziburu. Fue médico, ejerció en Azkoitia y tuvo relaciones con Larramendi. Etxeberri es un humanista. Obras:

Lau-Urdiri Gomendiozko Karta, edo Guthuna (Baiona, 1718) (Carta de recomendación dirigida a Lau-Urdi). Este corto escrito fue el único que publicó.

Eskual Herri eta Eskualdun guztiei Eskuarazko Hatsapenak latin ikasteko. (Rudimentos de euskera para aprender el latín, dedicados al País Vasco y a todos los euskaldunes).

Eskuararen Hatsapenak (Principios del euskera) (escrito hacia 1716).

Etxeberri de Sara es también autor de un diccionario cuatrilingüe euskera-latín-castellano-francés.

Etxeberri reivindicó para los niños de Euskal Herria la oportunidad para aprender, sin salir del País, tanto el euskera como el latín, el francés o el castellano, utilizando el euskera como vehículo. Se dirigió al Biltzar o Asamblea de Lapurdi pero éste no accedió a sus peticiones.

Etxeberri hace una apología del euskera (Eskuararen Hatsapenak). Argumenta a favor de un dialecto literario unificado y toma a Axular como guía. Llama a la juventud vasca para que se forme en la cultura y vista de cultura al euskera.

Los proyectos de Etxeberri fracasaron, de modo que el autor sufrió consecuencias lamentables: la mayoría de sus obras permanecieron en el olvido hasta el siglo XX, sin publicarse, y, por tanto, no tuvieron influencia en los siglos anteriores.

Etxeberri trató temas abstractos, nuevos en euskera. Su obra es original y densa.

Es escritor y traductor hábil. Conoce bien el latín, es etimologista, muestra una argumentación clara así como abundancia de citas eruditas. Elegante, abundante, armonioso, del estilo de Axular, a cuyo ejemplo quería escribir.

  • Traductores y adaptadores de libros religiosos

A lo largo de todo el siglo XVIII se publicaron traducciones y adaptaciones de libros religiosos clásicos o de la Biblia. Algunos de los mejores escritores (Xurio, Haraneder, Larregi, Baratziart, Duhalde) son seguidores de la tradición del labortano clásico; otros escribieron en el dialecto suletino (Maister, Egiategi) o bajonavarro (Lopez). Algunos libros tuvieron numerosas ediciones; otros fueron publicados en los últimos tres siglos.

Natural de Donibane-Lohizune (San Juan de Luz), se convirtió al protestantismo y emigró a Inglaterra, ejerciendo como pastor religioso. De su obra de traducción Biblia Saindua. Testament Zaharra eta Berria (Santa Biblia. Antiguo y Nuevo Testamento) se publicaron solamente Ethorkia (Génesis) y Ilkhitzea (Exodo), ambas tardíamente (Oxford, 1894). Es también autor de una gramática (1712) y de un diccionario.

· Mixel Xurio (+ 1718)

Natural de Azkaine (Ascain). Autor de Jesus-Khristoren Imitazionea (Imitación de Jesucristo) (1720), que tuvo 4 ediciones en el siglo XVIII.

Autor de Iesu Khristoren Evangelio Saindua (Santo Evangelio de Jesucristo) (1740). Haraneder tradujo íntegramente el Nuevo Testamento, aunque solamente se han publicado los cuatro Evangelios.

Filotea (1749).

Gudu izpirituala (El combate espiritual) (1750).

Todas las obras de Haraneder son traducciones. El autor manifiesta su intención de traducir "fielmente" y así lo hizo, acorde con los criterios de fidelidad de la época.

Desde mediados del siglo XVIII continúan las publicaciones de traducciones y adaptaciones de libros religiosos en dialecto labortano, suletino y bajonavarro. La influencia de Larramendi es muy grande en algunas obras y escritores. Algunos de estos escritores escribieron en verso (B. Larregi, M. Duhalde). J. Egiategi tiene personalidad propia por ser autor de libros de tipo filosófico.

Iesu-Kristen Imitazionia Zuberuako uskarala (Imitación de Jesucristo, traducido en euskera de Zuberoa) (1757). Es la primera traducción del Kempis en dialecto suletino.

Testamen zaharreko eta berriko Historioa (Historia del Antiguo y Nuevo testamento) (1775, 1777).

Andredena Mariaren Imitazionea, Jesus-Kristoren Imitazionearen gañean moldatua (Imitación de la Virgen María, compuesta sobre la Imitación de Jesucristo) (1778).

Alphonsa Rodriguez (Alfonso Rodriguez) (1782). En dialecto bajonavarro.

