Concept

Periodismo y Medios de Comunicación en Euskal Herria

El periodismo es, como tal, un fenómeno moderno y, sobre todo, contemporáneo. La producción profesional de informaciones de actualidad empieza con la imprenta y comienza a adquirir las características con que hoy conocemos esta actividad, que hemos dado en llamar periodismo, en el siglo XVII. Antes, no obstante, la necesidad de obtener informaciones noticiosas se saciaba de otras maneras.

La imprenta tardó en llegar al País Vasco, de hecho no lo hizo hasta bien entrado el siglo XVI. Por eso, no es extraño que, junto con los relatos orales, se conserven algunos testimonios manuscritos de una cierta actividad noticiosa.

A caballo entre lo privado y lo público está un curioso "noticiario" iniciado por el párroco de la localidad alavesa de Lanciego, Juan de Vallejo, en 1564 y continuado posteriormente hasta 1617. Se trata de "veintiún anotaciones hechas al final de las partidas de bautismo pertenecientes al año a que se refieren", algunas de ellas nacionales y otras locales, referentes a los acontecimientos más destacados de la localidad. La iniciativa fue continuada, a la muerte de Vallejo, por los sucesivos párrocos, Martín de Foronda y Martín Pérez de Viñaspre.

En lengua vasca puede mencionarse, a pesar de su título en castellano, la Ystoria de la quema de Salvatierra, que fue compuesta en verso vascongado por Juan Pérez de Lazarraga, señor de la torre de Larrea (Álava) el mismo año en que sucedió, 1564. Se trata de un relato manuscrito de indeterminada difusión, presente en un cuaderno que reúne un esbozo de novela pastoril y varias poesías en euskera de temática amorosa y laica, al parecer redactado en la juventud de este noble alavés, entre 1564 y 1567, y que fue descubierto y dado a conocer en 2004. El poema, que puede ser considerado, si se quiere, noticioso, está escrito a semejanza de las baladas narrativas sobre tema similar de los dos siglos anteriores. Las más antiguas de estas baladas narrativas que se conservan producidas en suelo vasco -y en euskera- datan de los siglos XIV y XV, en su mayoría escritos en el dialecto occidental o vizcaíno: los cantares de las batallas de Beotibar (1321), Acondia (1390), Urréjola (1388-1401) y Munguía (el cantar de Olaso, 1471); el romance de la quema de Mondragón, que relata el incendio de la villa guipuzcoana a manos de los gamboínos y la venganza perpetrada por éstos sobre los oñacinos que huían (1448); o el cantar de Bereterretche, compuesto en el extremo oriental del país, en dialecto suletino, hacia 1450, uno de los más deslumbrantes ejemplos de la literatura oral vasca, calificado a menudo de "romance noticiero".

El establecimiento de la imprenta supondrá un salto cualitativo en la distribución del conocimiento. A pesar del retraso de la imprenta vasca respecto de la del resto de la Península, existen varias relaciones noticiosas bastante tempranas. Por ejemplo, existe una de 1593 sobre la inundación que ese mismo año sufrió Bilbao, redactada por el riojano Juan de Mongastón. Otro "relacionero" o "periodista" vasco de nombre conocido en aquellos principios del siglo XVII es Pedro de Adrada, quien compuso una relación sobre un niño nacido en "Bayona de Francia" con "treynta y tres ojos naturales", que vivió "treynta y tres días, y hablò tres vezes palabras de mucho exemplo", que fue publicada, junto con un romance "sobre las grandezas de la Corte, y jornada del Rey nuestro señor", en 1613, primero en Baeza y luego en Barcelona. El primer "periodista" guipuzcoano de que tenemos noticia es el donostiarra Juan de Neyra, que en 1630 compuso la Relación verdadera que trata del lastimoso suceso, y desgracia que sucedió en la Villa de San Sebastian de Vizcaya, Puerto de mar, en este año de 1630. En el qual declara el gran daño que hizo, el incendio y temerario fuego, el tiempo que durò, y la cantidad de casas que se quemaron, personas y haziendas, y la diligencia que se hizo para ataxarle. La relación la imprimió en Burgos Pedro de Udobre.

El levantamiento por parte del ejército español del sitio de Hondarribía, el 7 de septiembre de 1638, y tras más de dos meses de resistencia al asedio de las tropas francesas, provocó un verdadero aluvión de relaciones impresas en varios lugares de la Península, y también se difundieron en las provincias vascas. En 1638 Martín de Aspilqueta imprime en Bilbao una Relación de todo lo sucedido en Fuenterrabia, desde que el príncipe de Condè la puso cerco, hasta que se retiró con afrentosa huida. Ese mismo año Matías Marés, que tenía entonces un establecimiento impresor en Logroño, publica la Relación verdadera del socorro que a Fuenterrabía dieron los Excelentissimos Almirantes de castilla, y el Marques de los Velez Virrey de Navarra, Generales de ambas coronas en esta faccion, vispera de Nuestra Señora de Setiembre.

La fama que el hecho de armas de Hondarribía alcanzó fue tal que hasta se compusieron algunas relaciones, en verso, en lengua vasca. Se imprimió una, acompañada además de dos sonetos castellanos, titulada Canción vizcayna en metro y hecha en alabanza de los hechos heroycos de D. Domingo de Heguia, que entre los estudiosos se conoce como Egiaren kanta.

Por lo que respecta a las relaciones propiamente producidas en suelo vasco, en 1651 se imprime en Bilbao, por los franciscanos o por Matías Marés, que disponía entonces de dos imprentas en la capital vizcaína, y se reimprime en Madrid, una Relación de sucedido en la Villa de Bilbao, y otras partes, Viernes ocho de setiembre deste año 1651, dia del nacimiento glorioso de nuestra Señora, con los recios temporales de las aguas.

En Guipúzcoa la primera que conocemos la publica veinte años más tarde, al poco de establecerse en San Sebastián como impresores oficiales de la provincia, la familia Huarte, y se titula Relación Verídica, Varios festines, Corridas de Toros, y banquetes. Fiestas que la nobilissima ciudad de San Sebastián hizo al nacimiento de D. Sebastián Baltasar Carlos Calders y Rojas, hijo de D. Phelipe Ramon de Calders y Marimon, y de Doña Catalina de Rojas y Sosa, à los doze y treze de junio de 1672, larguísimo título a la usanza de la época para una obra de 13 páginas en cuarto que refleja la necesidad de noticias que tenía la sociedad guipuzcoana de la época.

