Orfèvrerie et Arts Appliqués

Arqueta. Arte e Historia

Existen varios cofrecillos destinados a guardar reliquias y un ejemplar arábigo de procedencia musulmana con destino no claro. Estas arquetas están construidas en madera, marfil o metal y están provistas algunas veces de herrajes ornamentales. Son todas ellas de los siglos X al XVI.

Arqueta de marfil con ornamentación preciosa por toda su superficie exterior: motivos geométricos, vegetales, animales y humanos. Tiene forma rectangular con tapa en forma de pirámide truncada que descansa sobre una banda igualmente rectangular como la caja. En total 19 placas de marfil. Mide 25 cms. de largo por 22 de ancho y otros 22 de altura máxima.

  • Frente derecho

El rosetón contiene al parecer al Califa Hisam II, casi sentado, servido por dos jóvenes, uno con un abanico en forma de banderín y el otro con una especie de zurriago para espantarle las moscas. El Califa tiene en la mano un racimo de dátiles y en la otra una especie de frasco o vaso. Descansa todo sobre una almohada y está sobre una base de piedra sostenida por dos leones.

  • Frente izquierdo

Dos personajes sentados, uno de más rango que el otro. Se les identifica con el primer ministro Abd-al-Malik, con un ramo de olivo en una mano y un fruto en la otra, y al hijo de Almanzor. A su lado un servidor les ofrece una bebida. El conjunto se apoya en una plataforma sostenida por dos leones.

  • Frente centro

Representa un concierto dado por tres mujeres. Tocan una flauta doble, un instrumento de cuerda con seis clavijas y una corna.

  • Laterales

Tiene cada uno dos medallones con escenas primorosas. Uno de ellos representa dos gacelas sorprendidas por un león y una especie de tigre. En el segundo medallón dos unicornios alados mirándose mutuamente. En el otro lateral, ambos medallones, representan escenas militares.

  • Lado posterior

Igual disposición que el frontal. Se ve en el primer medallón un hombre manejando lanza y escudo redondo rodeado de leones, al parecer un domador. Hay escenas de caza y un torneo de dos jóvenes que se enfrentan armados de lanza y escudo y montados sobre pequeños elefantes.

  • Conjunto

Parece representar una recepción, una fiesta en la corte del Califa, quizás en el palacio de Abd-al-Malik. La decoración es primorosa tanto en el trazado de los motivos geométricos como hojas y ramajes cargados de frutas. No queda ningún espacio liso e incluso los huecos superiores entre rosetón y rosetón se aprovechan para intercalar figuritas humanas.

  • Cubierta

Las escenas se repiten en consonancia con el ambiente festivo del conjunto: de nuevo aparecen jóvenes montados sobre elefantes enanos, también con lanza y escudos siempre redondos, escenas de caza, algún personaje montado a caballo, y repeticiones, pero variadas, de las gacelas sorprendidas por animales feroces que les atacan. La banda horizontal lleva una inscripción que dice: "En nombre de Allah, bendición de Allah, prosperidad, alegría, esperanza de buenas obras, demora del momento supremo para el hayib Sayf al-Dawvala Abd-al Malik b. al-Mansur. Que Dios le asista! Al respecto de lo que hizo hacer por orden suya bajo la dirección de Fata al-Kabir Zuhair b. Muhammad al-Amiri su esclavo. El año trescientos noventa y cinco". [Año 1005 de la era cristiana]. En los lados se indican el nombre del artista que la hizo: "Ha sido hecha por Faray con sus alumnos".

Lolendio, en su magnífica obra Navarre romane se expresa así:

"Esta arqueta de Leire es la más grande y completa de las arquetas de marfil arábigo-hispánicas llegadas hasta nosotros. La más grande por sus dimensiones y la más completa por la variedad de temas y de formas artísticas. Es una obra que posee la delicada belleza de los tejidos orientales, con una cierta búsqueda un poco preciosa en los detalles; las hojas de los frutos, los ojos de los personajes y sus vestidos, el plumaje de los pájaros, la piel de los animales. El dibujo es a la vez sobrio y expresivo, estilizado y realista".

No se sabe el porqué de la presencia de esta arqueta en Leire donde servía para guardar las reliquias de Santa Nunilona y Alodia hasta la desamortización y supresión de los conventos en 1836, fecha en que pasó a Sangüesa, después al Museo diocesano de Pamplona y finalmente a la Diputación. Se dice que fue traída como trofeo en 1098 con la toma de Huesca y no falta quien vea en ella un buen presente de tiempo de paz.