Fue maestro de escuela en Zuberoa. Sus manuscritos permanecieron inéditos durante 200 años, siendo un autor desconocido durante ese tiempo.

Filosofo Hüskaldünaren Ekheia (Materia del filósofo vasco) (1. Tomo, 1983; 2. Tomo, 2011). Al parecer, iba a ser publicado en Francfurt en 1785. Aberatstarzün güzien giltz bakhoitza (Unica llave de todas las riquezas), destinada, al parecer, a ser publicada en Pau en 1782.

Filosofo Hüskaldünaren Ekheia es el primer libro de filosofía en euskera, y es de tipo ensayístico. En él aparece el País Vasco anterior a la Revolución francesa. Egiategi muestra conciencia de su euskaldunidad y escribe para demostrar que el euskera es capaz de expresar cualquier cosa. Es interesante el pensamiento del autor: no confía en los nuevos ricos, a quienes aprecia menos que a los nobles que viven en la corte. Critica los casamientos de su época, alaba el trabajo y la mujer, denosta los defectos de los euskaldunes (orgullo, odio y venganza, envidia entre los vecinos, afán de lucro, tendencia a las pendencias). No confía en el rey (que arrebató los fueros a la Baja Navarra), pero la realeza es, para él, la única ley. La filosofía de Egiategi es pragmática; moralmente, es enemigo del dinero y el honor constituye el valor más importante.

Egiategi escribe en suletino, pero con cierto influjo del labortano (conocía a Joanes Etxeberri de Ziburu). Es purista, toma muchos neologismos de Larramendi, y también palabras del castellano. Su léxico es rico, sobre todo en temas jurídicos. Su estilo no es siempre claro pero sí original.

  • Birjinia

La obra Birjinia, escrita en dialecto labortano, tiene el siguiente título: Birjinia edo donzeil kristaba, lenpizte siziliarra, osotasunerat heldu nahi diren neskatxa gaztei moldetzat baliatzekotzat, aita Begirungarri Migel-Aingeru Marin txikien donepilako fraideak egina eta Lapurdiko Eliza gizon batek berriro Eskuararat itzulia. (Birjinia o doncella cristiana, historia siciliana, para servir a las jóvenes que aspiran a la perfección, escrita por el venerable Miguel Angel Marin, fraile de la Orden de menores y traducida por un eclesiástico de Labourd). Obra voluminosa (publicada en 2011), de autor desconocido (se cree que pueda ser M. Duhalde).

Como dice el título, es traducción del libro de M. A. Marin: Virginia, o la Virgen Cristiana, historia siciliana, para servir a las jóvenes que aspiran a la perfección (Paris, 1752). Está llena de neologismos de cuño larramendiano o del mismo autor.

Nacido en Durana (Araba). Autor de Giristinoki bizitzeko eta hiltzeko moldea, zeinetan kausitzen baidire egunaren giristinoki iragateko moldea, meza sainduko, hagoniako eta komunioneko othoitzak, igandeko bezperak, ilhabetearen egun guzietako meditazioneak eta konzientziaren examina (Modo de vivir y morir cristianamente, en el que se contienen el modo de pasar el día cristianamente, las oraciones de la santa misa, de la agonía y de la comunión, los oficios de las vísperas dominicales, las meditaciones para todos los días del mes y el examen de conciencia) (1784). Se le conoce como Meditazione ttipiak (Meditaciones menores). Este libro ha tenido muchas ediciones.

Meditazioneak gei premiatsuenen gainean (Meditaciones sobre los temas más urgentes) (1809). Se le conoce como "Meditazione handiak" (Meditaciones mayores), para distinguirlo del de Baratziart. El libro se publicó después de morir el autor, que además escribió versos.

  • Kadet eta Bettiriño

Kadet eta Betiriño (Kadet y Betiriño) es el título de un catecismo cristiano, en forma de diálogo entre esas dos personas. Es un testimonio del euskera de Hazparne o del entorno. Escrito a fines del XVIII, ha sido publicado en 2011.

En el sur la producción de libros en euskera comenzó en el siglo XVIII, mucho más tarde que en el norte. Dicha producción se limitó, además, a los libros religiosos. La lengua de cultura era el castellano, y el euskera estaba fuera del ámbito de la enseñanza. Desde mediados del siglo, surgió y se desarrolló el guipuzcoano literario, por influencia de la gramática y el diccionario de Larramendi. Los jesuitas Kardaberaz y Mendiburu publicaron muchos libros religiosos. Su influencia es manifiesta en Ubillos y Lizarraga de Elkano. Este último escribió en el dialecto alto-navarro meridional.