Los Huarte serán quienes primero acometan la edición de papeles periódicos en el País Vasco, hasta tres títulos diferentes salieron de sus prensas cerca de la iglesia donostiarra de San Vicente, que sin embargo combinarán, cuando la ocasión lo requiera, con la edición de relaciones ocasionales, por ejemplo la Breve relación de lo que sucedió en la N. y L. Ciudad de San Sebastián el día 7 de Diciembre del año 1688. Impreso en la Ciudad en casa de don Pedro de Huarte, junto a la Parroquia de San Vicente.

Conocemos bastante bien la actividad periodística desarrollada entre 1680 y 1704 por la familia Huarte, que publicó tres gacetas (dos de ellas, a la vez en semanas alternas): Noticias Principales y Verdaderas (reedición de una gaceta en lengua castellana de Bruselas), Noticias Extraordinarias del Norte, una gaceta original sobre los acontecimientos de las guerras europeas, y, a comienzos del siglo XVIII, el Extracto de Noticias Universales, claramente vinculado a la Compañía Guipuzcoana de Caracas y a la burguesía guipuzcoana que, alrededor del conde de Peñaflorida, crearía la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País.

Curiosamente, esta sociedad, una de las primeras de este cariz de España, pese a su interés por la prensa y el periodismo, nunca publicó ningún periódico. Las propuestas de dos de sus miembros, Valentín de Foronda -que escribía regularmente a los papeles periódicos de Madrid- y el marqués de Narros, fueron desestimadas. Desde 1704, cuando los Huarte se van a Pamplona y dejan de editar el Extracto, hasta la llegada de los franceses, el 1808, al País Vasco no va haber ningún gaceta propia. Al menos, en el País Vasco sur; en Bayona, en cambio, sí se publicó un Journal Maritime de Bayonne, que va a aparecer hasta el año 1757. Hasta el primer tercio del siglo XIX, la primacía informativa vasca correspondía al eje San Sebastián-Bayona.

Todo el resto del siglo XVIII es más bien un desierto con respecto al periodismo vasco. Cuáles son las razones de que la prensa al País Vasco haya empezado relativamente tarde y con pasos inseguros. Una de las razones más importantes es, sin duda, la demografía. Bilbao, por ejemplo, sólo tiene 10.000 o 11.000 habitantes en el siglo XVIII. Durante todo el siglo XVIII la burguesía de Bilbao y de el resto de ciudades vascas se informaban leyendo los medios que venían de fuera.

El periodismo en lengua vasca, comparado con el del resto de Europa (sobre todo, con el producido a los estados de los que forman parte los territorios del euskara: Francia y España), es bastante más tardío. La única iniciativa periodística conocida en lengua propia en el siglo XVIII es una relación ocasional de 1766, publicada en Bayona y traducida del francés, titulada Jaun Dauphin cenaren eritassouneco errelacionea, sobre la muerte del padre del rey. Fue publicada por Jean Fauvert-Duhart, el mismo impresor que después publicaría las gacetas oficiales cuando la ocupación francesa.

Es durante la Guerra de Independencia cuando se publican en el País Vasco sur los primeros periódicos modernos. En lengua castellana y francesa. Napoleón Bonaparte, siempre convencido de la influencia que podía ejercer en la prensa, había dispuesto la publicación de un diario dirigido a influir en la opinión pública española y, sobre todo, vasca, que entrara a la Península atravesando la frontera de Guipúzcoa. Se trata de la Gazeta de Comercio, Literatura y Política de Bayona de Francia, que se publicó desde 1805 hasta 1808.

Después de invadir la Península, las autoridades francesas empezaron a imprimir en Bayona varias hojas de noticias con título regular, las Noticias de España/Nouvelles de Espagne, primero bilingües a doble columna en castellano y en francés, más tarde sólo en castellano.

Con respecto a los periódicos ya producidos en tierra vasca tras la invasión, se trata de los siguientes títulos: La Gazeta de la Corte, que empezó el 23 de agosto de 1808, como iniciativa privada de un afrancesado, Benito Zubía, y que tras el número 24, de 11 de noviembre de 1808, se titulará La Gazeta de Vitoria, las dos publicadas en la capital de Álava; la Gazeta de Oficio del Gobierno de Vizcaya, que empezó el 2 de abril de 1810 y, en Navarra, la Gazette de la Navarre, que pronto fue la Gazeta Oficial de la Navarra. En todas estas gacetas se usa el francés y, sobre todo, el castellano. No hay nada escrito en vasco.

El honor de publicar el primer periódico moderno del País Vasco le correspondió a un muy joven impresor (sólo tenía entonces 16 años), Ignacio María Baroja, miembro de una conocida familia liberal guipuzcoana, que durante todo el XIX produjo buena parte de los periódicos de la provincia, familia entre cuyos miembros se contarán luego nombres tan destacados como los del escritor Pío Baroja. Se trata de la Papeleta de Oyarzun, que probablemente comenzó a publicar en septiembre u octubre de 1813, al poco tiempo de sufrir los franceses la derrota de San Marcial y abandonar la Península. El periódico se publicó al menos hasta el 19 de mayo de 1814. De pequeño formato y escasa paginación, entre dos y cuatro páginas en cuarto, no conviene menospreciar su importancia. Informaba de las escaramuzas en la frontera, beneficiándose de la posibilidad de dar primicias, que luego eran reproducidas por los primeros periódicos vascos y por alguno de la capital de España, como La Abeja Madrileña, gracias a su cercanía, pero no descuidó otro tipo de informaciones, noticias breves sobre Guipúzcoa o "avisos" comerciales y de precios.

Los dos primeros periódicos modernos hechos libremente por ciudadanos vizcaínos y alaveses datan ambos también de 1813: El Bascongado de Bilbao y El Correo de Vitoria en la capital alavesa. Redactados por sendos grupos de liberales, expresan sus ansias por construir un periodismo político comparable al de otros países de Europa, al amparo de la recién estrenada -y efímera- libertad de imprenta instaurada por la Constitución de 1812. El regreso de Fernando VII supuso para ambas cabeceras la desaparición y la represión de sus artífices, en muchos casos destacados miembros de la burguesía local e incluso de los funcionarios municipales o forales, caso de José Aldama, uno de los redactores de El Correo de Vitoria, y luego primer director del Boletín Oficial de Álava, un ferviente liberal que acabó sus días asesinado en una revuelta popular. En todo caso, la existencia de la Papeleta de Oyarzun, El Bascongado y El Correo de Vitoria corrobora la existencia de núcleos probablemente pequeños pero activos de liberales.