Ref. Lojendio, Luis María: Navarre romane, Zodiaco, 1967.

Consiste en una arqueta de esmalte que tendrá por cada lado aproximadamente unos 20 centímetros, con una cubierta piramidal y unos pies muy toscos en forma de tarugos. Este curioso objeto, que se presenta desde luego a nuestros ojos como una preciosa muestra de la orfebrería esmaltada alemana de la escuela de Verdun, es de ignorada procedencia. A nuestro juicio es tan antigua como el famoso retablo esmaltado de San Miguel in excelsis, y producto de la misma escuela. En la cara principal tiene un Cristo en la cruz, representado en la postura tranquila y majestuosa que se daba al Redentor antes de apuntar el naturalismo en el siglo XIII. Esta figura es de bronce dorado y de gran relieve. A los lados están la Virgen y San Juan, y sobre los brazos de la cruz, dos ángeles: estas figuras no tienen relieve más que en las cabezas; sus cuerpos son planos, y dorados y cincelados los pliegues de sus ropajes. Dorados son también los floroncillos que ocupan los intersticios del fondo. En los costados se ven unos círculos cuyo centro ocupa un ángel con las alas cubiertas; en la tapa hay análogas representaciones; pero en el lado que cae sobre el frente de la arqueta hay, relevada sobre un fondo de círculos y floroncillos menudamente labrados, una media figura que parece ser un santo mártir, de gran bulto. Sobre la cúspide de la pirámide formada por la tapa hay una bola, que sirve de pie a una cruz de forma neogriega, cuyos brazos rematan en pétalos de flor labiada. En época moderna han sobrepuesto a esta cruz una columnilla prismática que afea notablemente la alhaja y cuyo objeto no se comprende. Los pies, cubiertos de un adorno reticulado menudo, están reforzados con unos listones cilíndricos clavados en las esquinas de la arqueta y labrados a modo de cordones. Una delicada cenefilla contorna todos los planos de este interesante relicario, cuyo aspecto general revela el gusto bizantino en que se inspiró la escuela de Verdun. No podía ser de otra manera siendo griegos los maestros que puso a su frente la emperatriz Teofania.

Ref. Madrazo, P.: Navarra y Logroño, III, p. 462-463.

Es un cofrecillo de trabajo bizantino de interés para el estudio de la historia de la orfebrería y de la esmaltación en la edad media. Es rectangular con tapa en forma de tejado de dos vertientes y con toscas patas de madera. La ornamentación está repartida en rectángulos casi cuadrados, tres en la cara frontal y tres en cada vertiente de la tapa. Los filetes floreados que los limitan -dice Madrazo-, las chapas de metal rudamente cinceladas y realzo con chatones de forma imperfecta, y por último las figuras de santos, de relieve y sobrepuestas, de grandes cabezas y vestiduras plegadas con bárbara simplicidad, todo nos habla de un arte occidental formado bajo la imitación o las enseñanzas de un arte bizantino menos incorrecto o más maduro, pero que podría tal vez atribuirse al siglo XI.

Ref. Madrazo, P.: Navarra y Logroño, III, p. 195.

Tiene forma de baulito, con tapa convexa; posee una primorosa filigrana de plata, sobre fondo de concha al cual se aplica, simulando delicadísimo encaje. En el centro de la tapa se remata con un San Miguel de mal gusto.

Ref. Madrazo, P.: Navarra y Logroño. III, p. 92.

Contiene el corazón de Carlos II el Malo. Se halla dentro de un nicho que hay en la pared sobre el altar de San Joaquín. Es cuadrada, tiene 25 cms. de lado y la forman gruesas y toscas tablas pintadas: en su frente y en cara opuesta destácanse, sobre fondo negro, ramajes amarillos groseramente trazados, y en el centro un gran corazón rojo entre dos pequeños escudos con las armas reales de Navarra. Los costados, rojos también, lucen las cadenas heráldicas de color amarillo, que en su origen quizá fue dorado; en la parte alta, en una faja blanca que rodea la arquilla, se leen estas palabras, escritas en caracteres góticos negros con inicial roja: Cor : mundum : crea : in : me : Deus : et : Spiritum : rectum : innova : in : visceribus : meis. La tapa es blanca exteriormente, y en ella se ve escrito lo que sigue en letras negras, góticas también: Aquí está el corazón del rey Don Karlos qui morió en Pamplona la primera noche de jenero L'ayno de la incarnation de nuestro Seynnor ML. CCC. IXXX et VI et regnó XXXVII ainos et vivió L ainos IIII meses et XXII días. Dios por su mercé li faga perdon. Amen. En la cara interior de la tapa hay estas palabras: Repárose año de 1571.