Nacido en Andoain, ingresó en la Compañía de Jesús y fue profesor de la universidad de Salamanca. Fue un hombre polifacético: lexicógrafo, gramático, crítico, predicador, teórico de la política, etc. Obras:

El Imposible Vencido. Arte de la Lengua Bascongada (Salamanca, 1729).

Diccionario Trilinguë del Castellano, Bascuence y Latin (Donostia, 1745).

Euskararen etorkiaz: De la antiguëdad y universalidad del Bascuence en España (1728).

Escritos histórico-políticos sobre el País Vasco: Discurso histórico sobre la antigua famosa Cantabria (1736). Mucho más tardíamente, a finales del s. XX, se publicó Sobre los fueros de Guipuzcoa (1983).

Corografía o descripción general de la M.N. y M. L. Provincia de la Provincia de Guipuzcoa se publicó también a finales del S. XX (1882). Esta obra contiene una descripción de la provincia de Gipuzkoa y su economía, carácter, modo de vida, juegos, religiosidad y lengua.

En euskera escribió el prólogo a la obra de Mendiburu Jesusen Bihotzaren Debozioa (Devoción al Corazón de Jesús) (1747) y algunos sermones. En estos escritos el autor se muestra elocuente y retórico, brillante, abundante y rico en léxico, y lleno de humor.

  • La influencia de Larramendi y el surgimiento del guipuzcoano literario

Larramendi, por medio de su gramática (1729) y diccionario (1745) quiso convertir el euskera en lengua de cultura. Larramendi se hizo famoso por su diccionario, una obra gigantesca, cuyas voces fueron en gran parte recogidas del euskera escrito y hablado, aunque otras muchas, demasiadas, las inventó, principalmente las palabras técnicas, facultativas o de las diversas ramas del saber. Como consecuencia del influjo de Larramendi, el euskera escrito (catecismos) e incluso el hablado de la predicación (sermones) mejoraron notablemente.

Larramendi fue el maestro indiscutible y reconocido en su tiempo, y ejerció gran influencia en la literatura vasca durante más de cien años, sobre todo en el sur pero también en el norte. Fue la fuente de los lexicógrafos en los siglos XVIII y XIX. Tuvo gran fama, especialmente en la época de renovación literaria de últimos del XIX, pero su nombre e influencia decayeron en el siglo XX.

Como consecuencia de la renovación auspiciada por Larramendi surgió el guipuzcoano literario, desarrollado por los seguidores de aquél, principalmente Kardaberaz y Mendiburu.

Kardaberaz y Mendiburu eran predicadores y tomaron el propósito de publicar libros. La mayoría de sus libros fueron libros de oraciones y devocionarios, escritos en euskera fácilmente inteligible.

La producción de libros en guipuzcoano estuvo en auge desde mediados del siglo XVIII en adelante. Pero a fines del siglo comenzó el decaimiento. En 1766 el ministro Aranda prohibió la publicación de libros en euskera, incluso los de tema religioso. El permiso de publicación estaba en manos del corregidor o de las autoridades religiosas, lo que constituyó un gran obstáculo, además de las dificultades económicas que conllevaba la publicación.

Nacido en Henani, ingresó en la Compañía de Jesús y se dedicó a la propagación de la devoción y a la fundación de Congregaciones del Sagrado Corazón de Jesús. Impulsó la publicación de libros en euskera.

Escribió y publicó libros de doctrina, ascética y oración. Pero también escribió obras de otro tipo. Es famosa la obra que trata sobre el euskera y su enseñanza: Euskeraren berri onak: eta ondo eskribitzeko, ondo irakurteko, ta ondo itzegiteko Erreglak (Buenas nuevas del euskera y reglas para escribir y hablar bien) (1761). Se le conoce como "Retórica vasca" y da reglas sobre cómo hablar y escribir bien, con ejemplos modélicos de retórica natural. La obra llamada (Kristauaren) Kortesia (Cortesía (del Cristiano), escrita entre 1745 y 1766, pretende enseñar cómo deben ser los modales de los muchachos en casa y en la escuela, en la calle y en la iglesia.

El guipuzcoano de Kardaberaz es próximo al vizcaíno. Kardaberaz no es purista (en el léxico), como lo es Mendiburu, pero sí vivo, por lo que siempre ha sido muy leído.

Nacido en Oiartzun, jesuíta, fue un predicador famoso. Manifestó ser partidario de una moral estrecha en la polémica con Larramendi acerca de las danzas y festejos taurinos vascos.