Al albur de los periodos de mayor permisividad se publican en el País Vasco algunos periódicos en la década de los años 20. En San Sebastián se organizan en tertulias que darán origen al periódico El Liberal Guipuzcoano (1820-1823) y tampoco falta, dada la cercanía de la frontera, la presencia de la prensa de los exiliados, como la Gaceta de Bayona (1828-1830) y luego su continuadora, la Estafeta de San Sebastián. En Bilbao aún faltan algunos años para que la prensa se consolide, pero aparecen algunos títulos, bien significativos, como El Verdadero Patriota, La Atalaya de la Libertad o El Patriota Bilbaíno. Se leía igualmente la prensa española: los periódicos oficiales de Madrid se reimprimían en algunas ocasiones en el País Vasco.

Buena parte de los acontecimientos sociales -políticos, económicos y comunicativos- están marcados por la pugna entre liberales y conservadores, que en el País Vasco se alinean en su mayoría con los carlistas, por las guerras y por la cuestión foral, que culmina en 1876 con la abolición de los fueros vascos. Surgen también en estos años los boletines oficiales de las diferentes provincias. Los boletines reflejan la ideología de los diferentes bandos: el Boletín Oficial de Vizcaya, de 1833, y el Boletín Oficial de Guipúzcoa, de 1834, son liberales, mientras que el Boletín de Navarra y Provincias Vascongadas es, como su predecesor la Gaceta de Oñate, carlista.

Durante todos los años 30 del siglo XIX surgen algunos periódicos, aún no diarios, en las tres capitales vascas. El Compilador Militar de Vizcaya es de 1835; de 1837 es El Bilbaíno, liberal fuerista, y en esos mismos años postreros de la primera guerra carlista surgen El Vascongado y El Vizcaíno Originario, ligados a las sociedades de uno u otro signo.

Parece que nadie siento la necesidad de publicar en lengua vasca en los periódicos hasta que no llega la primera guerra carlista. Entonces, el liberales de San Sebastián piden a la reina publicar una hoja bisemanal en euskara "cuyo principal objeto sea el desvanecer las falsas noticias que propalen los rebeldes, inspirar la justa confianza que se merece el maternal Gobierno de S.M. y la seguridad de las ventajas que todos los españoles deben prometerse cono el Reynado de su augusta Hija". El Gobierno da su visto bueno pero, en vez de publicar una hoja en vasco, los liberales donostiarras dan a la imprenta un periódico en castellano donde aparecen, de vez en cuando, textos en lengua vasca dirigidos al labradores de la provincia (no a los burgueses de la ciudad, público fundamental del periódico). Aquel periódico fue El Correo del Norte. Periódico político, literario y comercial.

Al menos durante la primera mitad del siglo XIX, ningún periódico producido a Álava, Guipúzcoa o Vizcaya tendrá una periodicidad diaria. Para conocer el primer diario vasco (naturalmente, escrito en castellano) hará falta esperar hasta el 1858, cuando apareció por primera vez el cotidiano Villa de Bilbao.

Una vez concluida la primera Guerra Carlista, los periódicos vascos se hicieron cada vez más numerosos. No faltaron los que, después de siete años de guerra, se decidiesen por un tono francamente festivo, como Las Folías de Vitoria, Papel lunático que saldrá cuando se le antoje a Farraca y Chambolín, en parte como respuesta a otros periódicos, como el también vitoriano El Mosaico, nacido el mismo año de 1840 y de carácter literario. En 1840 se creó El Vascongado, órgano de las elites dirigentes vizcaínas, cada vez más claramente alineadas en torno al liberalismo fuerista, que defendían a la vez las corrientes ideológicas modernas y el mantenimiento integral de los fueros vascos. El responsable del nuevo periódico fue el impresor Nicolás Delmas. El periódico apenas duró un año. Nicolás Delmas impulsó otros periódicos en Bilbao, como El Avisador Bilbaíno (1853-1854).

Probablemente uno de los periodistas vascos más importantes de este periodo es Juan Eustaquio Delmas. Nacido en Bilbao en 1820, hijo del impresor Nicolás Delmas, comenzó su carrera periodística en El Bilbaíno (1837) y El Vascongado (1840-1841). Estudió en París, en la Sorbona y, a su regreso a Bilbao, montó su propia imprenta en 1852. En dicha imprenta se editaron varios periódicos: primero, el Boletín de Comercio de Bilbao, y después el Irurac Bat, una de las cabeceras vascas más importantes de la época. Antes de morir, y tras la caída de los fueros, se alineó en la facción fuerista y contribuyó a la publicación del diario La Unión Vasco-navarra.

Uno de los periódicos más importantes de este periodo es El Vascongado, de Bilbao. Su subtítulo era Periódico mercantil, político y literario. Sus responsables eran el impresor Nicolás Delmas y Manuel Urioste de la Herrán. Se trataba de un periódico liberal moderado y fuerista. Se enfrentará ideológicamente a El Eco del Comercio, El Vizcaíno Originario y El Liberal Guipuzcoano.

También en 1840 se publica un nuevo Liberal Guipuzcoano en San Sebastián, bisemanal, progresista. Alineada con los intereses comerciales, cuenta con periodistas de plantilla (que los moderados califican de "mercenarios de la pluma"). Pronto se enfrenta a El Vascongado de Bilbao, pero, en cambio, cuenta entre sus aliados con El Vizcaíno Originario y el madrileño El Eco del Comercio.

El Vizcaíno Originario es también un periódico liberal progresista, nacido en 1841 en Bilbao,de la mano de la Sociedad Constitucional de Bilbao, creada ese mismo año para oponerse a la Sociedad Bilbaína.

En 1843, El Vizcaíno Originario dio paso a El Amigo de Vizcaya, bajo la dirección de Baldomero Olavarría. El propósito declarado del nuevo periódico era ofrecer más información económica que política, si bien se trata de una empresa ligada al constitucionalismo.

La polémica por la interpretación de los fueros sólo conocerá esporádicos puntos de acuerdo. Todos polemizan en la denominada política vascongada. En 1849 se propone la creación en Vitoria de un periódico que sea exclusivamente fuerista, sin otro tinte o color político, que se titularía Irurac-Bat. No llega a publicarse.

El Boletín de Comercio de Bilbao comenzó a publicarse en 1850. Se sabe que se publicó hasta abril de 1856. Entre las firmas más destacadas de este periódico destaca un incansable político, jurista y periodista alavés de la segunda mitad del siglo XIX: Ramón Ortiz de Zárate.

A partir de aproximadamente 1853 (ese año se publicó el Avisador Bilbaíno, periódico trimestral de tipo comercial y literario.) el periodismo bilbaíno, como corresponde en la época a su importancia comercial y demográfica dentro del conjunto de las entonces Provincias Vascongadas, comienza a destacarse del resto del periodismo vasco, tanto en cuanto al número de títulos editados, como en cuanto a la tirada y difusión de éstos.