Esta arquilla, es construcción probable del carpintero Aparicio, y fue pintada por alguno de los artífices que se emplearon en la ejecución de los escudos para el ornato del templo. Contiene dos actas, extendidas en las dos ocasiones en que fue abierta, y dos picheles, uno esférico de estaño, partido, y otro rectangular, de latón, con tapa de cristal, soldada para que no pueda abrirse. El esférico, que fue el que primitivamente contuvo el corazón del rey, y que construyó Juan el estañero, ha quedado abierto, vacío e inutilizado: el rectangular es el que sustituyó en el siglo XVI, cuando se hizo la reparación del año 1571, y entonces se introdujeron en él, juntamente con la regia víscera que disecó el hebreo Samuel, puesta sobre un paño blanco y ya convertida en una masa rugosa de color rojo negruzco con cristalizaciones azuladas, dos esponjitas que quizá estuvieron impregnadas de sustancias aromáticas y antipútridas.

Ref. Madrazo, P.: Navarra y Logroño, III, p. 301.

Es una cajita relicario, del siglo XIX, de 19 cms. de largo por 12 de ancho y 10 de alto sin contar la cubierta, que es una pirámide truncada. Es de madera, forrada con chapas de plata, con estrellas hundidas en el fondo y en el borde de cada chapa. En la de la tapa hay un medallón ovalado y dorado con filetes perlados, con un relieve de Cristo en la Cruz, la Virgen y San Juan sobre mensulitas, y el sol y la luna sobre los brazos horizontales de la Cruz. En la chapa inferior a la de la tapa, hay varios medallones, uno igual al descrito y tres de ellos con la Santísima Virgen y el Niño, uno colocado en la cerradura en la época del renacimiento, representando a la Virgen del Carmen labrada por cincel magistral, en estilo plateresco y con el letrero Dilecti Carmeli, y los otros dos medallones iguales con una orla ilegible en caracteres anteriores a la letra gótica-alemana. En letras capitales lleva repetido el letrero AVE MARIA en la unión con la cubierta. En la chapa contraria a esta descrita hay dos medallones circulares con el Cordero Pascual y la inscripción alrededor: "Ecce agnus Dei qui tollis pecata mundi". Por último, en las chapas de los lados, hay dos círculos con un león rampante con corona condal. Cuatro apéndices clavados en la cubierta contrastan en esta bella joya.

El religioso agustino y arqueólogo Padre Pedro Vázquez, dijo en un trabajo publicado en 1910 en el Boletín de la Comisión de Monumentos de Vizcaya, que esta cajita es románica, como lo indican los dientes de sierra de la Cruz y el que el Cristo tiene la faja carta; como se empezó a usar en el siglo XIV, y que tiene tres clavos y el movimiento de la figura propio de la época. A la Virgen sedente de los medallones la sitúa en el último periodo románico, con el Niño en la rodilla y la diadema más adornada que las bizantinas. Del Cordero Pascual y los leones dice que tienen más movimientos que los de los sellos de los diplomas del siglo XIII. Este relicario es el que donó a San Agustín de Echebarría, el presbítero D. Pedro Juan, que vivía a principios del siglo XIV, según consta por documentación.

Ref. Ybarra, Javier: Catálogo de Monumentos de Vizcaya, Bilbao 1958, p. 459.

En el Santuario de San Formerio (Álava), ermita y fortaleza que conserva todavía restos medievales, existe dentro de un templete una arqueta de madera de 0,92 por 0,48 por 0,55 que contiene las reliquias del santo. La flanquean columnas salomónicas y la ornamenta rica decoración barroca bien pintada y dorada.Ref. Portilla, M. J. y Eguía, J.: Catálogo Monumental. Diócesis de Vitoria. Arciprestazgo de Treviño-Albaina y Campezu.