Obras más conocidas:

Jesusen Bihotzaren Debozioa (La devoción del Corazón de Jesús) (1747) es traducción o adaptación, en parte al menos. En su segunda edición (1751) el tipo de euskera es mucho más próximo al navarro que en la primera; también se nota la influencia de los labortanos clásicos y sobre todo la de Etxeberri de Ziburu.

Otoitz-gaiak (Materias de oración), en tres tomos (1759-1760).

Reconocido como maestro, Mendiburu tuvo fama e influencia en Ubillos y otros posteriores (J. A. Mogel, Agirre de Asteasu, G. Arrue). Es purista en el léxico, aunque no partidario de los neologismos de Larramendi. Es renovador en el empleo de sufijos, rico en las formas verbales, depurado en la sintaxis y el orden de las palabras. Maneja la lengua con soltura y elegancia; en fin, es un estilista. Pero, por otra parte, construye frases largas y bastante rígidas, y su prosa resulta de poca fuerza y viveza.

Kristau doktriñ berri-ekarlea (Catecismo que informa de las verdades que debe creer el cristiano) (1785). Este libro ha tenido buena fama. Es traducción de la versión castellana del Catéchisme Historique de Fleury, realizada literalmente pero no atada al texto castellano. Ubillos es purista en el léxico, aunque no por emplear especialmente, los neologismos de Larramendi. Su lenguaje es cultivado, selecto y rico, sin dejar de ser castizo. Es patente la influencia de Axular, Larregi y Mendiburu.

Nacido en Elkanon (valle de Egües). Ejerció el sacerdocio durante toda su vida en su pueblo natal. Preparaba por escrito las materias para los oficios religiosos y para la enseñanza de la doctrina. Sus abundantes obras son similares, por el contenido, a las de Kardaberaz y Mendiburu; en cuanto a lengua y estilo, se asemejan a las de éste último. No se publicaron en vida del autor, la mayoría lo fueron en las dos últimas décadas del s. XX. Urteko Igande guztietako Platikak edo Itzaldiak (Pláticas y sermones para todos los domingos del año) (1846), fue publicada en un euskera de matiz guipuzcoano conferido por Pascual Iturriaga.

El interés por la obra de Joakin Lizarraga es, sobre todo, lingüístico: fue testigo del dialecto que se conoce como "altonavarro meridional"; este dialecto, hoy desaparecido casi en su totalidad, se hablaba en tiempos del autor en toda la zona de Pamplona y era el más extenso geográficamente. Lizarraga muestra riqueza de formas verbales y léxico, sobre todo en palabras navarras. Su estilo es fluido.

Los cantos o versos cantados están sujetos a la música, los versos no; sin embargo, no siempre es fácil saber cuáles han sido cantados y cuáles no. En unos u otros podemos distinguir varios géneros: lírica popular tradicional, villancicos, cánticos espirituales, poemas religiosos, poemas satíricos o jocosos, poemas laudatorios y poemas narrativos.

Entre los cantos de la lírica popular tradicional son dignos de mención, sobre todo, algunos de Zuberoa, por ejemplo, "Maitia nun zira?" (Amada, ¿dónde estás?). Entre los autores conocidos el koblakari o bersolari más antiguo es Beñat Mardo, de Barkoxe (Barcus). Debió de ser koblakari hacia 1760-1770, y, al parecer, autor de muchos cantos. Algunos de ellos fueron recogidos por Xaho (1857), Salaberri (1870) y otros, pero muchos otros se han perdido. Es autor de los siguientes: "Beñat Mardoren khantoria" (El canto de Beñat Mardo); "Bestaliarrak" (Los convidados), "Xipa besta batez" (En un banquete de bermejuelas); "Ñapurraren eta auherraren arteko kantuak" (Diálogo en verso entre un ladrón y un ocioso). Posiblemente sea autor del canto conocido "Arbotiko prima eijerra" (La hermosa heredera de Arboti) o "Jaun barua" (El señor barón).

De finales del siglo data la colección de versos más antigua: Bertso zahar eta berri zenbaiten bilduma (1798) (Colección de cantos viejos y nuevos (1798)), recopilación de 27 cantos y poemas, de géneros diversos (laudatorios, satíricos o jocosos e histórico-narrativos), algunos de cuyos autores son poetas cultivados y otros parecen más bien bersolaris. Pertenecen al siglo XVIII los poemas de los siguientes autores: M. Duhalde (1745-1804), Bernard Larregi (+ 1793), Jean Robin (1738-1821) y M. Otsamendi (1766). Sus temas giran en torno a acontecimientos locales y de la vida ordinaria (comilonas, farsas teatrales, modas), del entorno físico (el mar, la montaña), y del euskera (por ejemplo, "Eskara bastartaren kontra, 1765" [(Contra el euskera bastardo, 1765) de Robin.