No conviene sin embargo despreciar el potencial editor de Vitoria, que en 1865 contaba con ocho imprentas activas. Sí es cierto, en cambio, que Vitoria tardará en tener una publicación periódica de carácter eminentemente informativo: lo serán El Alavés, de 1859, El Nuevo Avisador Vitoriano de 1861, La Concordia de 1863, El Nuevo Alavés de 1864 y El Porvenir Alavés, de 1864, mientras que al fin del periodo vuelve a aparecer la prensa política con El Fuerista (1867) y La Trompeta (1868), este último republicano.

Entre 1850 y 1860, y especialmente durante el Bienio Progresista (1854-1856) tienen lugar profundas transformaciones en la estructura de los medios de comunicación. En 1857 se crean el Banco de Bilbao y la Compañía del Ferrocarril Tudela-Bilbao, con lo que la capital vizcaína conoce un impulso económico que irá in crescendo. La mejora evidente de las comunicaciones, como es obvio, redunda en beneficio de la práctica periodística y, aunque la edición de órganos de prensa continúa siendo privativa de las clases pudientes, cada vez se contará con más cabeceras y se podrá acceder a la lectura de más periódicos de otras capitales, en especial de Madrid. El ferrocarril no se afianzará en Vitoria hasta 1864, cuando pase por la capital alavesa la línea Madrid-Irún, fecha en que se establece también el Banco de Vitoria.

Irurac Bat es, probablemente, el periódico vasco más influyente de la época. Comienza a publicarse en 1852. Liberal fuerista, mantendrá agrias polémicas con Euscalduna, representante del conservadurismo neocatólico. Se trata de un periódico que ya contiene una idea unitaria del País Vasco, heredera de la Sociedad Bascongada de Amigos del País (de ahí su título). Su primer editor responsable fue Carlos de Bilbao, pero su propietario era Juan Eustaquio Delmas. Contó con la pluma de Camilo Villavaso, que tomaría la dirección del ya diario en 1864, hasta 1869.

Existió otro periódico en Bilbao, nacido en 1856: El Nervión, que ejemplifica la transición desde el liberalismo progresista, y favorable a la renovación fuerista, hacia posiciones representadas por el Partido Democrático, aunque éste no se constituirá en Bilbao hasta 1865, y también el paso paulatino de un prensa fuertemente política que ahora no renuncia a una calidad informativa y formal, de cuidada tipografía. Fue dirigido por José de Irigoyen, que luego fundaría otros periódicos en Bilbao, el Diario de Anuncios (enero-diciembre de 1864) y el Eco Bilbaíno (1865-1866), de ideología democrática.

En 1859, Irurac Bat se convierte en diario, ante la aparición del primer diario bilbaíno, el Villa de Bilbao. Este último comenzó su andadura en enero de 1858, y se mantuvo en la calle durante algo más de dos años, hasta marzo de 1860. Su responsable fue el impresor Miguel de Larumbe. Abiertamente simpatizante de la reina Isabel II, era de ideología moderada.

Tras su desaparición en marzo de 1860, toma el relevo del Villa de Bilbao al día siguiente un nuevo diario, Euscalduna. Se trata, sin embargo, de un periódico con características diferentes, menos inclinado a las cuestiones económicas y más a las políticas. En junio de 1860 deja de publicarse, y da paso a su vez, en agosto de ese año, a El Eco Vascongado, que se convierte abiertamente en un "periódico político" en 1861. La postura es ya claramente católica, antiliberal y ruralista, y es la que mantendrá el renacido Euscalduna en su segunda época, a partir de octubre de 1861. Arístides de Artiñano será la firma principal de este nuevo periodo, donde la beligerancia con Irurac Bat será constante. Pugnarán por los fueros, que para Irurac Bat son la representación del liberalismo y para Euscalduna la esencia de la tradición.

En Guipúzcoa comienzan también a ponerse en marcha algunas iniciativas de periódico informativo. La más destacada será El Guipuzcoano, que saldrá tres veces por semana entre 1861 y 1867, iniciativa ligada a la familia Baroja.

En Navarra habrá pocas publicaciones en este periodo. Según Ángel García-Sanz Marcotegui, en 1860, además del Boletín Oficial de Navarra, sólo habrá otro periódico en Pamplona, La Joven Navarra, de corte liberal, del que fue director en 1863 Joaquín Jamar, a quien posteriormente encontraremos entre los impulsores de El Aurrerá de San Sebastián, ya durante el Sexenio Democrático. En 1865, finalmente, se publicará el primer diario de Pamplona, El Progresista Navarro.

En 1867 la política vascongada recibe el apoyo del periódico La España de Madrid, fundado por Pedro de Egaña. Se le opone, cuando se presenta a Diputado General de Álava, el periódico vitoriano El Fuerista de Ramón Ortiz de Zárate, en el que también escriben Daniel de Arrese y Ricardo Becerro de Bengoa, entre otros.

Una publicación importantísima, no sólo en el panorama del periodismo vasco, sino también en el conjunto de la comunicación española, fue el Semanario Católico Vasco Navarro, publicado en Vitoria por el canónigo Vicente de Manterola entre 1866 y 1873.

La prensa republicana también tendrá sus representantes en el País Vasco. El principal de ellos es Laurac Bat, creado en 1869, a rebufo del Pacto Federal de Eibar de 23 de junio de ese año, uno de los impulsados en toda España por el Partido Republicano Federal de Pi I Margall. A Laurac Bat se le unieron otros periódicos, como el donostiarra La Justicia, bisemanal, a partir de 1871, y el también donostiarra La Igualdad. La Fraternidad, publicada entre septiembre y diciembre de 1871, era el órgano del Partido Radical de Guipúzcoa. En Vitoria aparecerán también algunas publicaciones de este signo, como El Federal Alavés y El Cantón Vasco, este último dirigido por Fermín Herrán.

De signo aún más izquierdista serán algunos tímidos intentos de publicar prensa obrera. Destaca La Voz del Trabajador, portavoz de la federación local de la AIT en Bilbao durante 1870 y 1871.

Continúa acrecentándose el número de periódicos literarios. Álava cuenta con un buen número de ellos, probablemente los más destacados de su especie dentro de la prensa vasca de la época. Merecen destacarse El Ateneo y El Mentirón. El Ateneo comenzó a publicarse en abril de 1870, y se mantuvo hasta 1884. Era el órgano del Ateneo Científico, Literario y Artístico de Vitoria.