Son asimismo de finales del XVIII y comienzos del XIX algunos cantos y versos populares: los del lekeitiarra Aboitiz, los de los "Plateros de Durango" (los hermanos De la Fuente), o los recopilados por Fr. J. Antonio de Uriarte en su colección Poesía bascongada. Dialecto vizcaino. Mogel en su Peru Abarka muestra una gran estima de los zortzikos, coplas y coplaris. A comienzos del siglo XIX se recogen también los primeros testimonios que hablan de los bersolaris de la época (J. A. Zamakola, Historia de las Naciones Bascas, 1818).

Otros géneros están más ligados a la religión, por ejemplo los villancicos, los cánticos espirituales y, en general, los versos religiosos (gozos de los santos, versos de novenas, canciones de las misiones, etc.). Los villancicos se cantaban anualmente en Bilbao (convento de S. Francisco, iglesia-catedral de Santiago, etc.), S. Sebastián, Gernika, Azkoitia y otras villas, a mediados del siglo XVIII. Pertenecen a ese género los de Gabon-sariak de X. Munibe y los del guerniqués Gandara (en torno a 1700-1800). Se cantaban en Navidad y se van institucionalizando progresivamente, especialmente los de Bilbao y San Sebastián.

En el País Vasco del norte se publicaron numerosas ediciones de cánticos espirituales en el siglo XVIII. El mencionado escritor y poeta Larregi fue uno de los creadores de ese género.

Kardaberaz y Lizarraga de Elkano fueron autores de coplas y versos religiosos, insertados en sus libros, que servían de complemento para la enseñanza de la doctrina cristiana y los oficios divinos. Así como también Mendiburu (Jesusen Amaren Bederatzurruna eta zenbeit beste gauza (Novena de la Madre de Jesús y algunas otras oraciones, 1759 y Añibarro (Misioko Kanta Santuak (Canciones sagradas de misiones, 1803). Los versos de la Pasión, del jesuita lekeitiarra Basterretxea, se hicieron famosos (Jesukristo gure Jaunaren Pasioa euskarazko bersoetan (La Pasión de nuestro Señor Jesucristo en versos, 1777). Son diferentes por su contenido las seguidillas del hermano alavés de la Compañía de Jesús Gamiz ("Dabiltzentxoak" Seguidillas), versos de amor de un galán que cantan la belleza de su amada, que fueron publicados en 1926 y 1984.

Entre los versos satíricos o jocosos son famosos los versos al vino del Padre Domingo Meaguer (1713-1772), nacido en Donostia, o los de Juan Etxebarria (versos de Lasarte, 1716). Entre los laudatorios, son dignos de mención, por ejemplo, la elegía al conde de Belzunce, los versos de Larregi en honor al conde d'Estaing, los de B. Recio en honor de la reina Amelia (Liman, 1761), los de Larramendi o algunos de P. P. Astarloa.

Los movimientos literarios influyeron en el canto y en la poesía. Algunas de las ideas de la Ilustración (por ej., la paz y la hermandad entre las naciones o el valor del trabajo) son patentes en Gabon-sariak de X. Munibe ("Kopla jostailuak" Coplas jocosas), en las arengas escritas de algunos hijos de los ilustrados vascos, o en los versos de P. P. Astarloa. El preromanticismo debió tener su influencia en la formación de cancioneros (1798).

Se pueden distinguir tres tipos: en el norte, concretamente en Zuberoa, el teatro tradicional (farsas y pastorales); en el sur, por una parte, el teatro popular de Pedro Ignacio de Barrutia, con influencia del teatro postbarroco y del teatro navideño europeo, en versos de factura tradicional y popular por su métrica y lenguaje, y, por otro, el teatro neoclásico (Xabier Munibe, Alzibar-Jauregi). Este último tipo lo incluiremos dentro del Neoclasicismo.

Las asto-lasterrak o farsas charivaricas de Zuberoa son sátiras contra personas concretas del pueblo por razón de algún hecho escandaloso (infidelidad del marido o de la mujer, ebriedad, etc.), y solían ser prohibidas por las autoridades. Su estructura es similar a la de las pastorales; de hecho, la asto-lasterra es una parodia de la pastoral, que tiene como objetivo la burla. Se han conservado los textos o al menos algunos fragmentos de diez de ellas (véase Bibl. Urkizu 1998): se pueden mencionar, por ej. Bubane eta Xiloberde, Juanik Hobe eta Arlaita, Petit-Jean eta Sebadina o Rekokilart eta Arieder. Los manuscritos de estas farsas son del siglo XVIII, y fueron representadas a lo largo de la segunda mitad.