El Ateneo se renovó en 1875, durando su segunda etapa hasta 1878; después, fue sustituido como órgano del Ateneo por la Revista de las Provincias Eúskaras de Fermín Herrán, quien había dirigido desde 1866 La Ilustración de Vitoria y su sucesor La Ilustración de Álava. Seguía la estela de La Ilustración Española y Americana y La Ilustración de Madrid, de 1869 y 1870, respectivamente.

El primer periódico íntegramente escrito en vasco, ni siquiera llegó a ser un periódico de verdad. Se trata de Uscal Herrico Gaseta, que puso en marcha Joseph-Augustin Chaho, cuando quiso hacer carrera política y presentarse a las elecciones de la República francesa. Chaho tenía experiencia al publicar periódicos en lengua francesa (L'Ariel, Le Republicain de Vasconie), y quería obtener el voto de sus paisanos de lengua vasca. Uscal Herrico Gaseta se decía semanario, pero sólo llegó a publicar dos números separados casi un mes.

A finales del mismo año en que Joseph Augustin Chaho publica su Gaseta, y como reacción ante lo que creen un peligro para una ideología que pretendían hegemónica entre las clases campesinas vascas, los realistas, conservadores y visceralmente antirrepublicanos, los xuriak, deciden editar su propio órgano portavoz. Y lo hacen en forma de publicación anual, de almanaque. Un almanaque que era bastante más que un mero calendario de mano, repleto de información y de ideología. Nos estamos refieriendo al Escualdun laborarien adiskidea [=Compañero de los campesinos vascos] del abate Jean-Baptiste Etcheberry. En su opinión, "la libertad en demasía puede matar a la propia libertad", y con la Revolución francesa, "la religión y las buenas leyes se arrojaron a un lado". "Ahora también hay quien quisiera renovar las cosas. ¡Que el Señor nos libre!", concluye el abate (Escualdun laborarien adiskidea, 1849).

En francés conocemos unos cuantos ejemplos editados en suelo vasco: el Almanach du Parlement de Navarre pour l'année de grâce 1781, editado en Pau antes de la Revolución, es uno de ellos. También en Pau apareció el Almanach du département des Basses-Pyrénées. Année bissextile 1792. Ya en el siglo XIX contabilizamos al menos otros dos previos a 1848: el Almanach de la ville de Bayonne por l'année bissextile 1808 y el Calendrier du Département des Basses-Pyrénées por l'an VII [et suivantes] que apareció entre 1808 y 1826.

En 1852, los republicanos o gorriak, cuyo eje principal radicaba en una localidad no vasca, sino bearnesa, Pau, situada sin embargo en el circunscripción electoral en que votaban los vascos, editan el Egunari berria edo conseillu oneco almanaca [=Calendario nuevo o almanaque del buen consejo], y unos años más tarde, se atreverán a hacer lo propio con otro en Bayona, tradicional sede de los xuriak (quienes además contaban con el apoyo del obispado allí residente): Almanaca berria edo egunaria [Almanaque nuevo o calendario], a los que siguieron otros de título similar, promovidos por el candidato por antonomasia de los republicanos, Henri-Martial Berdoly, que luego editará el semanario bilingüe Le Réveil Basque, y por el bibliógrafo y vascófilo Julien Vinson.

De alguna manera, aunque el tono es desde luego muchísimo más moderado, estos almanaques siguen la línea abierta por Chaho, e intentan explicar a los euskaldunes las ventajas del sistema republicano, un ideario correspondiente al nuevo sistema político basado en la revolución burguesa, laico, democrático y de defensa de la propiedad privada.

Y después, de nuevo un largo silencio -aparte de los casos de dos semanarios en euskera publicados en la comunidad de inmigrantes vascos en California, Escualdun Gaseta, 1885-1886 y Californiako Eskual Herria, 1893-1897, y que, una vez se produjo el relevo generacional de inmigrantes monolingües y hecha su función, desaparecieron- hasta la década de 1880, cuando se publican, también por razones políticas, dos semanarios enemigos, el republicano Le Réveil Basque (pese a su nombre, casi todo escrito en vasco), publicado en Pau, y, como respuesta, el conservador Eskualduna en Bayona. Sólo se mantendrá, como único semanario, el segundo, hasta 1944.

Los periódicos de empresa, noticiosos, cuyo objetivo era comercial, comienzan a asentarse. Un ejemplo es El Noticiero, de 1870-1871. Otro, El Noticiero de Navarra, que se titulaba "periódico no político" y que publicó información sobre la guerra carlista tres veces por semana en 1873. De este mismo tipo fue el Diario del bloqueo de Pamplona de 1875. Otro intento de crear una prensa de calidad es el Diario de San Sebastián, que en su primera época se publicó entre 1872 y 1876 (luego tendría una segunda entre 1878 y 1887).

La I República acabará en diciembre de 1874 con la sublevación del general Martínez Campos, lo que supondrá la restauración de la dinastía borbónica en la monarquía española. Eso trajo consigo una nueva constitución y legislación de imprenta, más restrictiva que la anterior, y un decreto de supresión de prensa federal y carlista. Será precisamente entonces, a las puertas de la Restauración, y cuando la derrota de los carlistas se adivinaba cercana, ya levantado el sitio de Bilbao, cuando aparezca un nuevo diario plenamente de empresa. Se trata de El Noticiero Bilbaíno, creado por Manuel Echevarría Torres, que fue también su primer director. A pesar de su ideología más bien republicana, Echevarría buscaba un periódico que no fuese un mero portavoz político de una facción determinada, y buscase abiertamente la rentabilidad económica llegando a un público lo más amplio posible, teniendo "al corriente a nuestros lectores con absoluta imparcialidad de todos los acontecimientos que ocurran en España y en el extranjero", como aseguraba en su primer número. Más tarde se le unirán otros periódicos, como El Anunciador Vitoriano o La Voz de Guipúzcoa.

A partir de entonces, durante toda la Restauración se combinará el periodismo político y el de empresa. En el cambio de siglo, los tres grandes diarios bilbaínos corresponderán a tres ideologías muy concretas: La Gaceta del Norte (1901) será el órgano de la ideología católica; El Liberal (1901), fundado por Miguel Moya, irá del liberalismo al socialismo, cuando más adelante lo adquiera Indalecio Prieto; Euzkadi (1913-1937) será el gran diario nacionalista, aunque habrá otros (La Tarde, el irregular Tierra Vasca, este último de Acción Nacionalista Vasca, ya en la década de 1930), e incluso se llegarán a publicar los dos primeros diarios deportivos de España: Excelsior y su sucesor Excelsius. Continuará publicándose El Noticiero Bilbaíno, y durante el primer tercio del siglo XX se le irán uniendo otros: El Diario Vasco en San Sebastián y El Pueblo Vasco en Bilbao (ambos siguieron publicándose después de la Guerra Civil y llegan hasta nuestros días) o El Día en San Sebastián. En Vitoria, las dos grandes cabeceras del primer tercio del siglo XX serán La Libertad y El Heraldo Alavés que, adquirido por la familia Oriol, se convierte en portavoz del carlismo bajo el nombre de El Pensamiento Alavés. En Pamplona, El Pensamiento Navarro será la cabecera dominante.