Los manuscritos de las pastorales más antiguas son también del siglo XVIII. La pastoral más antigua parece ser Sainte Elisabeth de Portugal: su manuscrito es de 1750, y contiene casi unas 1600 estrofas. También fueron representadas, en repetidas ocasiones, otra media docena de pastorales (Edipo, Abraham, Jean de Paris, Godefroy de Bouillon, Clovis etc.).

Nacido en Aramaio, escribió su obra siendo escribano de Arrasate, entre 1710 y 1753.

No sabemos si la obra de Barrutia, Acto para la noche buena, fue representada en Arrasate o algún lugar. Tras estar pérdida un siglo y medio, lo publicó y dio a conocer Resurrección Mª Azkue (1897).

La acción y los personajes de esta obra tienen doble aspecto: se cruzan el pasado y el presente, Belén y Arrasate. El personaje conocido como El Gracioso es una muestra de la influencia del barroco o postbarroco.

En cuanto a la métrica, Barrutia utiliza diversidad de estrofas de pocos versos, para dar agilidad. Además, cada molde sigue el uso tradicional (la copla, el de las canciones de ronda; el villancico, el de las canciones que se cantan ante el Niño Jesús); el autor utiliza un tipo de estrofa u otro según los personajes.

Es una obra viva y humorística, escrita en el euskera vizcaíno del entorno del autor, en lenguaje vivo y popular.

Tal vez la obra de Barrutia no fuera la única escrita en el sur. La Iglesia católica prohibió, tras el Concilio de Trento, representar comedias, y, por tanto, no es de extrañar que no se hayan escrito o encontrado más obras de teatro. En cambio, la Ilustración impulsó el teatro.

El neoclasicismo es un movimiento del siglo XVIII que se extendió al arte, la literatura y todos los campos de la cultura. El término neoclasicismo quiere decir clasicismo nuevo, es decir, tomar como modelos a la antigua Grecia y Roma, y a los escritores clásicos. Según el neoclasicismo, el arte y la literatura tienen un gran quehacer en la sociedad y deben enseñar. El neoclasicismo reivindica la educación moral para cambiar la sociedad. Entra junto con la ilustración y cree en la razón.

En España el neoclasicismo tiene lugar tras el barroco y postbarroco, colmados de excesivo adorno. Viene de Francia: Boileau (Art Poétique, 1674) fue introducido por Luzan (Poética, 1737). Los géneros más cultivados son el ensayo filosófico, político o social, la crítica, el teatro y las fábulas.

En el País Vasco el neoclasicismo cobró fuerza, ayudado por la ilustración. La ilustración impulsó el didactismo del neoclasicismo, sobre todo en el teatro y las fábulas (especialmente, en verso). El teatro tenía como objetivo divertir y al mismo tiempo enseñar -especialmente al pueblo llano, para corregir sus costumbres y su comportamiento-. Los ilustrados impusieron las reglas neoclásicas, especialmente la de las "tres unidades" (de acción, lugar y tiempo), aunque no rigurosamente. Cultivaron la comedia y, sobre todo, la ópera cómica, de modelo francés. Este teatro no tenía como destinatario el pueblo llano, sino los propios ilustrados, los caballeros y eclesiásticos, es decir, las clases altas. En el teatro sobresale X. Munibe, conde de Peñaflorida.

La fábula se convierte en uno de los géneros modélicos de la época de la ilustración, sobre todo en verso. El alavés Samaniego escribió sus fábulas para el Seminario de Bergarako (Fábulas Morales, 1781, 1er tomo). Otro autor fue el lekeitiarra Ibañez de la Renteria (Fábulas en verso castellano, 1789, 1er tomo; 1797, 2º tomo). Este género entra en la literatura vasca con los Mogel, aunque tardíamente. Precisamente, Juan Antonio Mogel presentó en la Sociedad de Amigos del País, donde se reunían los ilustrados, sus fábulas en verso, pidiendo su publicación, lo que no consiguió. La ilustración impulsó el cultivo de la poesía, y sus esfuerzos dieron frutos, como hemos visto (3. Cantos y versos).

El azkoitiarra Xabier Munibe, conde de Peñaflorida, fue el alma de la ilustración vasca. Estudió ciencias y letras en Toulouse. Fue un hombre de gran iniciativa y polifacético: ideólogo, político, sabio, músico, escritor, actor teatral, etc.