La prensa en lengua vasca también conocerá un notable desarrollo en el primer tercio del siglo XX, si bien no dejará de ser un sistema comunicativo marginal. Quien más tarde (1919) será el primer presidente de la Academia de la Lengua Vasca, el sacerdote Resurrección María de Azkue, fundará dos semanarios (con apariencia de diario) que se pueden considerar los primeros periódicos en vasco que obtienen una cierta continuidad y proyección, y que establecen las bases del periodismo informativo en este idioma: Ibaizabal (1897-1899) y Euskalzale (1902-1903).

Es también en aquel momento que Sabino Arana publicó sus diarios, Baserritarra y Bizkaitarra. El ideario nacionalista se presentará desde entonces mayoritariamente en lengua castellana y sólo subsidiariamente en la vasca. La lengua propia obtendrá así, por el nacionalismo del PNV, siempre un estatus y un valor añadido de símbolo, más que de herramienta de comunicación real. Como consecuencia, los diarios nacionalistas se ofrecerán al público siempre en castellano (el paradigma es el diario Euzkadi 1913-1937, con el socialista El Liberal y el católico La Gaceta del Norte el más leído hasta la Guerra civil). La lengua vasca se incorporará menos tardíamente a los nuevos medios de comunicación, en concreto a la radio. La primera emisora que se creó en el País Vasco fue Radio San Sebastián, en 1925.

Por esto, no es extraño que sean o bien sectores muy conscientes de la importancia de desarrollar la lengua propia (parte del clero secular, organizado o no en asociaciones como Euskaltzaleak, ya a los años 30; la Sociedad de Estudios Vascos - Eusko Ikaskuntza, creado el 1918; y la Academia de la Lengua Vasca - Euskaltzaindia, creada el 1919) o sectores críticos con el nacionalismo dominante, que se presentaban como alternativa laica y urbana al confesionalisme y conservadurismo del PNV los que se encarguen de las iniciativas periodísticas en euskara.

La publicación periódica en lengua vasca más importante del primer tercio del siglo XX fue, sin embargo, Argia, un semanario con aspecto de diario que empezaron a publicar en 1921 un grupo de laicos y de religiosos en San Sebastián. Su publicación llegó hasta julio de 1936, puntualmente cada sábado, y tenía un contenido informativo. De la primera época, en destacaríamos dos nombres: Gregorio Múgica y Víctor de Garitaonandía. Durante toda la primera época del semanario (hasta la llegada de la dictadura de Primo de Rivera) Argia se declaró apolítica. Los ejes ideológicos de Argia eran, por lo tanto, un vasquismo católico, no necesariamente ni únicamente nacionalista, que propugnaba la unidad de las fuerzas vascas confesionales.

Argia fue importante por preparar el camino a la creación de un diario en lengua vasca, que se planteó el 1929 de la mano del poeta, periodista y dirigente del PNV de Guipúzcoa José María Agirre Lizardi, un diario en vasco, cristiano, informativo, que tomara como modelos El Sol o La Voz de Madrid, y que, finalmente, se desestimó. Parece que el PNV intervino y prefirió apoyar la salida de un nuevo diario en Guipúzcoa, El Día, en 1930, siguiendo su estrategia, íntegramente en castellano con una sección en lengua vasca.

Al estallar la Guerra Civil, la situación cambió dramáticamente con respecto al periodismo en lengua vasca. Las publicaciones de Guipúzcoa se cerraron (murió de esta manera, entre otras, Argia), y muchas de las que se hacían en vasco en Vizcaya, también (el semanario religioso-político Ekin). En Navarra, caída en manos "nacionales" el mismo 18 de julio, pasó el mismo, y se perdió Zeruko Argia. Es decir: el panorama que había con julio de 1936, con, por ejemplo, una Argia que había comprado maquinaria nueva y quería convertirse en una photo-magazine al estilo de Time o París Match, se hundió.

La política de incautaciones de las autoridades republicanas, primero, y del Gobierno vasco, después, permitieron que grupos políticos que no tenían demasiada presencia en los medios de comunicación la tuvieran ahora. El Partido Comunista de Euskadi, por ejemplo, pudo editar un diario, Euzkadi Roja, y un semanario, Erri. En Guipúzcoa, tras unos pocos meses de resistencia en los que se publicó el diario Frente Popular, tras la toma del territorio por parte de los sublevados dejarán de publicarse definitivamente un buen número de publicaciones, y sólo quedarán las afines al régimen. En Álava, que cayó en manos sublevadas el mismo 18 de julio de 1936, aunque a duras penas se mantuvo La Libertad, de la familia Dorao, pronto los falangistas se hicieron con ella, y acabaría desapareciendo. Sólo El Pensamiento Alavés quedó como diario. También existía otro importante medio de comunicación: Radio Vitoria.

En la parte del territorio vasco que no había sido dominado por las tropas de los insurrectos -es decir, prácticamente reducido a Vizcaya-, donde pudo aplicarse el pirmer estatuto de autonomía vasco, surgieron también revistas de guerra, como Gudari. Revista Gráfica Semanal de Euzko Gudaroztea. Como otras muchas iniciativas periodísticas vascas de la Guerra, se debe a Esteban Urkiaga Lauaxeta, que se encargaba de las relaciones del recientemente creado Gobierno vasco con los medios. Fue también Erkiaga quien, viendo la falta de papel y la posibilidad de hacerse con los talleres y las oficinas de medios partidarios de la rebelión, convirtió, el 1 de enero de 1937, la sección en vasco del diario Euzkadi en un diario entero en lengua vasca, el primero que existió: Eguna.

El último número que conocemos de Eguna es el del 13 de junio de 1937. Al poco tiempo las tropas "nacionales" entraban en Bilbao, y el Gobierno vasco marchó hacia el exilio. Primero a otros lugares del Estado que todavía no habían caído bajo el dominio de las tropas antirrepublicanas. Acabó así la primera autonomía vasca. La mayor parte de los periodistas vascos que sobrevivieron y que no eran afectos al nuevo régimen se fueron al exilio. En el País Vasco norte, sin embargo, el ambiente no era demasiado propicio: eran las vísperas de la Segunda Guerra Mundial y el principal periódico en vasco se puso primero de banda de los rebeldes de la guerra de España (llegaron a informar de que las tropas del general Mola "custodiaban" el árbol de Gernika) y de los nazis, cuando entraron en Francia. En París, el Gobierno vasco publicaba Euzko Deya , en castellano y francés; después, se publicaron, con el mismo título, otros periódicos en Londres, en México y a otras ciudades de América del Sur.

Las nuevas autoridades prohibieron cualquier manifestación de la lengua vasca. El "nuevo estado" imponía, bajo el lema "Español, habla español", la obligación de hablar castellana. No fue posible, entonces, publicar ningún diario, revista, libro en vasco; tampoco se podían hacer sermones o cartas.

Tras la Guerra Civil, los diarios dominantes serán El Pensamiento Navarro, Diario de Navarra y Arriba España en Pamplona. Pero, sobre todo, el gran diario de referencia será no sólo en el País Vasco, sino en el norte de la Península, La Gaceta del Norte, que vuelve a editarse tras el conflicto (su director, José María Urquijo, fue asesinado en la Guerra), y la prensa del Movimiento. En Bilbao, pertenece a la cadena de prensa del Movimiento el vespertino Hierro. En Vitoria, El Pensamiento Alavés se convierte en homogéneo; en San Sebastián, será La Voz de España (1936), al que luego se le unirá Unidad. Se mantendrá, no en primera posición, El Diario Vasco. En Bilbao, El Pueblo Vasco es obligado a unirse al falangista El Correo Español, y surge así una cabecera que será decisiva en las postrimerías del siglo XX, hasta el punto de que se constituye en grupo y en el cambio de siglo es uno de los más importantes del panorama comunicativo no sólo español, sino vasco: el Grupo Correo, después llamado Vocento. De todas esas cabeceras, será La Gaceta del Norte la que conozca un mayor desarrollo durante el franquismo, con una pléyade de ediciones.

La contestación al régimen se producirá sobre todo desde el exilio. Tras la segunda Guerra Mundial, el semanario Herria (aún se publica) sustituye a Eskualduna. Lo dirige Pierre Lafitte. Seguirá siendo hegemónico en el País Vasco continental hasta nuestros días, aunque se publiquen algunas otras revistas: Oiharzuna, Etchea, Gazte. Mientras tanto, se publican algunas cosas en América Latina. Otra Argia se publica en Caracas, íntegramente en euskara, entre 1946 y 1948. Los diferentes partidos publican diferentes órganos de expresión, en los que dan algún espacio al euskara, siempre minoritario. La Sociedad de Estudios Vascos es prohibida.

En 1949 comienza a producirse en Guatemala una revista importantísima para la cultura en euskara: Euzko Gogoa de Jokin Zaitegi y en la que colabora Andima Ibinagabeitia. El primero decide, al cabo de unos años, seguir publicando la revista en Biarritz, entre 1956 y 1959.

En el propio País Vasco, los capuchinos de Pamplona consiguen poder editar de nuevo la revista religiosa Zeruko Argia desde 1945. También en 1945, en Guipúzcoa, comienza a editarse la religiosa Anaitasuna, que durará hasta la década de 1980. Se les unió en 1951 Karmel, de los carmelitas, y en 1954, al otro lado de la frontera, Othoizlari. En 1956 surge Jakin, revista de pensamiento inicialmente ligada al mundo religioso.

Se crean también algunas revistas para niños (Pottolo y Umeen Deia), y se reemprenden las emisiones radiofónicas en euskara, sobre todo a través de Radio Juventud de San Sebastián, Radio Segura y Radio Eibar, en los últimos años de la década de 1950. Se crea, en la clandestinidad y el exilio americano, Euzkadi Irratia en 1947. La BBC llega a emitir algunos programas en lengua vasca.

La década de 1960 supone una tímida relajación del régimen franquista, y una cierta mejoría para los medios en euskara. Se crean o resucitan algunas revistas culturales (Euskara, Egan, ASJU, Príncipe de Viana, Gure Herria), la muy heterodoxa Igelak, de Jon Mirande, revistas infantiles como Kili-kili. La recuperación de la presencia en la radio sigue lenta pero imparable, por ejemplo en Radio San Sebastián, en la Voz de Guipúzcoa, y en radios religiosas como Segura Irratia (1956), Radio Popular de Pamplona (1959, creada por los dominicios), Arrate Irratia (1959), Radio Popular de Bilbao (1959), Radio Popular de Loyola (1961) y Radio Popular de San Sebastián (1962), estas dos últimas de los jesuitas.

A la muerte de Francisco Franco, la década de los últimos años 70 y la de 1980 es de definición de posturas, políticas y frente al mercado. La prensa del Movimiento da sus últimos estertores, y todas las cabeceras desaparecen, incluso la más rentable de ellas, La Voz de España de San Sebastián. Su conversión en La Voz de Euskadi será uno más de los ejemplos de efímero paso por el firmamento de la prensa vasca, lo mismo que luego le ocurrirá a Gaur Express, portavoz de Eusko Alkartasuna. En ese escenario, del que también se autodescarta al radicalizarse hacia la derecha La Gaceta del Norte (desaparecida definitivamente, tras ser adquirida por testaferros ligados al PNV justo en el momento de la escisión de EA, en 1986), se imponen dos diarios: El Correo Español-El Pueblo Vasco (actualmente, El Correo a secas) en Vizcaya y Álava, y El Diario Vasco en Guipúzcoa. Más tarde, ya en la década de 1990, se les unirán las ediciones para el País Vasco de otros medios españoles, como El Mundo, El País o incluso la prensa deportiva (Marca y El Mundo Deportivo).

Se ha aceptado ya el euskara batua como variedad estándar. Algunas revistas religiosas, como Anaitasuna, Goiz Argi o Zeruko Argia se convierten em newsmagazines. En 1980, los capuchinos ceden el control de este último semanario a una cooperativa, que comienza a publicar Argia, tal como hoy la conocemos. En 1983 desaparece Anaitasuna, a la vez que surgen otras revistas informativas de líneas políticas muy diferentes y definidas: Punto y Hora de Euskalherria, Garaia, Ere, todas ellas publicadas en castellano con alguna presencia de la lengua vasca. En 1977 se crean dos nuevos diarios, nacionalistas ambos (moderado uno, de izquierdas el otro), Deia y Egin, con una presencia del euskara que rara vez rebasa el 10% de sus respectivos contenidos. En los otros diarios vascos la presencia del euskara es aún más ocasional.