Fundó en 1764 la Sociedad de Amigos del País, una de las instituciones culturales más importantes en la historia del País Vasco. El fruto más valioso del trabajo de la Sociedad de Amigos fue el Seminario de Bergara, fundado para la educación de los hijos de los nobles. El Seminario dedicó sus mayores esfuerzos a la investigación técnica y científica, así como a la propagación de los conocimientos, a la renovación y al progreso y bienestar general de Euskal Herria, bajo la divisa "Irurak bat" (Las tres provincias son una única). Sin embargo, los frutos literarios y artísticos fueron más humildes.

Obras:

Gabon-Sariak (Aguinaldos de Navidad) (1762). Contiene villancicos trabajados con más esmero y adorno literario que los habituales, y vertidos en diversidad de moldes estróficos: seguidillas, arias, coplas, etc. En esta obra aparecen algunas ideas de la ilustración, como, por ejemplo, la hermandad entre las naciones, el valor del trabajo y de la ciencia, y la necesidad de la paz para el progreso, de modo que con ella la literatura vasca entra en la ilustración.

El Borracho Burlado, Opera Comica, en Castellano y Bascuence (1764). Tiene como tema el escarmiento de un borracho, lo que se consigue por medio de la vergüenza que produce el ridículo. Es una obra de valor dramático y literario: el personaje principal, Txanton Garrote, es cómico, el lenguaje y la métrica son sencillos, y está sembrada de refranes y dichos populares. Fue representada en Bergara con gran éxito, siendo el propio conde el director y uno de los actores. El autor advierte en el prólogo que su intención fue escribir la obra exclusivamente en euskera, pero que no pudo realizar su propósito por problemas dialectales y por la necesidad de adaptar el texto a los actores. La parte dramática está casi íntegramente en castellano, y la cantada en euskera. Sean o no verdad estas declaraciones, es posible que Munibe hubiese querido expresamente valerse de ambas lenguas, puesto que la mayoría del auditorio entendería, al menos, el euskera y mejor el castellano.

El euskera de Munibe no se ciñe a las formas locales de su villa natal, es más general; usa palabras y formas comunes a otros dialectos, sobre todo al vizcaíno, además de recibir la influencia de Manuel de Larramendi y Kardaberaz. En Gabon-sariak, en cambio, abundan más las formas locales y los neologismos larramendianos.

Munibe escribió sus obras euskéricas en verso, y compuso también la música con la que están destinadas a ser cantadas. Escribió más en castellano que en euskera (ensayos críticos, cartas, una ópera cómica y poemas).

Joakin Maria Alzibar-Jauregi, de familia azkoitiarra noble y rica, escribió una obra teatral breve, que fue representada en la cocina de la casa Altzibar en 1772: Grand tourra (Grand Tour). Esta obra fue encontrada y publicada recientemente (2007). Se trata de una conversación sobre las capitales europeas, y es una muestra que atestigua el nuevo espíritu propagado por la ilustración en Europa. Es una especie de entremés cómico, en el que los personajes ignorantes provocan la comicidad y los de familias pudientes enseñan (era tarea de la aristocracia educar al pueblo llano). Como en el caso de El Borracho Burlado, esta obrita se representaría para la diversión de los nobles y gentes de familias pudientes.

La revolución francesa y sus consecuencias (caída del Antiguo Régimen, pérdida de los fueros del País Vasco del norte, centralización del Estado, guerras contra países extranjeros, extensión del francés a todo el territorio de Francia, constitución civil del clero, surgimiento de los nacionalismos, etc.) marcarán durante largo tiempo la literatura tanto en el País Vasco norte como en el sur. Especialmente la Revolución (1789), la guerras de la Convención (1893-1895), las campañas militares de Napoleon Bonaparte (1769-1821) y la francesada o guerra de la independencia española (1808-1814) dejarán un profundo rastro en la época y a lo largo de todo el siglo XIX. Los mejores testigos de los acontecimientos de la época son los cantos y versos; por desgracia, debieron perderse muchos de ellos en aquella época sangrienta y luctuosa, puesto que no tendrían posibilidad de ser publicados. El recuerdo de la Revolución y de la época de Napoleón permanecerá vivo a lo largo de todo el siglo XIX en poemas, pastorales y narraciones.

De los cantos que se han conservado (33 cantos y 376 estrofas), la mayoría se posicionan en contra de la Revolución y la persecución religiosa posterior, sus autores son cultos -generalmente eclesiásticos-, la métrica es de tipo popular y están compuestos en dialecto labortano. Entre los autores destaca Monho por la cantidad y calidad de los poemas. Entre los del sur son dignos de mención algunos villancicos (presuntamente de Juan Antonio Mogel y Fray Pedro Astarloa), que testimonian los tristes acontecimientos de la época. Pero, junto a cantos y versos de autores cultos como los mencionados, existen otras piezas no tan esmeradas; por ejemplo, algunos cantos de soldados y otras gentes no tan doctas, compuestas por bersolaris o por los mismos soldados que tomaban parte en los acontecimientos.