La creación de una radio y televisión pública vasca se contempla como más necesaria que la creación de un diario íntegramente redactado en euskara. Ya conseguido el estatuto de autonomía, en 1982 se crea, mediante ley, Eusko Irrati Telebista. Cuenta con varios canales de radio y televisión: Euskadi Irratia emite en euskara, Radio Euskadi y Radio Vitoria en castellano; la televisión, ETB, surge con un único canal en euskara pero, subrepticiamente, el último día de mayo de 1986 comienza a emitir un segundo canal, ETB-2, sólo y exclusivamente en castellano. Ya en 2008-2009, se añaden dos canales más, y se potencia la página web.

Consciente de la necesidad de crear un diario íntegramente en euskara, el Gobierno vasco presidido por José Antonio Ardanza encarga un estudio de mercado a la empresa CIES y, a la vez, concede subvenciones a aquellas empresas que consientan en publicar, bajo determinadas condiciones laborales, sendos semanarios con apariencia de diario. Obtienen las ayudas económicas las empresas editoras de Deia y Egin, que lanzan, respectivamente, Eguna (siguiendo la numeración del de 1937) y Hemen. No se la conceden, en cambio, a la empresa editora de Argia. Ambos se publican entre septiembre de 1986 y septiembre de 1990. El Diario Vasco de San Sebastián toma posiciones con el suplemento semanal Zabalik.

El estudio de mercado viene a decir que sólo hay sitio para un diario en lengua vasca. Se crea una plataforma privada, Egunkaria Sortzen, mientras que el propio Gobierno vasco intenta dar forma a su propio proyecto. Ambos compiten durante 1989-1990, pero se adelanta, en diciembre de 1990, el primero. El segundo diario en euskara de la historia se denomina Euskaldunon Egunkaria. El Gobierno, molesto, le niega inicialmente toda subvención, aunque una iniciativa encabezada por los socialistas vascos consigue que se le otorgue más tarde.

El ambiente político, muy tenso, de los años posteriores deriva en el cierre judicial de Egin, en 2000 (le sustituye Gara; la presencia del euskara es igualmente minoritaria), y de Euskaldunon Egunkaria, en 2003. Le sustituye en verano de ese mismo año Berria (temporalmente se cubrió su ausencia con la cabecera Egunero). Hoy sigue existiendo un único diario en euskara de difusión para todo el País Vasco, aunque se le han unido otros, locales y gratuitos, los ya mencionados Hitza. Se ha hablado de otros proyectos o estudios de mercado (por ejemplo, de la empresa editora de El Diario Vasco), pero de momento no existe ningún otro diario. El resto ofrece porcentajes variables de uso del euskara, que en raras ocasiones alcanza el 15% de la paginación total.

A mediados de la década de 1990, aparece un nuevo medio de comunicación: internet. Los medios vascos se incorporan muy tardíamente a la Red, si bien cabe destacar que El Diario Vasco ya tuvo una edición digital en 1995. En realidad, puede decirse que el mercado digital vasco no se consolida hasta el año 2000. Hoy no hay medio de comunicación que no tenga su correspondiente versión en internet.

En cambio, es muy fuerte el mercado de publicaciones locales en euskara, sobre todo en Guipúzcoa: al comienzo del nuevo milenio, había mas de 60. La pionera fue, en los años 80, Arrasate Press (comenzó a publicarse en 1988, concretamente). Hoy, hay también multitud de radios locales y televisiones. Se han ido formando, por otra parte, alianzas y grupos: ahí está el caso de Goienkaria, semanario creado a partir de varias revistas locales del Alto Deba, y Goiena.net, portal informativo digital. Se han ido, además, creando diarios locales en euskara, como los diferentes Hitza: Oarsoaldeko Hitza, de Rentería, Lezo, Oiartzun y Pasaia (Guipúzcoa), Urola Kostako Hitza (Azkoitia, Azpeitia, Zestoa, Zumaia, Zarautz y Orio, también en Guipúzcoa), Irutxulo-Donostialdeko Hitza, de San Sebastián, Tolosaldeko Hitza, de la comarca de Tolosa, y Goiherriko Hitza, de Ordizia, Beasain, Legazpi, Zumárraga, en la zona interior de Guipúzcoa.

El panorama comunicativo en lengua vasca, en la actualidad, cuenta con medios de todo tipo, aunque la situación dista mucho de ser óptima. Como asegura la Secretaría de Política Lingüística del Gobierno vasco, "dejando a un lado Berria, la presencia de euskera supera el 5% únicamente en Gara (19,6%) y Deia (6,1%). En total la presencia del euskera en los diarios (incluido Berria) es del 11,6%. Si medimos la presencia del euskera en los diarios por su tirada, veremos que el lugar que ocupa el euskera es, sin ninguna duda, menor (6,4% de media en el conjunto del País Vasco). Y si lo hacemos según su consumo, éste no alcanza más que el 6,0% de media en el conjunto del País Vasco".

En cuanto a la presencia del euskara en la radio, se calcula que es del 16,4%. Las emisoras principales son Euskadi Irratia (convencional) y Euskadi Gaztea (radiofórmula juvenil), ambas del ente público EITB. Existen, desde luego, otras muchas emisoras locales o territoriales que emiten toda su programación o una parte de ella en lengua vasca

En el País Vasco continental, existen sobre todo tres emisoras que emiten su programación íntegramente en euskara: Xiberoko Boza (Mauleon), Irulegiko Herri Irratia y Gure Irratia, ambas de Bayona. Como medio escrito, el semanario Herria sigue siendo el más importante.

Si contamos todos los medios en general, tanto escritos como audiovisuales, veremos que el grado de empleo de la lengua vasca también es minoritario. La televisión es el medio que más consultan los vascos: un 85% confiesa informarse habitualmente a través del mismo; ETB-1, el canal en euskara, es visto por un 9,9%. A la televisión le sigue la radio, mediante la cual se informan el 57,7% de los habitantes de la CAV; sólo un 6,8% escucha la radio en euskara, bien sea Euskadi Irratia, bien Herri Irratia de Guipúzcoa. Finalmente, prácticamente la mitad de los vascos aseguran leer habitualmente la prensa diaria (un 49,8%); en cambio, sólo un 2,8% es lector de la prensa en euskara (Berria). En todos los casos, el territorio con más audiencia, porcentualmente, de medios en euskara es Guipúzcoa: destaca la televisión, ya que un 18,1% de los guipuzcoanos reconoce seguirla en euskara.

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