Asimismo se han conservado más de 40 cantos, algunos de ellos fragmentos, de la francesada o guerra de independencia española. Puesto que los vascos lucharon en ambos lados, algunos cantos fueron compuestos por los vascos del sur (por ejemplo, los cantos contra Napoleón, los franceses, José Bonaparte o Godoy, o los que cuentan las batallas de Vitoria y San Marcial, la quema de San Sebastián y los consiguientes actos de brutalidad, o los villancicos de Bilbao) y otros por los del norte (por ejemplo, los cantos de soldados que narran los acontecimientos del 2 de mayo en Madrid, o los de alabanza a Napoleón y Harispe, o los de la caída de Napoleón).

Nacido en Isturitze (Baja Navarra) y muerto en Bardotze (Lapurdi). Fue sacerdote y huyó por negarse a prestar juramento a la constitución civil del clero. En 1972 se publicó una colección de cantos y cánticos religiosos de este autor. Monho no consigna su firma en los manuscritos de sus versos. Entre los cantos profanos destacan los satíricos contra los curas que juraron la constitución civil del clero, como Mentaberri, o contra Robespierre y Pinet. Posteriormente, también compuso versos contra Napoleón y a favor del rey.

Monho es más culto que los bersolaris (por ejemplo, por sus alusiones mitológicas o rimas cruzadas), pero, en cuanto a la métrica, no se aleja de la popular o tradicional. Escribe en labortano clásico y su léxico es bastante purista.

A finales del siglo XVIII y comienzos del XIX los movimientos culturales más importantes -neoclasicismo y preromanticismo- contienden entre sí en Europa, y, por otra parte, surge el nacionalismo.

J. A. Mogel y P. P. Astarloa continuaron el trabajo realizado por los ilustrados en el campo de la lengua y la literatura. Sin embargo, Mogel criticó el desdén de muchos ilustrados hacia el euskera y quiso convencer a los euskaldunes cultos para ensalzar a la patria (en el sentido de la tierra nativa) cultivando el euskera. De todos modos, la Revolución francesa atemorizó a muchos ilustrados y fortaleció la Inquisición. Por otra parte, los partidarios de la centralización del Estado español -siguiendo el modelo francés- comenzaron a atacar los fueros y el euskera en el terreno de la historia y la lengua (Godoy, Llorente, Traggia... ).

Sin embargo, el preromanticismo, que se desarrolla junto al nacimiento del nacionalismo europeo, impulsará la lengua patria. Según el alemán Herder (1744-1803), la lengua es un instrumento de conocimiento, creador de cultura y, al mismo tiempo, su compendio, además de ser la mejor muestra del "Genius" u originalidad de un pueblo. Gracias a él se produjo el despertar de las lenguas y la poesía popular en el siglo XIX. Hablando de los pueblos cultos de Europa, Herder estima a los vascos como uno de los más antiguos, y dice lo siguiente: "Sería deseable que conocieramos mejor la lengua, las costumbres y la historia de este pueblo ágil y alegre, y que, como Mac Pherson entre los gaélicos (escoceses), entre ellos (los vascos) un segundo Larramendi investigara el viejo espíritu nacional vasco" (Ideas sobre la Filosofía de la Historia de la Humanidad, 1784).

En el preromanticismo, en general, hay que considerar especialmente la influencia de Rousseau, y algunos aspectos de su pensamiento tal vez hayan tenido influencia en la literatura vasca; por ej., el interés por la naturaleza y por el modo de vida antiguo no echado a perder por la civilización, el culto por el "buen salvaje", o la importancia concedida a la originalidad y autenticidad.

La influencia de Herder es palpable en Humboldt, en su búsqueda de cantos populares, y, a su vez, la de éste en Mogel (Peru Abarka) y Astarloa. Hemos mencionado también los cantos populares de fin del siglo, cancioneros y las primeras noticias sobre los bersolaris.

El durangués Pablo Pedro Astarloa (1752-1806) fue un lingüista y apologista de gran influencia que escribió en castellano. Sus obras más importantes son: Apología de la Lengua Bascongada, o ensayo crítico filosófico de su perfección y antigüedad sobre todas las que se conocen (Madrid, 1803) y Discursos Filosóficos sobre la lengua primitiva o Gramática y Análisis razonada de la Euskara o bascuence (1883). Astarloa fue maestro de Humboldt en cuestiones relacionadas con el euskera.

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